A continuación me centraré en dos puntos que muestran el proceso de la teología de la liberación en estos años, que culminará, quizás, en el año 1992, en que se cumplen quinientos años del inicio de la evangelización en América. El primer punto se refiere a los documentos de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. El segundo, al significado de la elaboración

a) "La Teología de la Liberación es conveniente y necesaria"(Juan Pablo II)

La evangelización liberadora recibió nuevo impulso en Puebla, lo que animó a proseguir la reflexión teológica en esa dirección.

Ahora bien, el incremento en las publicaciones y el creciente número de teólogos, ocasionó, otra vez, dudas y ataques. En la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Ratzinger, se recibieron y recopilaron quejas sobre las principales obras y teólogos, centradas en particular en Gustavo Gutiérrez y Leonardo Boff. Se intentó entonces que el episcopado del Perú pusiese en entredicho a Gustavo Gutiérrez. Es más se intentó que, durante su visita ad límina, los obispos peruanos le condenara; pero esto no se logró y el caso fue remitido a un estudio posterior. El caso no está cerrado y sigue buscando cómo obstaculizar los cursos, centro de reflexión y publicaciones del reconocido teólogo.

La presión y los ataques a la teología de la liberación suscitaron fuerte solidaridad, no sólo en el Tercer Mundo, sino en los mejores teólogos europeos. Estudiosos como Congar, Chenu, González Fauz, Metz, Karl Rahner, Schilebeeckx, etc., se solidarizaron con esta forma de hacer teología[48]. Diversos centros y universidades europeas han condecorado ya a teólogos de la liberación, como apoyo y reconocimiento a su trabajo eclesial.

Sin embargo, a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe le pareció conveniente establecer un diálogo o juicio al teólogo más reconocido de la Conferencia Episcopal Brasileña: Leonardo Boff. Se le exigió guardar silencio[49]. Boff aceptó el silencio obsequioso, pero los obispos brasileños se molestaron por el procedimiento, pues no se les tomó en cuenta, siendo L. Boff uno de sus teólogos oficiales.

El silencio impuesto a L. Boff ocurrió un mes después, en el contexto de la publicación de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, denominada Instrucción sobre algunos aspectos de la teología de la liberación, aparecida el 6 de agosto de 1984. Esta, en su primer número, señala:

La poderosa y casi irresistible aspiración de los pueblos a una liberación constituye uno de los principales signos de los tiempos que la Iglesia debe discernir e interpretar a la luz del evangelio[50].

 

Pero enseguida se advierte que esa aspiración sana y querida por el Creador puede ser ideologizada y manipulada. Por ello se pide un discernimiento, pues no parecen suficientes las orientaciones de la Tercera Conferencia General del Episcopado realizada en Puebla. Más grave aún, la Instrucción recalca repetidamente que la teología latinoamericana se funda en el análisis marxista, manipula los textos bíblicos y los reduce a la dimensión política; que se vacía de contenido el magisterio y que se confunde la liberación cristiana con la promoción exclusivamente temporal; y todo ello porque reduce a Jesucristo a una dimensión puramente terrestre. A estas acusaciones se puede responder que basta una lectura rápida de obras como la mencionada de Jon Sobrino, Cristología desde América latina, o la más reciente de G. Gutiérrez, Beber en su propio pozo, o la de L. Boff, El rostro materno de Dios, para que se vea la falta de fundamento de semejantes afirmaciones. Si observamos el testimonio de sus vidas y sus funciones en las comunidades eclesiales en que trabajan, no deja de admirar lo dicho en la Instrucción[51].

También el trabajo teológico participa de la realidad pascual: se llega a la gloria por la cruz, cuando todavía está muy fresca la memoria del sufrido quehacer de muchos teólogos que prepararon el Vaticano II, como fue el caso de De Lubac o de Daniélou, con la nouvelle théologie, de Teilhard de Chardin, etc. Estos conflictos no impiden el caminar, pero, ciertamente, lo hacen penoso e innecesariamente conflictivo.

El "silencio obsequioso" exigido a L. Boff y la publicación de la Instrucción movió a buena parte del episcopado brasileño a buscar caminos más eficaces para hacer llegar su voz al Papa y al Vaticano. Consiguieron que Juan Pablo II, en su visita ad limina en marzo de 1980m recibiera por tres días a una comisión representativa de los mismos. Juan Pablo II pidió que se levantase el castigo a L. Boff. Y pocos días después, el 22 de marzo, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una nueva instrucción titulada Sobre libertad cristiana y liberación. En ésta se observa una perspectiva más positiva y algunos avances, aunque tímidos.

