"El Poder Naval: España frente a las Costas de Somalia" fue la conferencia ofrecida por Luis López Novelle para cerrar el curso político del CENS, este 15 de junio. En esta ocasión la presentación corrió a cargo de Mariola Grunwald, directora de la Biblioteca de la HVG y miembro de su junta directiva. Mariola se centró en el perfil profesional de Luis como capitán de la Marina que ha recorrido los siete mares Mercante en barcos petroleros españoles; incluso su trabajo en tierra ha estado ligado siempre, directa o indirectamente con la actividad marítima, primero como capitán inspector en los astilleros de Itachi, en Japón, después como director de Tráfico en una exportadora y en la actualidad como profesor de Logística de ICADE. Nadie mejor que él para explicar el problema de la piratería en Somalia.
López Novelle empezó su exposición con unas reflexiones elementales pero que, por desgracia, la mayoría de los españoles parecen haber olvidado: España es un país marítimo, tanto por la longitud de sus costas, como por la concentración demográfica en el litoral y por su propia Historia. Hizo un breve repaso por esta y recordó a insignes marineros españoles y sus gestas: Elcano, Alvarado, Castro Méndez Núñez,... y la existencia de una larga y ancestral tradición de legislación marítima que ya aparece recogida en la última de las llamadas "Siete Partidas" de Alfonso X (Siglo XIII). Subrayó la importancia del poder naval de los pueblos, un poder que engloba no solo a buques de guerra sino también a buques mercantes y cómo para España la pérdida de su poder naval supuso también la pérdida del imperio, especialmente acusado trás del advenimiento de los Borbones.
Y, por supuesto, habló de las diferencias entre piratas, bucaneros, filibusteros y corsarios, figuras estas a las que siempre se han tenido que enfrentar los marineros españoles.
Aunque en la actualidad el problema pirata más conocido sea el de las aguas somalíes, también existe piratería en Filipinas, Brasil, China... Entre el año 2000 y 2009 se han registrado más de 3400 asaltos piratas. Y es que la piratería es uno de los oficios más antiguos del mundo. Ha existido siempre y en todos las aguas del mundo... Pero los políticos españoles no debieron de pensar lo mismo y así, a pesar de la existencia de Resoluciones de la ONU que autorizan incluso una respuesta armada a los ataques piratas y persecución de los mismos, la ley española de Puertos del Estado y de la Marina de Mercante, de 1992, no hace mención alguna a la piratería y el Código Penal de 1995 tampoco la incluía por considerarla una figura obsoleta.
Esta laguna de la legislación española quedó especialmente patente cuando la fragata Canarias trajo a España a dos piratas somalíes capturados y los juristas tuvieron que salvar el escollo rebuscando entre las leyes internacionales para ver qué se hacia con ellos. Finalmente, el gobierno español se ha visto obligado a reconocer la existencia de la piratería y nuevamente la incluido en el Código Penal en la última reforma.
El problema de la piratería es más acusado que en otros países puesto que Somalia es un estado fallido y, por tanto, un estado incapaz de hacer cumplir las leyes tanto nacionales como internacionales ni en tierra firme ni en aguas. Por ello en el 2008, la Unión Europea puso en marcha la operación Atalanta, con objeto de proteger y defender de los ataques piratas a los barcos que naveguen por la zona. Los medios normales que utilizan los barcos para defenderse (mangueras de agua y alambre de espino) han demostrado no ser siempre útiles y han motivado la presencia de guardas armados en los barcos españoles, lo que si por un lado genera más seguridad, por otro está creando problemas de convivencia.
Durante el 2009 se pagaron 120.000 millones de dólares por secuestros, incluido el del Alakrana. Se desconoce cuanto se ha pagado por este pero si se sabe que el 50% del pago lo ha realizado el gobierno central, el 25% el autonómico y el otro 25% el armador. Hasta la fecha, España no utiliza el sistema de comandos para liberar a sus buques secuestrados (como ya han hecho Francia e Inglaterra), sino que opta por el pago, a pesar del descontento de la Armada española.
La conferencia de Luis López Novelle fue calificada por uno de los asistentes como una clase magistral. Y es lo que fue: una clase magistral en la que el tiempo transcurrió demasiado deprisa.

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