"...desde el amor que nos da fuerza
desde los antepasados que nos conjuran
desde los hijos que llegaran juzgando
desde la promesa que alguna vez seremos todos
presente!!, presente!!
Hasta la liberación que alguna vez nos propusimos,
Presente!!
Hasta el carajo final,
Presente!!
Hasta la dignidad!!
Presentes!!, Presentes!!, Presentes!!!..."
(Fragmento del Poema a José Sabino Navarro, Peronista y Montonero)
ACERCA DEL 24 DE MARZO
Se cumple un año más. Hace treinta y cuatro años se institucionalizaba el terrorismo de Estado, que venía siendo ejercido en lo hechos desde el instante inmediato posterior a la muerte del General Juan Domingo Perón. Muchos de los mejores de los nuestros quedaron en el camino; antes y después de aquel día gris de Marzo de 1976.
La instancia democrático-popular abierta del 73 al 76 exteriorizó los primeros síntomas de agotamiento de un proyecto. Los alcances de la destrucción oligárquica minaron el camino para salidas que buscasen un equilibrio en la puja sectorial en los marcos de un Proyecto de Liberación Nacional. El plan Gelbard y su desencadenamiento, luego de la muerte del Gral. Perón, pusieron de manifiesto la necesidad de buscar nuevas formas para frenar el proceso de destrucción oligárquica y retomar el camino de la revolución peronista inconclusa.
El golpe oligárquico-militar del 24 de Marzo de 1976 se precipita casi de forma natural. En claro contraste con la actitud combativa y desafiante de las masas peronistas en el golpe gorila del 55, en el 76 los trabajadores y el pueblo peronista se repliegan ante una nueva derrota que ya había comenzado a gestarse tiempo antes. Presagian tiempos de hambre, represión y prepotencia oligárquica, y se refugian -como apuntaba Walsh- en su cultura, en su psicología, en un terreno malo pero conocido, hacia relaciones que dominan, hacia prácticas comunes, hacia su propia historia, su propia cultura, o sea los componentes de su identidad social y política.
En este contexto, el golpe oligárquico-militar de 1976 encuentra a un peronismo diezmado, con su ala revolucionaria cercada y sometida a una represión sistemática sin límites, mediante un terrorismo de estado feroz y sangriento sin antecedentes inmediatos en nuestra historia. Con claridad, el 24 de Marzo de 1977 en la carta a la Junta Militar, el militante Montonero Rodolfo Walsh describe esta realidad: "...han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan el pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror..."
Creemos que no es necesario abundar en detalles o citas explicativas, para concluir en que la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan el pueblo y disgregan la Nación, se consolidó hegemónicamente, invadiendo el Estado y el sistema político; cediendo la gestión de gobierno a una clase política prisionera de las ideas de la clase dominante, domesticada, penetrada por el liberalismo oligárquico con su careta de democratismo y dialoguismo. Esta dirigencia abandona los propósitos históricos del movimiento popular, constituye una dirección alvearizada, que centra sus objetivos en la defensa de la democracia formal, la apertura económica y el acomodamiento dentro del orden neoliberal. Abandona por completo la disputa por el poder, y se conforma con ser gerentes eficientes del nuevo poder oligárquico.
En esta perspectiva, una misma política, una misma concepción social, cultural y económica, fue envolviendo la práctica de las sucesivas gestiones de los gobiernos "democráticos"; desde 1983 hasta los sucesos de Diciembre de 2001.
Y así llegamos a las entrañas del mismísimo Infierno; con millones de desocupados, marginados, pobres e indigentes; la salud pública quebrada, el sistema educativo en crisis terminal, con nuestra infraestructura estratégica en manos extranjeras y desprovista de todo sentido patriótico y solidario, con nuestros recursos naturales sometidos sistemáticamente a un saqueo impune.
Y es precisamente por todo esto que el combate por la Liberación debe continuar. Hoy es más necesario que nunca redoblar los esfuerzos, auscultar en nuestros errores, rectificar prácticas, reformular discusiones, construir en todos los frentes; desde los principios de siempre, desde la ética de las convicciones.
La derogación de las leyes de la impunidad, de punto final y obediencia debida, debe interpretarse como una conquista de la lucha y de la movilización popular, más que como una concesión del poder político de turno. Fueron largos años de marchas eternas, de soledades profundas, de resistencias cotidianas. Fue el triunfo (parcial) de un Pueblo.
Hoy son otros los desafíos. El juicio y castigo a los culpables no es una tarea sencilla. Los obstáculos y los enemigos de siempre todavía perduran; una elite oligárquica fortalecida y transnacionalizada se ha enquistado en la vida de nuestra Nación; la corporación judicial que propició el genocidio y la impunidad hoy continúa vigente; un aparato represivo "autónomo" de una clase política cómplice, corrupta y rentísitica da signos de supervivencia y operatividad.
La lucha por la vigencia plena de los Derechos Humanos no puede quedar aprisionada en una retórica referencial del genocidio de los setenta. Hoy los Derechos Humanos se vulneran cotidianamente en nuestros barrios, en nuestras escuelas, en nuestros hospitales, en nuestras cárceles; condenando a millones de compatriotas a la indignidad de un futuro sin esperanzas, ni expectativas, ni oportunidades de progreso.
Es por todo ello que hoy; a 34 años de aquel 24 de Marzo de 1976; las mismas banderas y la misma lucha que nos inspiran desde hace décadas están mas presentes que nunca. Porque el objetivo no se ha cumplido; porque nos siguen golpeando todos los días, porque el sistema de opresión y explotación se ha perfeccionado, porque Jorge Julio Lopez no está, porque miles de nuestros pibes se mueren todos los días de hambre en un país exportador de alimentos y con un Estado desbordado de recursos financieros, porque otros miles de pibes se mueren por el ataque sistematizado del "paco", porque no nos conformamos con las migajas del derrame de los poderosos, porque en definitiva; las causas que mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Por todo ello; hoy queremos recordar a todos aquellos compañeros que quedaron en el camino, y convocar a continuar la lucha a los que no se rinden, los que no colaboran, los que continúan en la peor de las adversidades, cuerpeando con dignidad y la frente en alto al poder oligárquico y sus burócratas cortesanos.
Consecuentemente con ello, el Movimiento Peronista Autentico , convoca a todos sus militantes y simpatizantes a movilizarse en todas las plazas del país, participando activamente de todas las actividades programadas en repudio a los 34 años del golpe oligárquico - militar.
MOVIMIENTO PERONISTA AUTENTICO
Mesa Nacional
www.mpa.org.ar
peronismoautentico@hotmail.com

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados