(De izquierda a derecha, Carlos Zarco, Félix Salmerón, Carlos Rodríguez, Nacho Toledano, Carlos Batres, Antonio Gil y Juan Antonio Aguilar). En la tarde del 29 de Abril se ha celebrado la Quinta Mesa de Debate organizada por el CENS en este Curso Político 2.009/10. En esta ocasión, la Mesa trataba sobre el tema "SINDICALISMO HOY", y pretendía exponer las distintas opiniones y puntos de vista que -al respecto- existen en nuestro entorno político.

Después de la acostumbrada bienvenida dada por el Presidente de la Hermandad de la Vieja Guardia Carlos Batres y por el Moderador Nacho Toledano, comenzó la primera ronda de intervenciones.

JUAN ANTONIO AGUILAR, quien tiene una amplísima experiencia sindical dentro de CCOO, manifestó que un estudio del sindicalismo debe enmarcarse en la situación actual del mismo. Siempre que hablamos de este tema, nos referimos a la vieja y gloria historia de los distintos movimientos sindicales. Esta materia épica hace que, muy a menudo, perdamos la perspectiva sobre lo que está ocurriendo en el mundo laboral al día de hoy. La última etapa del sindicalismo en España se iniciaría con la muerte de Franco, y la sustitución del modelo sindical oficial por el modelo actual de sindicalismo oligárquico que nos caracteriza. A la muerte de Franco, muy pronto destacaron los Sindicatos mayoritarios UGT y CCOO. Estos sindicatos mayoritarios acceden a una nueva curiosa forma de "verticalidad": el llamado "pacto social" o coordinación unitaria de empresarios, sindicatos y fuerzas políticas y sociales que marcan las grandes reglas del juego. Un sindicalismo mayoritario que tiene acceso casi ilimitado a ayudas y subvenciones estatales. En consecuencia, primará un sindicalismo de gestión, en contraposición al abandonado esquema sindicalista de naturaleza reivindicativa. Este modelo sindical provoca que el sindicalismo no pueda hacer frente a la actual ofensiva liberal. El capitalismo está atacando -de manera constante- al sindicalismo: lo acusa de estar financiado, cuando todas las actividades sociales o políticas lo están dentro del Estado actual. Lo acusa de ser un refugio de liberados cuando, en realidad, la propia CEOE los ha cifrado en el número de 4.127 (suponiendo sus retribuciones un porcentaje muy pequeño del gasto sindical). Lo acusa de corrupción, cuando la corrupción es un fenómeno tristemente generalizado y extendido a todos los ámbitos sociales y políticos... se trata de desprestigiar los últimos resquicios de la lucha sindical. Las opciones sindicales mayoritarias carecen de fuerza para oponerse a esta ofensiva, y ello viene en parte motivado por esa vinculación financiera brindada por el propio Estado. Por desgracia, la historia de los trabajadores españoles se caracteriza por una gradual pero inexorable pérdida de derechos. Esta tendencia continúa.

Le siguió en el uso de la palabra ANTONIO GIL. Relató su experiencia en la organización de una asociación de Mandos Intermedios en el Servicio de Correos. Se trataba de una agrupación de trabajadores unidos en la defensa de intereses sectoriales concretos. Por ejemplo, el problema singular de los puestos digitales o puestos temporales en comisión de servicios extendidos años y años en el tiempo, así como las acciones judiciales emprendidas a raíz de esta cuestión. Explicó detalladamente las dificultades tenidas por esta pequeña entidad para realizar sus actividades de explicación a los trabajadores y propaganda de sus propuestas laborales. Amenazas y presiones de toda clase. Las grandes empresas son consideradas por los Sindicatos mayoritarios como cotos privados: un negocio del que tienen miedo que alguien nuevo pueda entrar. Trató el tema de las Elecciones Sindicales, verdadera carrera de obstáculos si se pretende presentar una Lista frente a los grandes. También se refirió al castigo y a la represión encubierta, y la posibilidad de la dirección de usar los ceses y traslados con esos fines poco éticos. Entiende que hemos pasado de un Sindicalismo Vertical en el que todos estábamos representados por su propio funcionamiento a un modelo de sindicalismo en el que no estamos representados en absoluto. Las subvenciones han convertido el sindicalismo de clase en una empresa. Una empresa que no defiende con la necesaria firmeza los intereses de los trabajadores y que pacta a menudo con el capital para defender sus intereses propios. Las pequeñas asociaciones de trabajadores pueden tener futuro dentro de las empresas para la defensa de intereses sectoriales. Siempre existe la posibilidad de judicializar los problemas que les afecten como mecanismo de defensa y, además, la autofinanciación ofrece independiencia en la actuación frente a las prácticas a menudo gansteriles de las grandes centrales sindicales.

CARLOS RODRÍGUEZ explicó sus los ejes rectores nacionalsindicalistas que presiden el trabajo del Sindicato del que es el máximo responsable, el TNS. Parte de la base de que el sindicalismo hoy no existe en España. Corresponde a los falangistas volver a construir una alternativa de lucha sindical. Los derechos del trabajador se vieron defendidos en España por la legislación protectora fomentada y creada por falangistas tales como Girón de Velasco. A partir de los años cincuenta, y al mismo ritmo en que los tecnócratas del Opus iban adquiriendo cada vez más predominio en el Régimen de Franco, se iba reduciendo la esfera de protección de los trabajadores. Se debe a este Régimen un sindicalismo vertical de inspiración corporativista italiana que convirtió a los proletarios en propietarios. Y de este Régimen pretendidamente sindical hemos pasado a un Sistema en el que la Justicia social no es reivindicada, en el que se han inventado las ETT y en el que falta la coordinación entre los distintos organismos e instituciones del Estado en defensa de los derechos de los trabajadores. Un Sindicato nacionalsindicalista deberá intentar cambiar las cosas. Debe ir en contra de las leyes vigentes. Carlos Rodríguez se define -por esta causa- como antisistema, antimonárquico, antidemócrata partitocrático... ante todo lo que significa el actual modelo político. Defiende el concepto de bienser como instrumento personal de búsqueda de la Justicia Social. Reflexiona sobre la validez inmutable de nuestro lema Patria, Pan y Justicia, que define a la perfección nuestra ideología. Hoy no tenemos ni Patria, ni Pan ni Justicia. Vivimos bajo un régimen de ultraderecha ya que, de ninguna otra forma, puede definirse a un Gobierno que ha financiado bancos privados con fondos públicos. Nunca existió un verdadero sindicalismo vertical. Debemos exigirlo y propugnar la República Sindical como forma de Estado.

(De izquierda a derecha, Carlos Zarco, Félix Salmerón, Carlos Rodríguez y Nacho Toledano). Le siguió en el uso de la palabra FÉLIX SALMERÓN, abogado laboralista del Sindicato TNS y falangista. Parte de la base de una desprotección paulatina en los derechos de los trabajadores desde los tiempos del sindicalismo vertical del Régimen de Franco. Curiosamente, la izquierda ha sido una punta de lanza de esta desprotección. Las ETT han sido traídas por la izquierda. Existe un grado de precariedad laboral inimaginable hace unas décadas. El Estatuto de los Trabajadores, lejos de reforzar la legislación protectora del Fuero del Trabajo, ha venido a abrir la puerta a la temporalidad en el empleo en su art. 15. Los contratos temporales de duración determinada son uno de los principales enemigos del trabajador. Sin una estabilidad en el empleo no puede alcanzarse la estabilidad personal que merece cada persona para planificar su propia vida. El capitalismo se ha servido de esta temporalidad contractual como instrumento de dominación sobre los trabajadores. Nuestra trilogía de Municipio, Familia y Sindicato como pilares fundamentales de nuestro modelo político no sólo no se hace efectiva en el actual sistema, sino que se degradan y diluyen cada vez con más intensidad. Sin embargo, todavía quedan los Jueces como último recurso ante los atropellos injustos. Los Jueces defienden a los trabajadores y se pronuncian constantemente por la existencia de relaciones jurídicas sólidas y estables. Existe una tendencia judicial a favor de los contratos indefinidos, limitando los abusos empresariales cada vez que los casos concretos son sometidos a su control. El Derecho del Trabajo -a diferencia de otros órdenes jurisdiccionales- contempla el principio pro operario. Una presunción a favor del trabajador que nos hace pensar en la herencia que, a la legislación laboral, ha brindado la normativa protectora del pasado. Por eso, los Jueces de lo Social nos ofrecen un marco de garantías adecuadas para la defensa de los derechos de los trabajadores. El capitalismo ha relegado al Hombre al último lugar. Como nueva fase de esta postergación se habla ahora del la reforma del mercado laboral. Los falangistas debemos oponernos frontalmente a esta reforma al atentar contra nuestras convicciones políticas y humanas más profundas.

