Me comenta un responsable de Hispaniaifo que se ha suscitado una cierta polémica sobre la CARIDAD y la JUSTICIA SOCIAL. No se entiende bien qué contradicción puede haber entre ambos conceptos. Más bien se da por supuesto que ambas sirven a un mismo objetivo: asistir a quien ha sido desposeído de algún derecho o se le ha causado algún daño. Y ello por razón de amor al prójimo (al próximo) y por razón de justicia (dar a cada uno lo que le corresponde). ¿Dónde está la contradicción?. No creemos a quienes hacen bandera de la Justicia Social sin -a su vez- dar testimonio de amor al prójimo. Del pensamiento contrario a éste nace la explotación del hombre por el hombre. Y en esta explotación lo que se constata es la ausencia de amor (caridad) y de justicia (justicia social). Es decir, que la CARIDAD y la JUSTICIA SOCIAL son las condiciones absolutamente necesarias para hacer imposible la explotación del hombre por el hombre.
La explotación de hombre por el hombre. He aquí la causa que ha dado vida a todas las ideologías revolucionarias que en el mundo han sido. Y también a la doctrina social de la Iglesia y de otros movimientos religiosos, sociales y políticos que se interesan por la convivencia justa y armoniosa entre los hombres. Desde Platón a Santo Tomás Moro; desde Owen, Saint Simón o Fourier, a Proudhon y Bakunin; desde estos a Marx y Engels; y desde Mounier y José Antonio Primo de Rivera a las Encíclicas y el resto de la doctrina social de la Iglesia Católica. Y todos ellos han explicado la realidad y dado respuestas desde su propia concepción del Hombre, de la Sociedad y de la Historia: desde su propia Concepción del Mundo.
A excepción del Marxismo, todos tienen un origen ético y moral en la condena y rechazo de la explotación del hombre por el hombre. Marx y Engels lo que pretenden es destruir científicamente -Socialismo Científico- la estructura económica y las estructuras ideológica y política (superestructura) del Capitalismo. En todos los casos se pretende destruir o modificar el Capitalismo como el Sistema de explotación del hombre por el hombre. José Antonio se expresa con una frase contundente y definitoria de su doctrina revolucionaria, en la que se contienen el diagnóstico, la razón y el fin que se persigue: "Desmontar el Capitalismo no es sólo una tarea económica, sino, sobre todo, una alta tarea moral". Y aquí, señores, por mucho que moleste, se produce una absoluta coincidencia con Thomas More, Saint Simon, Mounier y la Doctrina Social de la Iglesia: la Verdad Evangélica de que moralmente el hombre no puede ejercer violencia sobre sus hermanos los otros hombres. Y, de manera específica, tampoco la violencia de la explotación económica. Y el fundamento de aquella JUSTICIA SOCIAL, que hunde sus raíces en el mandato evangélico, es precisamente el AMOR al prójimo, esto es, LA CARIDAD.
¿Donde está, pues, la contradicción entre la Caridad y la Justicia Social?. Es más, en el pensamiento cristiano -y particularmente en la Falange de José Antonio- la Justicia Social sólo se entiende desde el imperativo ético y moral de la Caridad (amor al prójimo). Y es muy importante señalar que en este compromiso concreto coincidimos con todos aquellos hombres que -desde la fe o en ausencia de ella- creen en una convivencia armónica edificada sobre los pilares de la Caridad y de la Justicia Social, en la que ya no será posible la explotación del hombre por su hermano. Esa es, al menos, nuestra Utopía Falangista, que en palabras del propio José Antonio "obedece a una Ley de Amor".

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