Hace ahora cuatro años comencé una nueva andadura política. Con la ayuda de algunas personas inauguré mis primeras experiencias en internet, abriendo este blog de "batalla de las ideas". Los comienzos, como en todo, fueron duros y fríos. Me costó habituarme a un medio que me resultaba absolutamente desconocido, extraño, incluso hostil.
Nada más comenzar a publicar, ya tuve mis primeros encontronazos con quien me había animado y me había facilitado este medio de difusión de ideas. Pretendía algo así como que lo comenzase entonando un humillante mea culpa por toda mi vida pasada. Y me dejó tirado casi al comienzo aun después de haberme creado él esta página.
Pocos meses después quebró el servidor donde mi blog se alojaba. Una cifra nada desdeñable de 60.000 visitas se perdió entonces. Se perdió en el contador, mas no en mi memoria. Pero no faltó quien acudió a socorrerme para crear un nuevo blog en otro servidor trasladando incluso, uno a uno, todos mis artículos de entonces a este nuevo sitio.
Hoy celebro que, gracias a todos vosotros, estimados lectores, se han sobrepasado las 500.000 visitas en cuatro años. Unas 560.000 para ser más precisos. Mi primera entrada en el blog decía así:
"26/12/2005 Sobre mi weblog
Ahora me propongo encarar la política desde esta nueva tribuna que supone el escribir, sin usar más instrumento que la escritura y el pensamiento, puramente en el terreno de las ideas. Renuncio a seguir estrellándome más veces contra el mismo muro que lo hice durante treinta años y cuyos resultados no sirvieron para nada, salvo para haber pasado casi nueve años en prisión. Renuncio a seguir viviendo apartado de mi familia a la que le he hurtado tantos años, por mi dedicación a la política. Y renuncio por fin al uso de la violencia como método para remover conciencias pues está claro que en este momento nadie quiere situaciones violentas. Asumo, como se hace con la nieve, la lluvia o el granizo, el sistema que se nos impone y dentro de él y del marco que nos supone la Constitución, pretendo tratar de convencer a quienes aún no han escuchado ni un ápice de mi verdadero mensaje, huyendo de etiquetas y clichés."
Sin embargo, no sirvo para ser un mero espectador. Al poco tiempo de este anuncio público fundé la asociación Comandante Ynestrillas y al mismo tiempo el Auxilio Azul. La primera como homenaje a la memoria de mi padre y como fórmula para extender un mensaje político que, lo confieso, con mi blog, se me antojaba corto. La segunda para auxiliar a nuestros presos políticos que, en justa correspondencia, publicaron comunicados desacreditándonos a quienes forjamos aquella idea y aportamos nuestra ayuda en forma de ingresos económicos, concienciación pública de su existencia y todo el apoyo personal, moral, jurídico y político de que fuimos capaces, que no fue poco.
Poco después, a causa de la primera excarcelación de De Juana Chaos, uno de los asesinos de mi padre, empecé a compartir espacio público y político con La Falange. Por entonces ni siquiera su nombre era seguro. Para, después de un año y medio de caminar juntos integrarme en sus filas como responsable nacional de la Acción Política del partido.
Hace sólo unos meses me di de baja. Retomo ahora, de nuevo, aquél mensaje que, hace cuatro años, difundí desde este blog y que he reproducido más arriba. Huyo, nuevamente, de los etiquetajes políticos o ideológicos. Huyo, porque ninguno serviría para identificar postura alguna, posicionamiento alguno porque, y esta es la realidad, la mente humana es mucho más rica y productiva para pensar, reflexionar, meditar y recapacitar, mucho más allá del triste corsé que impone una etiqueta politica que muchos otros usan para definir excatamente lo contrario de lo que yo defiendo.
Creo en España como PROYECTO, no como el país que es, al margen del nacimiento de quienes se sientan integrantes de él. Creo en el individuo como portador de valores eternos y humanos, al margen del color o los rasgos que le caractericen. Creo en la igualdad de oportunidades y en los principios de mérito y capacidad a la hora de reconocer derechos. Creo en el derecho de cada cual para expresar lo que quiera mientras respete el marco incuestionable de la Libertad y la Justicia de los demás. Creo en un sistema auténticamente democrático, al estilo de las primigenias democracias griegas, en el cual, hombres y mujeres, participen de forma directa y autogestionaria en la toma de las decisiones de todo aquéllo que les afectan. Creo en el derecho a la existencia de doctrinas diversas, de posturas distintas, de formas de vivir libres y humanas. Donde cada quien viva a su manera, del modo que desee, sin enarbolar la bandera del exhibicionismo militante, ni pretender por ello preferencias jurídicas. Donde cada cual sea dueño y señor de sus actos y de sus preferencias políticas, personales o sexuales que quepan en el amplio margen de la dignidad humana. Creo en el derecho a la propia existencia vital como condición sine qua non para todo los derechos anteriormente enunciados.
Creo en la Justicia y la Libertad como valores supremos. En la Paz, como fruto de aquéllas. Y en la Patria, sólo como consecuencia de todo lo anterior.
Durante muchos años me esforzado en defender mis postulados, no siempre los mismos ni de la misma forma. Reconozco que he sentido odio y resquemor, y aún a veces los siento. Pido perdón a todos cuantos, camaradas o no, se han sentido ofendidos por mi causa. Y perdono también a cuántos, voluntariamente o no, me decepcionaron o traicionaron. Y a cuantos "se declararon mis enemigos aunque yo no los tuviera como tales". O aun cuando los tuviera, siempre que estén "arrepentidos de sus culpas" como lo estoy yo de "las mías".
Esta es mi posición actual. Queda abierto el camino al improperio...

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