La Coctelera

DEBATE EN "HISPANIAINFO". JUAN FERNÁNDEZ KROHN EN CONTRA DE LA SINDICACIÓN MILITAR.

En pleno verano, con muchas semanas todavía de vacación estival delante nuestra -para los unos o para los otros-, es tal vez mucho pedir a algunos -¿muchos, pocos?- el tener presentes en el recuerdo o dedicar un minuto de atención siquiera a los militares españoles destinados mundo a través en diferentes zonas del planeta, teatros de conflictos armados, ya sea en estado latente como en el Líbano; o en el Afganistán en llamas en cambio. Y del estado de indiferencia generalizado en la opinión nos dejamos contagiar mas o menos todos, lo confieso.

Hasta el punto que hacen falta a veces toques de clarín para llamarnos al orden. Como lo habrán sido ahora las voces en favor de un sindicalismo militar al socaire del recobro de actualidad de todo un panel de problemática militar en relación estrecha con la nueva ley de derechos y deberes de los militares que se viene a sumar -en la misma linea de voluntad reformista del ejecutivo socialista- a la ley de la Carrera Militar, para lo que se tiene anunciada una manifestación el próximo mes de octubre en Melilla. Sindicalismo y milicia, "contradictio in terminis"

Y pronunciándome así se diría que me sitúo voluntariamente casi un siglo atrás resucitando la polémica que arrastraría la aparición de las Juntas de Defensa y su corolario fatal de rivalidad y oposición entre militares junteros y africanistas que se acabaría saldando a favor de estos últimos con la Dictadura de Primo de Rivera. "Son una maravilla los argumentos de esos traidores" escribía el duque de Alba en relación con los insurrectos protestantes. Y sin querer ofender a nadie diré aquí que no dejan de parecerme una maravilla de elocuencia también la gama de argumentos que desplegan ahora los partidarios de la formación de sindicatos militares.

Olvidan, se les va de la cabeza en la discusión un dato o elemento fundamental y lo es la guerra, rezón de ser de todos los ejércitos. Sol negro que hace madurar a los hombres, surcado hoy como ayer de enigmas y de misterios. Y que algunos intentaron de siempre descifrar por la vía fácil de la negativa, y me refiero al pacifismo y a los pacifistas. En el diario belga Le Soir, en su numero de hoy, viene un reportaje a toda plana y en doble pagina de un caso -de "colaborador"- de pacifismo emblemático si lo haya y es el de los pacifistas pro/alemanes que cundieron como hongos en los países europeos en el período de entreguerras que predicaban un acercamiento a la Alemania nazi con el fin declarado (casi exclusivo) de evitar una nueva guerra como la del 14.

En España, el fenómeno no se dió por razones obvias, a saber la guerra civil y también la neutralidad española en la primera guerra mundial que nos libró -al contrario de lo que fue el caso en la mayor parte de los demás países europeos- de todo un aluvión de testigos desencantados de la guerra y de la vida en las trincheras, en primera linea de frente o en la retaguardia; si se exceptúan no obstante casos aislados y un tanto atípicos de antiguos combatientes (u observadores en directo) de la guerra colonial a izquierdas como a derechas como lo ilustran, en paralelo, los casos de Ernesto Giménez Caballero o de Lluys Santa Marina, por un lado; y del otro, el de Díaz Fernández o Arturo Barea (azañista el uno, anarquista el otro) Y el carácter atípico de sus testimonios lo sería por partida doble por decirlo así; en la medida que la guerra colonial en Marruecos ofrecía igualmente no pocos trazos atípicos por tantos y tantos conceptos.

Los pueblos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla. Y está claro que los apóstoles del (nuevo) sindicalismo militar -donde quiera que se vean situados, a izquierdas como a derechas- sufren por lo general, sino de amnesia, sí de una falta de conocimiento cabal y profundo de ciertos capítulos de nuestra propia historia, y me refiero a la guerra civil ya sus prolegómenos por cierto; y sufren también -algo poco realzado y subrayado- de falta de atención o de desinterés por la historia comparativa, quiero decir relacionada con la historia de otros pueblos, incluso en lo que se refiere a la historia de los paises hispanos.

Porque está claro hoy -y el paso del tiempo no hace más que afianzarnos en la idea- que el alzamiento cívico/militar chileno del 11 de Septiembre del 73 -o para entendernos mejor el golpe/de/Pinochet- ofrecería la confirmación de una de las grandes lecciones que nos legaría el estallido de la guerra civil española y fue que la división de la cúpula militar -con su colorario fatal del fracaso inicial del Alzamiento o de la Gran Conspiración como lo llamaría Ricardo de la Cierva-, en ciertos puntos claves en donde, en pura lógica militar, no tendría por qué haber fracasado, fue la causa principal y determinante del estallido de la guerra civil; lo mismo que la unión del ejército en Chile garantizó en cambio el triunfo del alzamiento militar desde los primeros momentos evitándose así una guerra civil entre chilenos.

Y entre las causas de división figuraría en primer lugar la política anti-militar -de cuño azañista- de la II República; pero también -entre los factores de caracter endógeno- un resurgir por aquellos años de la vieja tradición juntera. Disciplina, virtud castrense y razón de ser y ley de supervivencia de los ejércitos y de las naciones a las que sirven. Como lo ilustraría sin ir mas lejos el ejemplo del propio Franco.

Confieso que sin tener (creo) un problema particular con el cumplimiento de deberes de obediencia a los que me habré visto obligado a lo largo de mi vida, no es la disciplina la faceta que más me sedujo hasta hoy del ideal de la milicia o de la vida castrense. En el campamento del Robledo, en la milicia universitaria, al que "sobreviví" por así decir pero en el que no todo fue color de rosas, como no lo fue tampoco del todo en mi período de prácticas de sargento de IPS -que tuvo algo de purga (o persecución) política, como aquí ya cereo haberlo contado a veces- circulaba de moneda corriente la expresión (de claro signo despectivo) de "prusianos" para designar a los que mas se destacaban o por su vocación militar o por su afición a todo lo relacionado con ese género de vida y en particular con la vida medio campamental, medio cuartelera que allí dentro (al are libre) llevábamos. Nunca me ví así tratado -entre paréntesis-, que conste.

"Corruptio optimi pessima" reza el adagio escolástico. Lo peor es la corrupción de lo mejor. Y sin duda que en la obsesión prusiana (y germánica) por la disciplina llevada a unos extremos de inhumanidad en la historia de aquella nación que se harían tan proverbiales, se escondía una deformación de raíz de la virtud de obediencia castrense, sanamente practicada y entendida.

Corre una leyenda paralela a la leyenda negra o si se prefiere formando indisociablemente parte de ella que las guerras de Flandes se perdieron por una indisciplina secular que hacia estragos en las filas de los tercios españoles. Y no hay nada mas falso desde luego. Lo que no dejaría no obstante de agravar el pesado sentimiento de inferioridad nacional -en relación con otro s países- que arrastramos los españoles tras siglos de decadencia. Y en particular por culpa de esa imagen en negro que los otros no dejan de proyectar sobre la forma de ser de los españoles; de seres anárquicos e indisciplinados.