Terminó esta primera ronda de intervenciones con la de CARLOS ZARCO, integrante del CSIF dentro de Patrimonio Nacional. Defiende la posibilidad por trabajar por nuestra concepción del Hombre desde cualquier Sindicato que defienda efectivamente los derechos de los trabajadores. El liberalismo ha minado el movimiento sindical. Y si bien debemos tender a un modelo sindical único -que constituya el pilar de la sociedad que los falangistas defendemos- lo cierto es que vivimos un actual pluralismo sindical en la España de hoy. Muchos sindicatos de circunstancias distintas dependiendo del sector, la implantación y otras muchas circunstancias. Desde distintos Sindicatos puede defenderse al trabajador. Se pronuncia contrario a las pequeñas entidades de defensa meramente sectorial dentro de las empresas. Debemos defender concepciones generales al mismo tiempo que podamos defender intereses sectoriales determinados. El Sistema margina a los sindicatos pequeños y a estas pequeñas entidades sectoriales. Defendamos el sindicalismo como instrumento de defensa y mejora de los intereses de los trabajadores, y ello con independencia de la idea de "lo nacional" que puedan tener tus propios Compañeros y otros Sindicatos y siglas. Defender a los trabajadores es defender nuestra concepción del hombre.

Comenzó la segunda ronda de intervenciones, JUAN ANTONIO AGUILAR. Dijo que el sindicalismo de gestión no tiene sentido. Sólo el sindicalismo reivindicativo cabe en la actual situación política y económica. Sólo ofreciendo alternativas puede el sindicalismo enfrentarse con éxito al sistema capitalista, y constituir un elemento de construcción de una nueva sociedad y de un nuevo proyecto de construcción nacional. Praxis diaria en defensa de los trabajadores y de sus condiciones laborales. Para ello, debemos posicionarnos en torno a varios puntos concretos: defender la negociación colectiva como único medio eficaz de determinar claramente los derechos de los trabajadores frente a la fuerza de las grandes empresas; defender los salarios y rechazar las teorías barajadas por el capitalismo sobre la productividad como factor que permita su reducción (en España la productividad está en 74 sobre 100 de la economía de EEUU. Estamos a diez puntos por debajo de los salarios que nos correspondería efectivamente por productividad, luego ese argumento es falaz); rechazar la llamada flexibilidad, que lo único que significa es la modificación negativa de nuestras condiciones laborales. Debemos tener en cuenta que en el juego empresarial de ingresos y gastos, inversiones y beneficios, y tecnología y competividad, el eslabón más débil es el del trabajador. Es el trabajador el elemento empresarial que puede ser atacado con más facilidad para cuadrar los grandes números. A un nivel político, los Sindicatos deberían tender a ser insertados en la estructura institucional -dotarlos de representación política dentro del Estado- y luchar por una planificación de la economía nacional: luchar contra la anarquía de la producción. Representación y planificación económica.

(De izquierda a derecha, Nacho Toledano, Carlos Batres, Antonio Gil y Juan Antonio Aguilar). Continuó ANTONIO GIL explicando extremos de su intervención inicial. El grado de indefensión de los trabajadores no sindicados es mayor que los que están integrados en los grandes Sindicatos. Ello se manifiesta en cuestiones tales como el acceso a la Justicia, siendo más cara para los trabajadores aislados que la suministrada por las grandes Centrales. Existen grandes sectores de trabajadores ni defendidos ni representados. Considera que los Sindicatos no atacan los problemas de fondo. Tienden a no enfrentarse ni a las grandes patronales ni, muchísimo menos, al Estado. Nunca van a transformar este sistema injusto, porque son parte del sistema y participan de su injusticia. Sigue creyendo en pequeñas organizaciones que se enfrenten de forma independiente a determinadas decisiones empresariales injustas.

