Pedro Conde -fugaz y sorprendente Ex-Jefe Nacional de la Falange (?)- no tiene ni idea de lo que es la Iglesia Católica. Por eso recurre a numerosos tópicos, vacuidades y latiguillos demagógicos, tan manidos y viejos, que hacen imposible un debate mínimamente serio. Incluso se atreve a denunciar las "contradicciones teológicas de Juan Pablo II y de Benedicto XVI". ¡Pedro Conde juzgando los contenidos teológicos del Magisterio de estos dos grandes Papas!. ¿Cual es su autoridad al respecto?: pues, más o menos, la que avala a la Ministra Aido en materia de Biología, por poner un ejemplo del atrevimiento intelectual por ignorancia.
La Iglesia no sólo son los curas, las monjitas, los obispos y demás católicos consagrados, que lo es. La Iglesia llamada militante, la de los vivos, la formamos los consagrados y los laicos, que somos la inmensa mayoría. Y unos son tan Iglesia como los otros. Y ni los unos ni los otros están confirmados en la santidad. Todos somos "pecadores", que debemos buscar la santidad en nuestras vidas corrientes, como ciudadanos normales, en cualquier profesión y estado. Cada uno debe vivir con absoluta libertad y responsabilidad personal los compromisos sociales y políticos que estime conveniente. Y esa es la libertad de los hijos de Dios en la sociedad en la que viven como ciudadanos corrientes, con los mismos derechos y obligaciones que sus iguales, sin que sus actos personales comprometan en nada a la Iglesia.
Los errores y los aciertos, los fracasos y los éxitos de los hombres y mujeres cristianos, son los suyos propios, no los de la Iglesia. Confundir esto a estas alturas de la Historia es un error de bulto. La Iglesia Católica nace por la voluntad de Dios Padre, la fundó Jesucristo y la sostiene el Espíritu Santo. Por eso la Iglesia es Santa, a pesar de los pecados de todos nosotros los bautizados, que son sólo nuestros pecados personales, no los de la Iglesia.
Pedro Conde puede estimar mucho a los periodistas que tan fielmente defendieron sus opiniones en la COPE. Y me da igual cómo les vaya ahora a los nuevos profesionales que los han sustituido. Ese no es el tema del debate.
José Cabanas.

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