La guerra en los países bajos se acabó perdiendo -pero no en Flandes como ya habremos visto- por falta sobre todo de visión política y a la vez histórica y estratégica por supuesto, en las mas altas instancias dirigentes de la monarquía de los Austrias. E incluso el fenómeno endémico, es cierto que tanto se invoca, de los motines de tropas mal pagadas -o sin verse (casi) nunca pagadas siquiera- acabaría viéndose integrado para pasar a formar parte decisivamente en el buen funcionamiento interno del engranaje o maquinaria de guerra de los tercios de Flandes; e incluso de su propia logística o sistema de economía de guerra.

Y una lectura detallada y minuciosa de aquel capítulo de nuestra historia muestra que las tropas mas amotinadas eran con frecuencia las mas heroicas y aguerridas -lo que no dejan de recordar (a su manera) las aventuras del capitán Alatriste en las novelas de Pérez-Reverte- como ocurrió en el (llamado) "saco de Amberes" en donde se acabaron concentrando en búsqueda de redención -quiero decir del perdón de sus propios mandos- tropas amotinadas en diferentes lugares de las zonas de los países bajos de entonces afectadas por el conflicto.

Otra lección de crucial importancia nos la ofrecen los cuarenta años de lucha que arrastramos todos los españoles contra la agresión terrorista en el país vasco. De entre las lista innúmera de las víctimas de la ETA es notorio que un gran porcentaje lo constituirían miembros de los institutos armados. Y en ningún caso se puede decir que su muerte corriera pareja con un quebrantamiento cualquiera de la disciplina.

Y en algunos casos incluso se puede decir que su suerte trágica se vería decida en la situaciones particularmente expuestas en las que se veían colocados precisamente por obediencia y disciplina y me viene a mente el caso tan emblemático y revelador del comandante Ricardo Saenz de Ynestrillas. Fueron disciplinados al precio de sus vidas. Pero la culpa (de su muerte) no fue suya ni de su actitud (ejemplar) de obediencia y disciplina -en lo castrense me refiero-, sino de las más altas instancias del gobierno de la nación que tenían encomendados el deber sagrado de defenderles y de protegerles.

Franco practicó durante los años de su carrera militar el culto a la disciplina al precio incluso de sus propias convicciones personales, como lo ilustraría su actitud de acatamiento -rubricada por un discurso célebre- con ocasión del cierre, por orden de las nuevas autoridades de la república, de la Academia militar (general) de Zaragoza; y su cruce al final del Rubicón, en ruptura del juramento de disciplina prestado al gobierno legalmente/constituido, fue de esos actos fundacionales -de legitimación- que se explican y se cubren y justifican por si solos, y justifican a su vez todo lo que se les seguiría.

Y con todo lo que precede no quiero partir una lanza cualquiera ni contribuir a reabrir o resucitar tampoco el viejo debate y la vieja rivalidad histórica entre militares junteros y africanistas. Con el alzamiento del 18 de Julio, es cierto, triunfaron los africanistas; el ejercito de África que se había mantenido unido como un apiña mientras que en la península mas permeable a la mentallidad juntera se vería lo que se vería. La moraleja no puede estar mas clara a mi juicio...Y sin embargo en el primer acto institucional de los sublevados -la formación de una Junta de Defensa- se podía ver un homenaje de reconocimiento a la mentalidad juntera por discreto que fuera..

Y era porque todo se jugaba entonces en el plano de la reivindicaciones supremas; un ser o no ser de la nación lo que entonces estuvo en juego. Y mientras llegan esos momentos cruciales, asociados normalmente a grandes hitos históricos, el militar debe opta por propia definición en favor de la obediencia y de la disciplina. Y es la razón íntima y profunda del callejón sin salida -en la opinión publica y entre militares me refiero- en el que se encuentran los proyectos de reforma militar que han venido sucesivamente viendo la luz del día.

Porque parece como si las protestas emanadas mayormente de la izquierda contra un proyecto -el de las carreras militares- juzgado demasiado restrictivo vinieran a arrojar discretamente, en definitiva, una cortina de humo en torno al punto crucial del mantenimiento y salvaguarda de la disciplina castrense. Los socialistas -está claro- son enemigos del ejército y mas aun de este ejército descendiente del bando vencedor el Primero de Abril, que les ha caído en suerte -nunca mejor dicho- en virtud de la transición política y al cabo de los distintos avatares de cuarenta años de democracia.

Y se diría que las dos opciones destructoras que manejan con mas premura y destreza lo sean por un lado la vía de los ascensos ("políticos") y por otro el quebrantamiento de la disciplina. El sindicalismo/militar se ve aún oficialmente excluído en las reformas anunciadas; pero como ocurrió en el concilio todo hace temer que los textos acaben abriendo la puerta -la brecha que me diga- a las reformas en lugar de encauzarlas como deberían.

Peligro (inminente) de balcanización. Caveat rex! La disciplina (interna) castrense no se toca.

DEBATE EN "HISPANIAINFO". NACHO TOLEDANO A FAVOR DE LA SINDICACIÓN MILITAR.

Han sido los protagonistas más sacrificados, abnegados y silenciosos de la Transición. Se exigió de ellos un comportamiento excepcional en un tiempo también excepcional. Cumplieron de sobra. Con esta actitud serena y firme, los Militares Españoles rindieron un servicio innegable a la Nación pero, al mismo tiempo, hipotecaron su futura actuación a estos modos resignados y silenciosos. Este comportamiento excepcional -que exigían las concretas circunstancias históricas del momento- se convirtió sin embargo en norma y patrón constante de conducta, a pesar de que las circunstancias han cambíado. Contumaces mudos de uniforme. La resignación concebida como virtud castrense y el silencio entre los valores militares. Y así, año tras año, se ha ido conformando un nuevo -y particularísimo- perfil del Militar Español. Ciudadanos sin opiniones visibles, parecen no tener criterio alguno sobre las gravísimas materias que, ahora más que nunca, nos están afectando a todos. Difícilmente encontraremos un ejemplo similar. El caso de un colectivo que, no se sabe bien si por voluntad propia o por imposición ajena, ha perdido la voz, constituyendo un especialísimo grupo profesional dentro del conjunto de la sociedad española. Un grupo al que no se escucha porque -entre otras cosas- ha perdido toda posibilidad de manifestar sus inquietudes y sus puntos de vista. De esta forma, han asistido impasibles a la adopción -por los sucesivos Gobiernos habidos desde finales de los años setenta- de medidas que les afectan sin poder manifestar nada al respecto. Nada que no sea la más firme adhesión a las mismas, por supuesto.

Se podrían relatar esquemáticamente los acontecimientos históricos de los últimos años españoles marcando como hitos las sucesivas renuncias y demás pérdidas de derechos de los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas. En progresión constante, esta pérdida se ha manifestado no tanto en la pérdida de poder adquisitivo derivada de los salarios militares, sino también en aquellas materias de orden moral -espiritual- que contribuyen a forjar los caracteres propios de cualquier agrupación castrense. Las últimas noticias al respecto vuelven a marcar algunos de estos hitos. Por ejemplo, los recortes salariales aprobados por el Gobierno Zapatero o la privación, por parte de la gestión de la Ministra de Defensa Carmen Chacón, de inveteradas tradiciones castrenses en determinadas ceremonias o ritos.