Lo que vino a culminar este proceso fue la carta que Juan Pablo II dirigió a los obispos de Brasil a raíz de la reunión de tres días en que pudieron intercambiar y profundizar puntos de vista sobre el trabajo pastoral y teológico. En abril de 1986, el cardenal Gantin llevó la carta de Juan Pablo II al episcopado brasileño, en que afirma: "la teología de la liberación es conveniente y necesaria"[52]. Es más, el Papa urge a dicho episcopado y le encomienda la tarea de difundirla y cuidar de su pureza, lo cual ofrece un nuevo marco eclesial para el desarrollo de la teología de la liberación.

 

b) Suma teológica desde la perspectiva de la liberación (1985-1988)

A la difusión de los documentos de Puebla se unió el avance y profundización en los grandes temas del quehacer teológico. Brevemente me limito a señalar la temática en que se va profundizando y algunas publicaciones más importantes.

1. Biblia. La inspiración de Carlos Mesters se extiende por toda América latina. En su producción destaca el libro Flor sin defensa. Además de la exégesis, que sigue avanzando, se imparten cursos muy valiosos en lenguaje popular, lo que va haciendo realidad que el pueblo recupere la Biblia. Destacan las contribuciones de Xavier Saravia en esta línea[53].

2. Cristología. Uno de los más prometedores teólogos jóvenes, Hugo Echegaray, muere poco después de Pueblo, pero deja un importante escrito: La práctica de Jesús, en que madura el método teológico latinoamericano. Jon Sobrino, con su libro Jesús en América latina, sigue profundizando en el tema[54].

3. Mariología. Entre los varios aportes destaca el de L. Boff El rostro materno de Dios, que enlaza con la dinámica de Jesucristo Liberador.

4. Eclesiología. En esta etapa se logran las primeras síntesis. Sobresale el libro de J. Sobrino Resurrección de la verdadera Iglesia, en cuya base está la apasionante historia y testimonio de monseñor Romero. En este estudio ya se alude, aunque inicialmente, a cómo la pneumatología se comprende y profundiza desde la historia de la Iglesia desde la perspectiva de los pobres. Un buen estudio comparativo lo ofrece Alvaro Quiroz en su Eclesiología en la teología de la liberación[55].

5. Antropología y escatología. Ya desde antes de Puebla, J. Comblin había elaborado estos temas. Desde el punto de vista del discernimiento histórico y la dimensión política de la fe, sobresalen los escritos de J. B. Libânio[56].

6. Espiritualidad. Como en la eclesiología, en este terreno se van dando avances muy importantes, como las publicaciones de la CLAR y sus servicios de animación y formación. Todo ello va ayudando a clarificar y vivir la vida religiosa en la inserción profética. Asimismo, los inspiradores escritos de G. Gutiérrez Beber en su propio pozo y el comentario al libro de Job sientan las bases para el camino espiritual de los cristianos empeñados en la liberación[57].

7. Historia de la Iglesia. La organización de varios historiadores de la Iglesia en el CEHILA, que preside Enrique Dussel, va contribuyendo a recuperar la historia eclesial desde el compromiso liberador. Todavía es desigual el valor de los equipos y la producción en los diversos países; pero la organización ya alcanzada, el avance en metodología y la relectura histórica, como, por ejemplo, la del Brasil, hacen esperar próximos buenos frutos.

Los estudios de Diego Irarrazaval y otros sobre la religiosidad popular van ayudando al aprecio y lectura de la teología del pueblo. Antonio Moser está elaborando novedosamente una teología moral fundada en y proyectada hacia la línea de liberación.

Recoger gran parte del trabajo ya realizado por la teología de la liberación y avanzar en campos todavía no suficientemente tratados es un viejo deseo de los teólogos de la liberación. Para hacerlo realidad, a mediados del año 1985, se preparó el proyecto de elaborar una colección de teología de la liberación, en la que participaran sus mejores autores y en la que se trataran los temas fundamentales. Se trata de una colección de 52 títulos, esfuerzo y fruto sin precedentes en América latina. El proyecto fue aprobado; la colección contaría con el apoyo de más de 150 obispos. Pronto aparecieron los primeros libros. Sin embargo, las presiones y conflictos que originaba esa nueva colección han hecho imposible que mantengan el carácter de colección. Siguen apareciendo los libros del proyecto inicial, pero ahora fuera de la colección. Lo importante, por supuesto, no es que aparezcan como colección, sino el contenido de esos 52 libros. Pero la unidad teológica que se ha conseguido a través del proyecto y el valor de los aportes teológicos, dan muestra de la consolidación que va alcanzando la teología de la liberación.