CARLOS RODRÍGUEZ analizó el concepto liberal de libertad. Se refirió a la famosa frase de José Antonio sobre la libertad de morirse de hambre si no se aceptan las condiciones de los empleadores. Piensa que la crisis ha comenzado en España en 1.978 e incluso mucho antes. Los poderes económicos han hecho lecturas positivas de nuestra economía a pesar de contar España con elevadísimas tasas de paro. El problema no es tal o cual coyuntura económica, sino el modelo económico mismo. Los nacionalsindicalistas deben comenzar por tener una idea clara del modelo que queremos implantar en España. Debemos defender la fuerza del Sindicato dentro del Estado como defensa del trabajador frente a los excesos liberales. Revalorizar el sector público y conceder importancia a las empresas públicas. Perfeccionar la idea fundacional del INI. Defender el papel del Estado como instrumento y marco de defensa de nuestros derechos laborales. Necesitamos un sindicalismo de confrontación. Un sindicalismo que tienda a la destrucción del modelo de Estado Liberal y a la implantación de un nuevo esquema político contrario a la democracia de partidos y al libre mercado.

Continuó el Letrado FÉLIX SALMERÓN, ahondando en la idea de que los Jueces son el último reducto de defensa de los derechos laborales. Aprovechar que nuestra jurisdicción laboral es más ágil y flexible que la del resto de jurisdicciones. Los magistrados y jueces de lo Social se han mostrado receptivos a la defensa y consolidación de estos derechos, y los Sindicatos tienen una gran labor que hacer en esta vía posible de actuación. De ahí el papel fundamental de los abogados en todo sindicato. Refirió su experiencia profesional en la asesoría laboral del TNS, y su esfuerzo en ofrecer soluciones a los afiliados que reclaman sus servicios. Defendió el papel del abogado dentro del sindicalismo falangista, como eslabón insustituible en la construcción de nuestras opciones sindicales.

Terminó CARLOS ZARCO esta ronda de intervenciones. Los falangistas tenemos una nota "nacional" y otra "sindicalista".  Defendió el predominio de nuestro carácter sindicalista dentro de cualquier sindicato que elijamos para trabajar por los derechos laborales. Debemos fomentar ese carácter dentro de estas organizaciones ya que es un punto de contacto evidente con el resto de trabajadores de ese Sindicato y de la empresa. Es el sindicalismo el que nos permite enfrentarnos al día a día de los problemas laborales. Es el que nos permite luchar por los problemas reales que afectan a los trabajadores. Este carácter sindical puede no coincidir con el carácter nacional de nuestros compañeros, pero nos sirve de nexo de contacto con ellos. Además, nos permite dar ejemplo y mostrarnos tal y como somos frente al resto. Hacer sindicalismo por encima de todo.

Posteriormente, se concedió la palabra a los asistentes. LUIS LÓPEZ NOVELLE sostuvo que debíamos distinguir el matiz entre "Sindicato" y "Sindicalismo". El actual estado de las cosas había convertido al Sindicato en una mera oficina de tramitación de problemas sectoriales, pero se había dejado de creer en el Sindicalismo como instrumento reivindicativo y de transformación social. Se ha centrado en la defensa puntual de los problemas laborales, pero se ha olvidado la lucha por una nueva sociedad. El mundo politico actual adolece de una representación efectiva del mundo sindical en los órganos del Estado.  JUAN ANTONIO AGUILAR se mostró conforme con el contenido de esta intervención, alegando que el papel del militante falangista dentro de cualquier Sindicato es el ejemplo. Demostrar constantemente nuestro compromiso en la defensa de los derechos de todos. También señala que la culpa que el actual estado de la cuestión no sólo es de los Sindicatos, sino también de los propios trabajadores. El índice de afiliaciones es muy bajo. Estamos ante un fenómeno de entontecimiento general de la clase obrera. Dejadez y falta de compromiso, a tono con lo que ocurre en otros sectores y ámbitos.

Diversos intervinientes manifestaron que los falangistas tienen como misión fundamental e inmediata el escuchar a los trabajadores. También se habló del problema de los autónomos, y la exigencia falangista de entender sus problemas y de incorporarles a la lucha sindical y política. El problema del nacionalsindicalismo ha estado siempre en encontrar mecanismos de transmisión de su mensaje al mundo laboral. Debemos acudir a los centros de trabajo  y aprovechar también las nuevas tecnologías para difundir nuestro mensaje.   

Terminó así la Quinta Mesa de Debate del CENS. Una interesantísima base de discusión sobre un extremo fundamental de nuestro ámbito político, y una oportunidad positiva para escuchar a los exponentes de distintas sensibilidades dentro del entorno nacionalsindicalista.