Mucho se ha venido hablando en estos días del llamado descontento militar a raíz de estos últimos acontecimientos. Y lo primero que debemos plantearnos, siempre y al hablar de este espinoso tema, es -si de verdad- existe tal estado de descontento entre nuestros militares. Porque cabe la posibilidad de que, tras tanto repetir que nuestros soldados carecen de opinión, ellos mismos se lo hayan acabado creyendo. Es posible que, tras años y años de presión gubernamental -más o menos sutil- sobre los Ejércitos, se haya convertido el Militar Español en un ciudadano preocupado únicamente por aquellos extremos indispensables para el desarrollo correcto de su labor profesional. Fuera de estas tres o cuatro cosas esenciales, bien pudiera ser que a nuestros miltares no les interese un comino ni la recesión, ni el ascenso nacionalista, ni la crisis bancaria, ni los instrumentos democráticos de participación directa, pongo por ejemplo. La eterna ficción no sólo de que los soldados no opinan sino de que, además, no tienen derecho a intervenir en la vida pública en ningún caso. Esta circunstancia está en íntima conexión con su prohibición de sindicarse en defensa de sus intereses profesionales.

Creo que los militares tienen derecho no sólo a hablar, sino a luchar por sus legítimos derechos. A crear Sindicatos que les defiendan y que, a la vez, sean el germen de una forma futura de participación en nuestra vida pública. No resulta lógico propugnar una sindicalización de la vida española no reconociendo, al mismo tiempo, este derecho a un importantísimo sector profesional. Tal sería, además, el paso indispensable hacia el modelo de Fuerzas Armadas que estamos propugnando. Siempre y cuando estemos propugnando alguno, claro está. Y es que, para los que creemos que los soldados deberían tener la posibilidad de constituir sindicatos y a trabajar en ellos en defensa de sus intereses propios, la prohibición contenida en el artículo 1 de la Ley de Libertad Sindical resulta demasiado tajante en su limitación. Máxime como cuando, en el caso de España, el art. 28 de la Constitución no prohibe la sindicación militar, sino que la permite en la forma y condiciones que requiera su especialísima función. La cuestión no ha dejado nunca de replantearse. Desde una perspectiva jurídica no han faltado voces que manifiestan que esta prohibición es contraria, además, a la legislación internacional al respecto. El poder político ha venido a limitar todo lo posible la posibilidad de agrupaciones profesionales dentro de los Ejércitos. España y su tradición juntera y ese miedo ancestral de los civiles a cualquier clase de influencia militar en la vida pública.

Y ello es injusto. La inexistencia de sindicatos provoca -de manera directa- una imposibilidad práctica del soldado en canalizar adecuadamente su descontento. De este simple derecho de agruparse y protestar -que disfrutamos todos los españoles por el solo hecho de serlo- carecen los miembros de las Fuerzas Armadas. Esto no deja de tener una importancia capital a la hora de contemplar el marco de las relaciones entre los militares y las distintas instituciones del Estado. Porque, por lógica, las reclamaciones de nuestros soldados no tienen la fuerza suficiente como para presionar eficazmente sobre sus responsables políticos. Muchas veces, no dejan de ser murmuraciones de café o rumores sin ninguna consistencia informativa, dejando al soldado al arbitrio absoluto de cualquier clase de decisión política.

Lo estamos viendo todos los días. Hoy es una carta en un periódico que, firmada por un Coronel retirado, protesta por el trato dado por la Ministra a La Legión. Ayer era la Bandera izada en el Monte Orbea por un grupo de soldados fulminantemente expedientados. Así sucesivamente. Quejas inconexas y aisladas. Protestas individuales y -casi siempre- expresadas en voz baja y con el mayor de los cuidados. Reclamaciones que, en el mejor de los casos, merecen un pequeño espacio en cualquier Diario de tirada nacional y la mirada hacia otro lado del resto de sus compatriotas.

La Transición los ha convertido en los tres monos de la sociedad española. Vivimos en la ficción social de que nuestros soldados ven, oyen y no opinan. Habrá de todo, pero yo creo que existen militares -tal vez los menos todavía- que se están dando cuenta que la situación económica y política ha dado un giro radical, que estamos viviendo un verdadero cataclismo financiero e institucional y que, por estas razones y por muchas más, está desmontándose muy rápidamente el esquema de valores construídos alrededor del consenso constitucional de 1.978. Existe un nuevo Soldado Español, al igual que existe un nuevo modelo de profesional en todos los ámbitos de la vida social y económica. Personas que han tomado conciencia de que se avecinan cambios importantes y que debe trabajarse por nuevas formas sociales más justas. Y así, al igual que ocurre en el resto de los sectores sociales europeos, el primer paso de estos soldados concienciados sería el reconocerse. El segundo, agruparse. Y el tercero, ponerse a trabajar en ello.

Se está avecinando un mundo nuevo. Vivimos un momento verdaderamente excepcional y único. La sociedad está cambiando, y todo ciudadano español tiene derecho a manifestar su opinión respecto a esta sociedad en tránsito. Incluso nuestros militares. Deberían tener la oportunidad de debatir y pronunciarse sobre cuestiones tales como las actuaciones de política exterior de España, dotación presupuestaria, política de ascensos y personal, respeto a las tradiciones militares, progresión nacionalista y unidad nacional o las nuevas condiciones económicas y sociales. En otras palabras... lo normal entre profesionales que quieran defender sus puntos de vista frente a sus respectivos responsables. Partiendo de la base de que existan militares provistos de estas inquietudes, y a la espera de las oportunas reformas legales que permitieran la sindicación militar, puede afirmarse que sólo una adecuada agrupación de estos profesionales -según sus sensibilidades respectivas- podrá servir de palanca de presión eficaz sobre el poder político. Sólo formando núcleos activos dentro de los Ejércitos se podría inquietar lo suficiente a sus responsables políticos como para tomar en consideración sus demandas. Germen de un modelo de sindicación militar alejado de los intentos que, hasta este momento, se han estado realizando sobre la base de un sindicalismo de clase de corte tradicional.

Esos intentos corporativos han demostrado no ser válidos para la realidad militar, si bien nos han ofrecido ejemplos y valiosas experiencias prácticas. En este sentido, y como ejemplo, basta recordar los esfuerzos asociacionistas dentro de la Guardia Civil. En esencia -y en lo que tendrían de novedad- el funcionamiento de estos núcleos -en un primer momento- podría articularse de esta sencilla forma, y a través de la siguiente mecánica de trabajo:

Una primera fase organizativa, en la que se agruparían los integrantes de estos núcleos en función del lugar en el que están destinados. De esta forma, quedarían agrupados estos profesionales por razones de proximidad en un mismo cuartel o situación administrativa. Estos núcleos quedarían coordinados y dirigidos por alguna clase de Mesa Nacional elegida democráticamente. En un primer momento, y dada la casi absoluta certeza sobre la existencia de expedientes disciplinarios y sanciones, no debería darse a conocer públicamente la identidad de los integrantes de estos grupos de trabajo.

Constituído ya el núcleo en cuestión, y después de determinada la forma y condiciones de trabajo, comenzaría su papel de debate y análisis de los puntos a estudio, así como la elaboración de discusiones y propuestas.

En una última fase, las conclusiones, ideas y peticiones se publicarían en todos los Medios de Comunicación que pudieran estar interesados en su difusión. La importancia de la publicación de un documento de esta clase queda fuera de toda duda.

Valgan estas opiniones como una primera reflexión, pero dejando abierta la materia a cualquier reflexión o debate serio. Camaradas habrá con muchísimo más conocimiento que el mío de la cuestión. Abrir un debate acerca de la misma es ya -en si mismo- un factor positivo y dinámico.

PROGRAMA HISTÓRICO DEL FRENTE SANDINISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL (FSLN) DE 1.969.

PROGRAMA HISTÓRICO DEL FSLN

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha surgido de las necesidades del pueblo nicaragüense de tener una " Organización de Vanguardia " capaz de lograr mediante la lucha frontal contra sus enemigos, la toma del PODER POLITICO y el establecimiento de un sistema social que liquide la explotación y la miseria que ha padecido nuestro pueblo en el pasado histórico.

El FSLN es una organización POLITICO-MILITAR cuyo objetivo estratégico es la toma del PODER POLITICO mediante la destrucción del aparato militar y burocrático de la dictadura y el establecimiento de un gobierno revolucionario basado en la alianza OBRERO-CAMPESINA y el concurso de todas las fuerzas patrióticas ANTI-IMPERIALISTAS Y ANTIOLIGARQUICAS DEL PAIS.

El pueblo de Nicaragua sufre el sojuzgamiento de una camarilla reaccionaria y fascista, impuesta por el imperialismo yanqui dese el año 1932, año en que Anastasio Somoza García fue designado Jefe Director de la llamada Gurdia Nacional (G.N.).

La camarilla somocista ha reducido a Nicaragua a la condición de una neocolonia a la que explotan los monopolios yanquis y los grupos oligárquicos del país.

El régimen actual es un régimen políticamente impopular y jurídicamente ilegal. Su reconocimiento y ayuda por parte de los norteamericanos constituye una prueba irrefutable de la injerencia extranjera en los asuntos de Nicaragua.

El FSLN ha analizado con seriedad y gran responsabilidad la realidad nacional y ha decidido enfrentarse a la dictadura con las armas en la mano, ya que hemos llegado a la conclusión de que el triunfo de la Revolución Popular Sandinista y el derrocamiento del régimen enemigo del pueblo, surgirá como consecuencia del desarrollo de una dura y prolongada guerra popular.

Cualesquiera que sean las maniobras y medios desplegados por el imperialismo yanqui, la dictadura somocista está condenada al fracaso total ante el avance y desarrollo impetuoso de las fuerzas populares encabezadas por el FRENTE SANDINISTA DE LIBERACION NACIONAL.

Ante esta coyuntura histórica el FSLN ha trazado este programa político con miras a fortalecer y desarrollar nuestra organización, alentar y estimular al pueblo de Nicaragua para que marche hacia adelante, resuelto a luchar hasta derrocar a la dictadura y a resistir la intervención del imperialismo yanqui para forjar una patria libre, próspera y revolucionaria.

I. Un Gobierno Revolucionario

La Revolución Popular Sandinista establecerá un gobierno revolucionario que liquidará la estructura reaccionaria originada por farsas electorales y golpes militares, el poder popular forjará una Nicaragua sin explotación, sin opresión, sin atraso, una patria libre, progresista e independiente.

El gobierno revolucionario dictará las siguientes medidas de índole política:

-Dará al poder revolucionario una estructura que permita la plena participación de todo el pueblo, tanto a nivel nacional como a nivel local (departamental, municipal, comarcal).

-Garantizará a todos los ciudadanos el ejercicio pleno de todas las libertades individuales a el respeto a los derechos humanos.

-Garantizará la libertad de emisión del pensamiento, que conduzca primordialmente a la vigorosa difusión de los derechos populares y de los derechos patrios.

-Garantizará la libertad para organizar el movimiento obrero-sindical en la ciudad y en el campo, libertad para organizar agrupaciones campesinas, juveniles, estudiantiles, femeninas, culturales, deportivas, etc.

-Garantizará el derecho de los nicaragüenses emigrados y exiliados a retornar a suelo patrio.

-Garantizará el asilo a los ciudadanos de otros países perseguidos por participar en la lucha revolucionaria.

-Castigará severamente a los verdugos culpables de perseguir, delatar, ultrajar, torturar o asesinar a los revolucionarios y al pueblo.

-Privará de sus derechos políticos a los individuos que ocupen altos cargos públicos a raíz de las farsas electorales y golpes militares.

El gobierno revolucionario dictará las siguientes medidas de índole económica:

-Expropiará los latifundios, fabricas, empresas, edificios, medios de transporte y demás bienes usurpados por la familia Somoza y acumulados mediante la malversación y despojos de las riquezas de la nación.

-Expropiará los latifundios, fabricas, empresas, medios de transporte y demás bienes usurpados por políticos y militares y todo tipo de cómplices que se han valido de la corrupción administrativa del régimen actual.

-Nacionalizará los bienes de todas las compañías extranjeras, que se dediquen a la explotación de los recursos minerales, forestales, marítimos y de otra índole.

-Establecerá el control obrero en la gestión administrativa de las empresas y demás bienes expropiados y nacionalizados.

-Centralizará el servicio de transporte colectivo.

-Nacionalizará el sistema bancario, el cual estará al servicio exclusivo del desarrollo del país.

-Establecerá una moneda independiente.

-Desconocerá los empréstitos impuestos al país por los monopolios yanquis o de cualquier otra potencia.

-Establecerá relaciones comerciales con todos los países, cualesquiera sea el sistema que los rija, en beneficio del desarrollo económico del país.

-Establecerá una adecuada política tributaria, la cual se aplicará con estricta justicia.

-Prohibirá la usura, ésta prohibición incluirá tanto a nacionales como extranjeros.

-Protegerá a los pequeños y medianos propietarios (productores, comerciantes) con restricción de los excesos que provoca la explotación de los trabajadores.

-Establecerá el control estatal sobre el comercio exterior con miras a diversificarlo e independizarlo.

-Restringirá rigurosamente la importación de artículos de lujo.

-Planificará la economía nacional, poniendo fin a la anarquía característica del sistema capitalista de producción. Parte importante de dicha planificación se destinará a la industrialización y electrificación del país.

II. Revolución agraria

La Revolución Popular Sandinista trazará una política agraria que realice una Reforma Agraria Auténtica que en forma inmediata logre la redistribución masiva de la tierra, liquidando la usurpación latifundista en beneficio de los trabajadores (pequeños productores) que laboran la tierra.

-Expropiará y liquidará el latifundio capitalista y feudal.

-Entregará gratuitamente la tierra a los campesinos de acuerdo con el principio de que la tierra debe de pertenecer al que la trabaja.

-Realizará un plan de desarrollo agropecuario encaminando a la diversificación e incrementación de la productividad de dicho sector.

-Garantizará a los campesinos los siguientes derechos:

  • Crédito agrícola oportuno y adecuado.
  • Comercialización (aseguramiento de mercado para sus productos).
  • Asistencia técnica.

-Protegerá a los patriotas propietarios de tierras que coloboren con la guerrilla, mediante la remuneración de sus tierras que excedan a lo establecido por el gobierno revolucionario.

-Estimulará y fomentará a los campesinos para que se organicen en cooperativas, a efecto de que él mismo tome en sus manos su propio destino y participe directamente en el desarrollo del país.

-Abolirá las deudas contraídas por el campesinado con el terrateniente y todo tipo de usurero.

-Liquidará el paro forzoso, que existe durante la mayor parte del año en el campo y velará por la creación de fuentes de trabajo para la población campesina.