 

 


[1] En las actas conciliares de la constitución Gaudium et Spes aparece cómo expresamente se supera la dicotomía natural-sobrenatural desde la comprensión de la encarnación. En esta perspectiva la realidad tiene también la vocación hacia la liberación (Rom 8, 18-25)

[2] El documento de trabajo, en sus dos etapas, para el Sínodo de Puebla es símbolo del debate de esos años.

[3] Medellín, Pobreza, 1,2. El término original opción por los pobres recibe en Puebla el añadido "preferencial", para que no se caiga en un reduccionismo de la salvación, como si fuera sólo exclusiva y posesión de un sector o clase. Pero cuando se violenta este sentido y se quiere entender por "preferencial", que es indiferente la perspectiva desde los ricos o desde los pobres, se vacía de sentido a la opción por los pobres. Esta señala la estrategia salvífica de Jesús de salvar a todos desde los pobres, no desde los ricos.

[4] Puebla 29 y 30.

[5] Puebla 28. El compromiso con el pobre y su liberación se va convirtiendo en la tarea que va uniendo ecuménicamente, en América Latina, a los protestantes de las antiguas denominaciones con los católicos, especialmente en el Brasil.

[6] Gutiérrez G., Teología de la Liberación. Perspectivas, Salamanca 1972. La primera edición de este libro, se hizo por la ed. CEP, Lima en 1971. Para las citas, usaré la edición de 1972.

[7] La figura de monseñor Oscar Arnulfo Romero se ha convertido en América Latina en paradigma del Buen Pastor. Poco antes de morir, monseñor Romero dejó el testimonio de la entrega libre de su vida en favor de todo su pueblo.

[8] Puebla 327.

[9] Puebla 1134. El tema de la opción preferencial por los pobres fue muy discutido en el aula sinodal, pero al final obtuvo amplia mayoría.

[10] B. Lonergan, Method in Theology, London, 1972, p. 85-99.

[11] J. Comblin, Historia da teología católica, Sao Paulo, 1969.

[12] K. Rahner, Escritos de teología, vol. IV, Madrid, 1965, p. 153.

[13] Puebla 1143. Estas palabras, dichas a los marginados de los suburbios de Guadalajara, fueron un profundo estímulo para los grupos de comunidades de base que estaban ahí presentes.

[14] Este enfoque fue trabajado básicamente por G. Gutiérrez en la obra ya citada. Era muy importante superar el reduccionismo de una teología, de una hermenéutica puramente académica y situarla en la vida.

[15] Por su claridad metodológica y seriedad exegética destaca Carlos Mesters y su vasta producción.

[16] Puebla 470. En el grupo de trabajo hubo una fuerte discusión sobre si se mencionaba expresamente a la teología de la liberación. No pareció oportuno, pero se daba como sobreentendido.

[17] Entre otros muchos estudios sobre el tema, véase Kaplan y otros La crisis del desarrollismo y la nueva dependencia, Buenos Aires: F. Cardoso y E. Faletto, La dominación de América latina, Buenos Aires.

[18] Los documentos de estas reuniones originales, como la de Petrópolis, se pueden encontrar en los archivos del centro Bartolomé de las Casas de Lima, Perú.

[19] R. Muñoz, Nueva conciencia de la Iglesia en América latina, Salamanca, 1974.

[20] Para algunos comentarios sobre las reuniones previas a Medellín, véase R. Oliveros, Liberación y teología, Lima, 1977. Ahí ofrezco un estudio detallado de la formación de la teología de la liberación hasta el año 1977.

[21] Medellín, Pobreza, 1 y 2.

[22] Medellín, Justicia, 1. Los provinciales de los jesuitas de América latina dijeron pocos años antes de Medellín: : Signos de renovación, Lima.

[23] Medellín, Pobreza, 7.

[24] Medellín, Paz, 1.

[25] Medellín, Paz, 16.

[26] Cf. Conferencia de Chimbote de G. Gutiérrez, Hacia una teología de la liberación, Montevideo, 1969.

