No les ha bastado con interponer una Querella instrumental para intervenir en una guerra que no es la nuestra. No les ha bastado con ofrecer una lamentable imagen de imprevisión e incompetencia a la hora de tramitarla ante el Tribunal Supremo. No les ha bastado con querer utilizar esta Querella como una bandera para ponerse al frente del mundo falangista. No les ha bastado con ocultar que esta acción penal no es más que un elemento más de respaldo interno a la discutida gestión de la actual Junta Nacional de FE-JONS. No les ha bastado con esto porque hoy -además- nos han avergonzado. Porque del mismo modo que el binomio Garrido-Márquez decía representar a todos los falangistas con esta torpísima iniciativa judicial, también abochorna a todos los falangistas una actuación tan lamentable como la de Jorge Garrido hoy en La Noria de Telecinco.

Dejando al margen la necesidad -o no- de acudir a ese Programa para asistir -como invitado de piedra- a un linchamiento público del nacionalsindicalismo sin poder intervenir en el debate, no podemos menos que calificar de BOCHORNOSA la intervención de Jorge Garrido en este Circo. Primero, porque no se puede defender al nacionalsindicalismo MINTIENDO. Segundo, porque no se puede defender al nacionalsindicalismo INSULTANDO.

Ha mentido Jorge Garrido al manifestar -rotundamente- que FE-JONS se ajustaba a la Ley de Partidos en su funcionamiento. Todos sabemos que ello no es cierto, y que él es uno de los responsables directos de la situación irregular en la que se desenvuelve -al día de hoy- ese partido. Absoluta ausencia de nombramientos democráticos de sus dirigentes, desobediencia a las determinaciones judiciales, ausencia de transparencia en la gestión interna, absoluta oscuridad en sus finanzas, políticas de exclusión de los opositores internos y persecución del disidente, medios de comunicación oficiales controlados por la línea oficialista, y demás materias que -al día de hoy y gracias al esfuerzo de la corriente opositora interna REGENERACIÓN 2.009- están siendo controlados y examinados por la autoridad judicial competente.

Ha insultado Jorge Garrido al atacar -en horas de máxima audiencia y ante millones de espectadores- a un falangista de la talla humana y política de Manolo Andrino. Ha insultado Jorge Garrido a una organización falangista como La Falange (FE), negándola tal condición de forma gratuíta e injuriosa. Con esta actitud, Jorge Garrido continúa aislando -todavía más- a Falange Española de las JONS dentro del nacionalsindicalismo, dando la espalda de manera grosera a todos aquellos falangistas que no ajustan su actuación política a las curiosas concepciones políticas determinadas por la actual Junta Nacional de FE-JONS. Rancio exponente de una pobre concepción de un falangismo chato, incapaz de desenvolverse fuera del pequeño círculo de adeptos seguidores de su línea política. Incapaz de entablar diálogos productivos con nadie dentro del mundo azul.

Miente Garrido descaradamente al decir que él se dedica a escuchar a todo el mundo. Eso es falso. Se ha dedicado -metódicamente y a conciencia- a forzar la exclusión de todos aquellos falangistas que no piensan como él. Expedientes Disciplinarios ilegales, suspensiones de militancia ilícita y orquestación de campañas de amenaza y linchamiento público. Ese es el concepto de escuchar a todo el mundo que tiene Jorge Garrido.

Y lo peor es que son -precisamente- esas peculiares formas de gestión y gobierno internos las que ponen a los falangistas al borde de la ilegalización, y no las que critica -de manera insultante- de La Falange o de Manuel Andrino. Se olvida Jorge Garrido que, muy lejos de lo que le está ocurriendo a su partido, La Falange y Manuel Andrino han validado judicialmente -tras un procedimiento exhaustivo- su funcionamiento plenamente democrático y conforme a la Ley de Partidos. Un resultado del que él no puede ni podrá presumir. Un examen que todavía tiene que pasar FE-JONS y que -al día de hoy y a la luz de lo que se está descubriendo por causa de las actuaciones judiciales que la investigan- está suspendiendo.

Hoy más que nunca, estamos con Manolo Andrino y con La Falange (FE).  Primero, porque debemos cariño y respeto a nuestra Casa Madre. Segundo, porque duele volver a comprobar como personajes como Jorge Garrido son incapaces de defendernos sin denigrar a quien menos se lo merece. Nuestro más fuerte abrazo a Manolo Andrino, a la Junta Nacional de La Falange (FE) y a todos sus militantes. Nos separan centenares de cuestiones políticas. Muchas divergencias que han provocado situaciones no siempre agradables. Pero no es el momento de ahondar en nuestras evidentes diferencias, sino de fortalecer nuestros puntos comunes. Aprender que el falangismo es amplio. Que no está sometido -como quiere Garrido- a una sola interpretación sino a muchas y que, por consiguiente, todos podemos convivir de forma razonada y razonable.

Ya está bien de contemplaciones. Ya está bien de ofrecer una imagen lamentable de lo que de verdad somos y de lo que de verdad queremos. Ya está bien de visiones anticuadas y de incompetencia disfrazada de seriedad.  Ya está bien de inoperancia, ilegalidad, insulto gratuíto y falta de proyecto. Ya está bien de públicos agravios al conjunto de los falangistas. Ya está bien. TÚ NO NOS REPRESENTAS GARRIDO. Te falta, al día de hoy, demasiada talla moral, cultural y política como para poder hacerlo.