III. Revolución en la cultura y la enseñanza

La Revolución Popular Sandinista asentará las bases para el desarrollo de la cultura nacional, la enseñanza popular y la reforma universitaria.

-Impulsará una campaña masiva para exterminar en forma inmediata el "analfabetismo".

-Desarrollará la cultura nacional y extirpará la penetración neocolonial en nuestra cultura.

-Rescatará el olvido en que han sido mantenidos por los regímenes impopulares, los intelectuales progresistas y sus obras surgidas a lo largo de nuestra historia.

-Atenderá el desarrollo y progreso de la enseñanza en los distintos niveles (primaria, intermedia, técnica, universitaria, etc.), la enseñanza será gratuita en todos los niveles y obligatoria en algunos.

-Concederá becas a los estudiantes de distintos niveles con escasos recursos económicos. Las becas incluirán: vivienda, alimentación, vestuario, libros, transporte.

-Forjará más y mejores maestros, con los conocimientos científicos que demanda la época actual, que puedan satisfacer a la totalidad de nuestra población estudiantil.

-Nacionalizará los centros de enseñanza privados convertidos inmoralmente en industrias por mercaderes que hipócritamente invocan principios religiosos.

-Adaptará los programas de enseñanza a las necesidades del país, aplicará métodos de enseñanzas a las necesidades del país experimentales y científicas.

-Realizará una reforma universitaria que incluirá entre otros, las siguientes demandas:

-Rescatar a la Universidad del dominio de las clases explotadoras, para servir al auténtico creador y forjador de nuestra cultura: el Pueblo. La enseñanza universitaria debe de estar orientada en función del hombre, en función del pueblo. La Universidad debe dejar der ser un vivero de egoístas burócratas.

-Liquidar la discriminación que ha sufrido la juventud procedente de la clase obrera y campesina, en el acceso a las aulas universitarias.

-Multiplicar el presupuesto estatal para la Universidad de manera que pueda solucionar económicamente los diversos problemas que afronta.

-Representación mayorista de los estudiantes en las Juntas de Facultad, teniendo presente que el estudiante constituye el sector principal de la población universitaria.

-Liquidar la penetración neo-colonial en la universidad, particularmente la que ejercen los monopolios norteamericanos a través de las limosnas donadas por las fundaciones pseudo-filantrópicas.

-Promoción de una investigación libre, experimental, científica que debe contribuir a desentrañar la problemática nacional y universal.

-Fortalecer la unidad de los estudiantes, catedráticos e investigadores con todo el pueblo, perpetuando el generoso ejemplo que han ofrendado sus vidas en aras del ideal patriótico.

IV. Legislación laboral y seguridad social

La Revolución Popular Sandinista, liquidará las injusticias de las condiciones de vida y trabajo padecidos por la clase obrera bajo la brutal explotación en favor de la legislación laboral y Asistencial Social.

-Promulgará un Código Laboral que reglamentará, entre otros los siguientes derechos:

-Promulgará la adopción del principio de "quien no trabaja no come", exceptuando lógicamente al que debido a la edades (niños, ancianos), por prescripción médica u otra razón de fuerza mayor no esté en condiciones de participar en el proceso de producción.

  • Apego estricto a la jornada de ocho horas de trabajo.
  • Los ingresos del trabajador (salarios y demás prestaciones), deberán ser suficientes para satisfacer sus necesidades diarias.
  • Respeto a la dignidad del trabajador prohibiendo y castigando el trato injusto a éste en el desempeño de su labor.
  • Abolir los despedidos injustificados.
  • Obligación de cancelar salarios en el plazo legal.
  • Derecho a todos los trabajadores a vacaciones periódicas.

-Liquidará el flagelo de la desocupación.

-Extenderá la atención a la seguridad social de todos los obreros y empleados públicos del país. La atención incluirá los casos de enfermedades, incapacidad física y jubilación.

-Prestará asistencia médica gratuita a toda la población. Instalará clínicas y hospitales en todo territorio nacional.

-Emprenderá campañas masivas para erradicar las enfermedades endémicas y prevenir las epidémicas.

-Realizará la Reforma Urbana, que entregará a cada familia una vivienda adecuada, pondrá fin a la usurera especulación del espacio urbano (lotificación, urbanización, casas de alquiler, etc.) que explota la necesidad de las familias trabajadoras de la ciudad a disponer de un techo adecuado para vivir.

-Iniciará y desarrollará la construcción de viviendas adecuadas para la población campesina.

-Reducirá las tarifas por concepto de agua, luz, alcantarillado, ornato; aplicará programas para extender todos estos servicios a la totalidad de la población urbana y rural.

-Fomentará la práctica de los deportes en todas las clases y categorías.

-Eliminará la humillante mendicidad poniendo en práctica las medidas antes mencionadas.

V. Honestidad administrativa

-La Revolución Popular Sandinista extirpará la corrupción administrativa gubernamental y establecerá una estricta honestidad administrativa.

-Abolirá la criminal industria del vicio (prostitución, juegos de azar, expendio de drogas, etc.) que explota el sector privilegiado de la G.N. y los parásitos extranjeros.

-Establecerá un estricto control de la recaudación de los impuestos para impedir el lucro de funcionarios gubernamentales, lo cual pondrá fin a la práctica usual de las dependencias oficiales del régimen actual.

-Terminará con el arbitrario negocio de los miembros de la G.N. que despojan a la población mediante el cobro de impuestos locales.

-Pondrá fin al negocio que representa para los comandantes militares, la apropiación del presupuesto destinado a la atención de los prisioneros comunes, y llevará a cabo la instalación de centros adecuados para la rehabilitación de tales delincuentes.

-Abolirá el contrabando practicado en gran escala por la pandilla de políticos, militares y extranjeros cómplices del régimen.

-Castigará severamente a las personas que incurren en delitos contra la honestidad administrativa (desfalcos, contrabando, explotación de vicios, etc.), severidad que será mayor cuando se trate de elementos que militen en el movimiento revolucionario.

VI. Reincorporación de la Costa Atlántica

La Revolución Popular Sandinista pondrá en práctica un plan especial a favor de la Costa Atlántica, sumida en el máximo abandono, para incorporarla a la vida de la nación.

-Terminará con la explotación inícua que ha sufrido la Costa Atlántica, durante toda su historia por los monopolios extranjeros, particularmente por el imperialismo yanqui.

-Acondicionará las tierras adecuadas de la zona para el desarrollo de la agricultura y la ganadería.

-Aprovechará las condiciones favorables para impulsar el desarrollo de la industria pesquera y forestal.

-Estimulará el florecimiento de los valores culturales locales de esa región, provenientes de los aspectos originales de su tradición histórica.

-Aniquilará la odiosa discriminación de que han sido objeto los indígenas miskitos, sumos, zambos y negros de esa región.

VII. Emancipación de la mujer

La Revolución Popular Sandinista abolirá la odiosa discriminación que la mujer ha padecido con respecto al hombre; establecerá la igualdad económica, política y cultural entre la mujer y el hombre.

-Extenderá a la madre y al niño atención especial.

-Eliminará la prostitución y otras lacras sociales, con lo cual elevará la dignidad de la mujer.

-Pondrá fin al régimen de servidumbre que padece la mujer y que se refleja en el drama de la abandonada madre trabajadora.

-Establecerá el derecho a igual protección de las instituciones revolucionarias para los niños nacidos fuera de matrimonio.