[27] G. Gutiérrez, o.c.: ver nota 6 de este trabajo.

[28] Ibid., p. 73.

[29] Baste pensar en monseñor Angelelli de Argentina. Hace unos meses, con amplia difusión en los diarios de su país, el juez encargado de su expediente afirmó que la muerte del obispo había sido premeditada y no un accidente.

[30] Cf. Fe cristiana y cambio social en América latina, Salamanca, 1973.

[31] Cf. Liberación y cautiverio, México, 1976.

[32] Cf. Theology in the Americas, New York.

[33] Los teólogos del Tercer Mundo comenzaron a reunirse con periodicidad, cada trienio. A esta reunión siguió la de Sao Paulo, Brasil (1980). La siguiente fue en la India (1983) y la más reciente en México (1986).

[34] G. Gutiérrez,: Concilium, 96 (1974) p. 366.

[35] Es muy conocida la obra de Ernesto Cardenal sobre su experiencia de la lectura del evangelio con los pobres en Solentiname.

[36] Cf. C. Mesters, El ABC de la Biblia, Bogotá.

[37] E. Dussel, Historia de la Iglesia en América latina, Buenos Aires, 1974.

[38] Así lo muestra la formación y trabajo de los historiadores en CEHILA.

[39] G. Gutiérrez, La fuerza de los pobres, Lima, 1980. En este estudio recoge Gutiérrez la experiencia y reflexiones de una teología que lee y acompaña la vida de los pobres.

[40] L. Boff, Jesucristo Liberador, Buenos Aires, 1975.

[41] J. Sobrino, Cristología desde América latina, México, 1976. Para un acercamiento a este estudio, cf. R. Oliveros, o.c., pp. 416-439.

[42] L. Proaño, Concientización, evangelización, política, Salamanca, 1974.

[43] Ibid, pp. 216-217.

[44] J. L. Segundo, Liberación de la teología, Buenos Aires, 1975.

[45] P. Richard,: Páginas, 3 (1976).

[46] Puebla 38-30.

[47] En su última visita a USA, en septiembre de 1987, el presidente Duarte de El Salvador fue a besar la bandera norteamericana. ¿Y qué decir de las bases militares abiertas en Honduras por los norteamericanos?

[48] K. Rahner, poco antes de morir, envió una carta al Papa, donde pidió que se reconsideren las posturas tan ofensivas a la teología de la liberación.

[49] L. Boff presentó una amplia réplica al cardenal Ratzinger, donde no sólo aclara los puntos en cuestión, sino muestra la firmeza de las posiciones del libro suyo más criticado: Iglesias, carisma y poder, México, 1985 J. L. Segundo realizó también un fino análisis de la Instrucción.

[50] Instrucción sobre algunos aspectos de la teología de la liberación, n. 1.

[51] Me parece que aquí se puede aplicar la frase del Señor "miran la paja en el ojo ajeno y no caen en la cuenta de la viga que está en el ojo propio". El porcentaje de la increencia en América latina es bajísimo; mientras en Europa es significativo. En ocasiones, como en el caso de los obreros franceses, no se supo acompañar pastoralmente sus movimientos. Desde esta perspectiva sorprende que no se aprenda de estas experiencias.

[52] No faltará quienes arguyan diciendo que se refiere a la "auténtica" teología de la liberación. Pero ¿cuál es ésa? La existente, la que se ha elaborado y ha crecido en América Latina, es la de Boff, Gutiérrez, Sobrino, etc. Ciertamente existen críticas a la misma, pero no hay otra teología de la liberación en este período y contexto latinoamericano.

[53] Sobresale en su producción: El poblado de la Biblia, México, 1986; además, El Apocalipsis, México, 1987.

[54] En España son muy valiosas y conocidas las aportaciones de González Faus: cf. su Acceso a Jesús. Salamanca, 1987.

[55] A. Quiroz, Eclesiología en la teología de la liberación, Salamanca, 1983.

[56] Cf., además, . B. Libânio, Formación de la conciencia crítica, Bogotá.

[57] Esta dimensión de la teología, como teología espiritual, está ya presente en los inicios del trabajo de los teólogos de la liberación, como lo manifiesta la experiencia espiritual de donde brota esta reflexión.

Roberto Oliveros Maqueo SJ
Diciembre de 1990
Publicado en papel en "Mysterium Liberationis",
UCA, San Salvador 1991, vol. I, pp. 17-50