-Establecerá círculos infantiles para el cuidado y atención a los hijos de las trabajadoras.

-Establecerá dos meses de ausencia por maternidad antes y después del parto para las mujeres que trabajan.

-Elevará el nivel político, cultural y vocacional de la mujer, mediante su participación en el proceso revolucionario.

VIII. Respeto a las creencias religiosas

-La Revolución Popular Sandinista garantizará a la población creyente la libertad de profesar cualquier religión.

-Respetará el derecho de los ciudadanos a profesar y practicar cualquier creencia religiosa.

-Apoyará la labor de los sacerdotes y demás predicadores religiosos que defienden al pueblo trabajador.

IX. Política exterior independiente

La Revolución Popular Sandinista liquidará la política exterior de sumisión al imperio yanqui y establecerá una política exterior patriótica de absoluta independencia nacional y por una auténtica paz universal.

-Pondrá fin a la intromisión yanqui en los problemas internos de Nicaragua y practicará ante los demás países una política de respeto mutuo y de colaboración fraternal entre los pueblos.

-Expulsará a la misión militar yanqui, a los llamados cuerpos de paz (espías disfrazados de técnicos), elementos militares y políticos semejantes, que constituyen una descarada intervención en el país.

-Aceptará la ayuda económica y técnica de cualquier país, siempre y cuando no implique compromisos políticos.

-Promoverá junto con los demás pueblos del mundo una campaña en favor de una auténtica paz universal.

-Desconocerá todo tratado suscrito con cualquier potencia extranjera que lesione la soberanía nacional.

X. Unidad popular centroamericana

La Revolución Popular Sandinista por la verdadera unión de los pueblos centroamericanos en una sola patria:

-Respaldará una auténtica unidad con los pueblos hermanos en Centroamérica. Esta unidad se encaminará a la coordinación de los esfuerzos para alcanzar la Liberación Nacional y establecer un nuevo sistema social sin dominio imperialista, ni traición nacional.

-Liquidará la llamada integración que se propone multiplicar el sometimiento de Centroamérica a los monopolios norteamericanos y a las fuerzas reaccionarias locales.

XI. Solidaridad entre los pueblos

La Revolución Popular Sandinista pondrá fin al empleo del territorio nacional como base de agresión yanqui contra otros pueblos hermanos y pondrá en práctica una solidaridad militante con los hermanos pueblos combatientes para su liberación.

-Apoyará activamente la lucha de los pueblos de Asia, África y América Latina contra el nuevo y viejo colonialismo y contra el enemigo común: el imperialismo yanqui.

-Apoyará la lucha del pueblo negro y de todo el pueblo de los Estados Unidos, por una auténtica democracia y la igualdad de derechos.

-Apoyará la lucha de todos los pueblos contra la instalación de bases militares yanquis en países extranjeros.

XII. Ejército patriótico popular

La Revolución Popular Sandinista abolirá la fuerza armada enemiga del pueblo denominada Guardia Nacional (G. N.) y creará un Ejército Popular, Revolucionario y Patriótico.

-Abolirá la Guardia Nacional (G. N.), fuerza enemiga del pueblo creada por las fuerzas de ocupación norteamericana en 1927 con el fin de perseguir, torturar y asesinar a los patriotas sandinistas.

-En el nuevo Ejército Popular podrán tener cabida los soldados profesionales miembros del antiguo ejército que hayan observado la siguiente conducta:

  • Que hayan respaldado el combate guerrillero
  • Que no hayan participado en asesinatos, despojos, torturas y persecución al pueblo y a los militantes revolucionarios.
  • Que se hayan sublevado contra el régimen despótico y dinástico de los Somoza.

-Fortalecerá al nuevo ejército popular elevando su capacidad combativa y su nivel táctico y técnico.

-Inculcará en la conciencia de los miembros del Ejército Popular, el principio de apoyarse en sus propias fuerzas en el cumplimiento de sus deberes y desarrollar toda su actividad creadora.

-Profundizará en los miembros del Ejército Popular los ideales revolucionarios con miras a fortalecer el espíritu patriótico y la firme convicción de luchar hasta alcanzar la victoria, venciendo los obstáculos y rectificando los errores.

-Forjará una disciplina consciente en las filas del Ejército Popular y fomentará los vínculos estrechos que deben haber entre los combatientes y el pueblo.

-Establecerá el servicio militar obligatorio y armará a los estudiantes, obreros y campesinos que organizados en milicias populares defenderán los derechos conquistados ante la inevitable embestida de las fuerzas reaccionarias del país y del imperialismo yanqui.

XIII. Veneración ante nuestros mártires

La Revolución Popular Sandinista guardará gratitud y veneración eterna a los mártires de uestra patria y continuará el luminoso ejemplo de heroísmo y generosidad legados por ellos.

-Educará a las nuevas generaciones en la gratitud y veneración eterna hacia los caídos en la lucha para que Nicaragua sea una Patria Libre.

-Fundará una escuela superior para educar a los hijos de los mártires de nuestro pueblo.

-Inculcará a todo el pueblo el ejemplo imperecedero de nuestros mártires, defendiendo el ideal revolucionario, HASTA LA VICTORIA SIEMPRE !!!

FRENTE SANDINISTA DE LIBERACION NACIONAL (F.S.L.N.).

LA FALANGE Y LOS SINDICATOS OBREROS III (CEFERINO MAESTÚ EN "HISPANIAINFO").

III UN AÑO DE TRANSICIÓN

1932 fue una etapa de transición para aquella incipientes JONS. Los contactos que, en 1931, se habían establecido con los muchachos de Onésimo Redondo Ortega, que editaban en Valladolid el semanario "Libertad", cuajaron en la unidad de las JONS, cuyo manifiesto firmó, con Onésimo y Ramiro, Antonio Bermúdez Cañete, cordobés procedente de la derecha.

De aquel grupo de Onésimo, diría Ramiro en 1935, tras su separación de la Falange: "Este grupo no ofrecía muchas garantías de fidelidad al espíritu y a los propósitos de las JONS, pues estaba compuesto, en su mayoría, de antiguos "Luises" y con plena formación reaccionaria". Pero Ledesma y los demás fundadores consistas, deseosos de ampliar el radio de la organización y utilizar en lo posible el máximo de colaboraciones, en la creencia de que más tarde llegaría la formación consista de los militantes, no mostraron inconveniente en gestionar el ingreso de este grupo en las JONS, ofreciendo, además a Onésimo Redondo, un puesto en la dirección nacional de Partido.

El 2 de Abril de 1932, Ramiro Ledesma intenta la exposición de sus tesis consistas en la tribuna del Ateneo, pero el público hostil no le dejaba hablar y todo termina a mamporros. Pero se había hecho un acto público de valiente presencia en la forma más audaz que en aquella época era posible concebir.

Guillén Salaya, en su libro, "A las sombras de nuestras vidas", cuenta que la C.N.T. fue la única organización obrera de tipo extremista que permaneció neutral en la reacción izquierdista contra la audaz aparición de las JONS en el panorama político del país.

Dentro de la C.N.T, -sigue diciendo Guillén-, había muchos elementos que tenían grandes simpatías por el nacional-sindicalismo. Su odio al marxismo y su trato continuo con las mentalidades absurdas, obtusas y disparatadas de los ilusos cretinos o criminales anarquistas, los hizo ir percatándose de que era llegado el  momento de ir quemando las tiendas libertarias, con sus espesos sueños utópicos e ingresar en el Nacionalsindicalismo. De aquí que cuando apareció el primer manifiesto antijonsista, con en el que figura la firma de un vocal de la Regional de la C.N.T., esta se apresuró a conminar a quien había hecho tal cosa, haciendo con el ello el juego a los propagandistas de Moscú. Digamos que el firmante -añade Guillén- era un mandante de mucho cuidado. Se hacía llamar Wilkens -era maestro asturiano-, y estuvo condenado a muerte en Rusia en el año 21, ¡por pertenecer a una banda de ladrones de cadáveres!. De la cárcel de Moscú lo sacó el profesor judío marxista Fernando de los Ríos. Wilkens, sin duda, estaba en la organización cenetista al servicio de los socialistas.

Al fracasar el golpe de Estado de 10 de agosto (el organizado por Sanjurjo y que estalló principalmente en Sevilla y Madrid, con éxito parcial solo en la capital andaluza), las JONS sufren una persecución enconada. El Gobierno se propuso acabar - y claro es, no lo consiguió, comenta Guillén, - con aquel brote juvenil e hispánico que con tanto ardor se había tirado al ruedo de la política... La policía de Madrid se desplegó en busca y captura de Ramiro. Pero no logró dar con su paradero. Onésimo, sobre cuya cabeza pesaban catorce años de presidio, con que deseaba obsequiarle el fiscal, huyó primero a Braganza y luego a Oporto. La policía de Valladolid, queriendo quedarse con prensa consista, detuvo a triunvirato local... Con la ausencia de Onésimo muere "Libertad", el gran semanario de combate nacionalsindicalista, dice Guillén Sala, mientras agoniza aquel año de transición que fue 1932 para las JONS.

Pero, antes los consistas ya habían iniciado su acción sindical preparatoria de una operación de altos vuelos.

Con la aparición de las primeras JONS en Madrid, Valladolid y Zaragoza y algunas capitales más de España - cuenta Palma - comenzó la agitación nacional-revolucionaria en las dos grandes centrales sindicales que ejercían el control de la casi totalidad de la clase obrera sindicada, UGT y CNT. Por el triunvirato nacional de las JONS, constituido por Ramiro Ledesma Ramos, Bermúdez Cañete y Onésimo Redondo, se cursaron, por orden circular, a todas las provincias en que había grupo jonsista, las primeras consignas para llevar a cabo una labor eficaz de captación y agitación dentro de las centrales sindicales mencionadas.

Eran estas:

1 Inyectar dentro de los grupos sindicales de dichas centrales todos los elementos obreros afines a nosotros.

2 Que estos camaradas se encarguen de al agitación revoluciona nacional-sindicalista dentro de esos grupos sindicales, hasta conseguir formar una gran potencia de oposición nacional-sindicalista que descomponga la unidad sindical.

3 Una vez desarticulados los cuadros sindicales marxistas y anarquista nos será fácil la constitución de sindicatos revolucionario nacionales y anticlasistas.

4 La forma más fácil y eficaz de conseguir lo que nos proponemos es que, apoyados en la inmoralidad política y económica, y en la traición de que son responsables a diario los jefes marxistas y anarquistas ante los trabajadores de España, se les flagele violentamente en las reuniones y asambleas sindicales para que, poniendo de manifiesto sus conducta, se les desprestigie y se les anule para la acción sindical revolucionaria.

No sabemos si estas consignas - sigue diciendo Palma - llegaron a todos los lugares que se enviaron, por que el servicio de Correos, en manos de los marxistas, intervenía y boicoteaba la correspondencia nacional-sindicalista. Creemos que no, por qué nada se hizo en ese sentido; a Valladolid sí llegaron por qué Onésimo Redondo, que había intervenido en sus elaboración en Madrid, a su regreso las trajo consigo. No había que perder tiempo para probar si éramos capaces de dar la batalla al marxismo y al anarquismo en su propio terreno. Así lo dijo Onésimo el día siguiente de llegar de Madrid con las consignas.

Por entonces, al frente de las JONS de Valladolid - continua escribiendo Gutiérrez Palma - había un triunvirato compuesto por Onésimo, Zataraín y González. Este último era el primer obrero incorporado al nacionalsindicalismo. Trabajaba en el ferrocarril del Norte y nunca había militado en organizaciones de tipo internacionalista... Su gran amor a la causa nacionalsindicalista le llevó a la cárcel y a perder el jornal con que atendía a las necesidades de su casa.

¡¡¡VIVA NICARAGUA LIBRE!!! TREINTA Y UN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN ("FLOR DE PINO").

EXCEPCIONAL INICIATIVA CULTURAL. SEGUNDO FESTIVAL DE TEATRO DE LA ANTIGUA MINA ("EL FARO DEL GUADARRAMA").

El emblemático Puerto de la Cruz Verde (Zarzalejo) se transforma del 16 de julio al 15 de agosto en un teatro al aire libre, convirtiéndose en una suerte de pequeña Mérida. Gracias a la mente inquieta del sanlorentino José María Ontoria, quien quedó prendado desde niño de este lugar en el que confluyen los términos de San Lorenzo de El Escorial, Santa María de la Alameda y Zarzalejo, este espacio recibe ahora una segunda oportunidad.

Todos los viernes, sábados y domingos habrá representaciones en las que no faltarán clásicos como Otelo, La Celestina o Las Troyanas. El año pasado se desarrolló una experiencia piloto que tuvo muy buena acogida, de modo que este año se ha ampliado, con un total de 11 representaciones. Con el responsable de esta iniciativa hemos charlado para conocer los detalles de este festival inédito en la región.

¿Cómo surge la idea de organizar este festival en un lugar tan singular como es una antigua mina de magnesita?

Es una finca que llama mucho la atención. Ella misma parecía estar diciendo ‘es una pena que no me utilicéis'. Era como si se hubiera quedado parada en el tiempo; las casas y algunos utensilios permanecían ahí, la gente había abandonado el lugar y estaba esperando que alguien hiciera algo. Me gusta mucho el teatro, había estudiado arte dramático y empecé a darle vueltas y vueltas. Tan cerca de El Escorial y con estas vistas, era como una pequeña Mérida, con unas ruinas que son las antiguas casas donde vivían los mineros. Me dije ‘vamos a intentarlo', y aquí estamos.

¿Cuál es la historia de este lugar?

Es una antigua mina de 1920 en la que trabajó gente de todas las partes de España. Se extraía magnesita, que se utilizaba para dar el baño de porcelana a los cacharros. Cuando no era rentable se empleó para hacer ladrillo refractario y más adelante para obtener pienso para las gallinas, ya que tiene muchos minerales.

¿Cómo ha sido el proceso de reconstrucción?

Muy difícil, especialmente para mantener las formas originales. Complicado en varios aspectos: emocional, físico y económico. Ha supuesto mucho esfuerzo mental; he dedicado mucho tiempo a diseñar, nutriéndome de información de una persona, Francisco Parra, cuyo padre trabajó aquí y nos contó cómo era aquello y para que servía cada casa. Con toda esta información fui reconstruyéndolas y ahora son los vestuarios y el escenario principal. Son tres viviendas que están un poco elevadas y debajo hay una explanada. Este año se ha ampliado el graderío, se ha cubierto para que la gente esté más cómoda y las instalaciones para actores y accesos se han mejorado.

¿Qué obras se van a poder ver en este escenario?

Son todas de teatro clásico. La obra principal, de la compañía residente, es Othello, que se va a representar seis veces, ya que el año pasado tuvo mucha aceptación. El vestuario es de época, y además hemos sacado más partido al espacio porque hemos podido ensayar más tiempo. Otra obra importantes es Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello, adaptada por Mar Díez, que es una dramaturga muy buena. Destaco también la obra de Presas, que se hace el 18 de julio y narra cómo las mujeres después de la Guerra Civil tenían que luchar con un doble sufrimiento. Es una obra dura y de cierta sensibilidad. Tenemos también La selva confusa, de Calderón de la Barca, que hacía muchísimos años que no se representa, además de La Celestina o Las Troyanas. Además, hay espectáculos infantiles y el último día del festival se ha programado una comedia moderna, Mendigando amor, muy divertida, que habla de mujeres que necesitan amar y se ponen nerviosas. Hemos recibido casi 80 solicitudes de compañías para participar.

En tu faceta como actor interpretas a Othello... ¿Cuál es tu vinculación con este mundo?

Estudié en el Laboratorio de Teatro William Layton, empezando como actor amateur. Luego dí el salto con la compañía de teatro y la productora Ariel Cordelia, lo que me llevó a dar el siguiente paso de crear este festival.
¿Cómo se financia este ciclo? ¿Recibe algún tipo de ayuda institucional?
Desde que se creó, las obras de reconstrucción y la contratación de compañías es una iniciativa privada que comenzamos dos personas. Ahora estoy yo solo. No recibimos ninguna ayuda de organismos públicos, aunque este año hemos tenido la suerte de contar con colaboradores y empresarios de la zona, a los que estoy muy agradecido. Hemos solicitado ayuda, pero San Lorenzo no ha querido, quizá porque no crea en el proyecto, y Zarzalejo no ha podido, ya que es un Ayuntamiento pequeño con pocos recursos, si bien siempre nos ha apoyado en cualquier gestión.

¿Qué le dirías a la gente para que venga a ver el Festival?

Que es un teatro distinto, en un lugar insólito, en lo alto de una montaña con unas vistas espectaculares y en unas ruinas que en verano, al aire libre y por la noche, cuando el sol se ha ocultado, hacen que se produzca un efecto mágico.

Las entradas tienen un precio de 15 euros y se pueden adquirir 30 minutos antes de cada representación en el propio teatro o bien de forma anticipada a través de los teléfonos 696 153 831 y 670 399 007. Más información en www.festivalteatroantiguamina.es.

LA FALANGE Y LOS SINDICATOS OBREROS II (CEFERINO MAESTÚ EN "HISPANIAINFO").

II LA HUELGA DE LA TELEFÓNICA

Entonces -sigue diciendo Ramiro- primera semana de Julio (1931), tuvo lugar la famosa huelga telefónica, primera acometida revolucionaria que se desencadenó contra el timorato Gobierno provisional. Pudo ser en efecto el camino de la toma del Poder por los Sindicatos y el ensayo a fondo, de la Revolución social Española. "La Conquista del Estado" encontró en la huelga motivo de agitación contra el pulpo capitalista yanqui, aposentado en la Compañía Telefónica.

De ahí que no ahorrase esfuerzo en favorecer la huelga aun sabiendo, de sobra, el director (del periódico) que tras ella existía un propósito y un plan subversivo para derribar el Gobierno provisional.

Este, tanto por miedo a las represalias del capitalismo estadounidense como por miedo a dicha subversión revolucionaria, se encontraba nerviosísimo ante el desarrollo de la huelga.

"Los sindicalistas que formaban el Comité encargado de dirigir el conflicto, tenían la seguridad de que su misión histórica era servirse de él como palanca revolucionaria. A estos efectos buscaban colaboradores, argumentos, y recibían y aceptaban los ofrecimientos múltiples que se les hacían desde los más variados sectores, no el menor el de la misma policía.

Pero la C.N.T no contaba con un equipo de diez o doce hombres con capacidad de conductores ni de organizadores triunfales de la revolución, entonces ya casi madura pues se daban las circunstancias de un régimen sin constituir, ingenuo y con las defensas fáciles de vulnerar por múltiples puntos. La C.N.T no contaba más que con esa heroica capacidad elemental y primitiva, muchas veces heroica, de sus militantes pero sus hombres, por vicio y defecto inexorable de la ideología anarcosindicalista eran entonces, y lo han sido siempre, en absoluto incompatibles con una técnica revolucionaria eficiente.

El fracaso de la huelga telefónica marca el descenso o, por lo menos, la paralización revolucionara de la C.N.T en 1931. Muchos de sus dirigentes se convencieron de la impotencia cenetista para vencer al Gobierno provisional. Así lo confesaron, en la redacción del periódico, dos o tres de ellos.

Para "La Conquista del Estado", dicha huelga supuso, así mismo, un grave quebranto. No de lectores ni de eficacia, que en eso aumentó, sino de económico y represivo. Económico, por que diversas acciones y actividades, con motivo de la huelga y de la campaña contra la Telefónica, debilitaron la caja del periódico en unas cinco mil pesetas. Y represivo porque, en vista de la de la violencia con que se efectuó esa campaña, enlazándola naturalmente, con la traición del Gobierno, que favorecía de un modo lacayuno los intereses yanquis, se dispuso la Dirección de Seguridad acabar con el Semanario.

A más del encarcelamiento de Ledesma, lo que es lógico supusiese grave contratiempo, se recogía el periódico de una manera sistemática, llevándolo la misma Policía al fiscal. Cinco semanas seguidas fue procesado el directos por diversos títulos, siempre relacionados con la Telefónica o con los separatistas.

Efectivamente, las consecuencias para el incipiente movimiento fueron buenas y malas, como dice Ramiro. Malas porque aquella adhesión a la huelga revolucionaria representó persecución y quebranto económico, pero buenas, sin duda alguna, porque vinculó a los hombres de Ledesma al movimiento obrero más intransigentemente revolucionario, y a sus dirigentes, de lo que se deduciría la posterior incorporación militante a las JONS de hombres como Olalla, Sinforiano Moldes, Nicasio Álvarez de Sotomayor, que tan activo y destacado papel había jugado en la C.N.T.

El 25 de Julio, la Policía intervino la edición de la "Conquista del Estado" cuando ya iban editados 2.000 ejemplares, pero los camaradas saltaron la tapia, por detrás del edificio, y se los llevaron. Se suspendió la salida del periódico y solo pudo reanudarse el 3 de octubre del 1931.

Convencido Ramiro de la necesidad de  promover algo más que un periódico político, el 10 de octubre de 1931 dio a conocer la fundación con sus amigos y con los colaboradores que le quedaban en el periódico, de un movimiento político que bautizaron con el nombre de Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista.

El 30 de Noviembre siguiente presentaron los estatutos jonsistas en la Dirección General de Seguridad, y se iniciaba así una nueva etapa. En la anterior, los sindicatos obreros se acercaron a las JONS y el grupo fundador; en esta, serán los jonsistas los que abran camino propio y se apresten a ala competencia revolucionaria. Al iniciar aquella etapa, las JONS de Ramiro Ledesma contaban con nueve militantes.

¡¡¡ESPAÑA CAMPEONA DEL MUNDO!!!