A finales de septiembre, el Partido Nacionalista Vasco, apoyado por Convergencia i Unió y el Partido Popular, propuso al Congreso embarcar en los atuneros que pescan cerca de Somalia a soldados españoles de Infantería de Marina, es decir, hacer lo mismo que ha decidido Francia. La mayoría socialista rechazó la propuesta.

Además de los problemas legales, fácilmente solubles por el Congreso, se plantean otros cuatro: quién tiene el mando según qué situaciones, el jefe de la tropa o el capitán del buque. El segundo problema es que la dispersión de efectivos dificulta la logística. No es fácil acomodar a varios hombres más en el reducido espacio libre de un pesquero aunque el problema más grave, el cuarto, lo presenta el teniente general Juan Narro cuando alude a la aplicación de las reglas de enfrentamiento (ROE,s):  "Habría que efectuar una gran delegación de autoridad para que el suboficial o cabo de la Armada responsable aplicase las reglas de enfrentamiento correspondientes (...) de entrada Francia es mucho menos restrictiva para dar una respuesta contundente  en caso necesario. Si en España incluso un capitán de fragata o teniente de navío al mando de un buque, deben pensárselo  dos veces antes de aplicarla, dadas las grandes restricciones a las que están sujetos nuestros militares., excuso decir en escalones de mando más bajos".

La fina ironía del nacionalismo secesionista pidiendo que embarquen soldados españoles en los pesqueros, muchos de los cuales no llevan la bandera de España, no oculta que el Ejército está para defender a España y a los españoles. Los pesqueros lo son. Los problemas de dispersión de la fuerza harán que nuestra Armada aprenda nuevos medios de suministro y comunicaciones. La toma de decisiones en caso de crisis debe establecer un protocolo de cuál es el mando del capitán del pesquero y cuál el del jefe de la fuerza que lo protege. La realidad del enfrentamiento contra los piratas irá modificando las ROE,s hasta acercarlas a la realidad de la defensa hoy.  La Infantería de Marina española tiene experiencia.  En la guerra contra Iraq, siete infantes de Marina españoles desembarcaron desde un helicóptero, en diciembre de 2002, en aguas del Yemen, un barco de Corea del Norte con misiles SCUD para Saddam Hussein, tomando el control del buque.

El inconveniente final consiste en saber quién paga esta fiesta, porque es cara, los contribuyentes o los armadores. Ahora, otro barco español ha sido secuestrado, el Alakrana. Los piratas recordaron que el Gobierno español paga el rescate y no hay represalias. Pero los infantes de Marina de la fragata Canarias han capturado a dos de esos piratas. Ahora, el gobierno decidirá el futuro de la flota pesquera privada española en aguas del Índico. Puede pagar, puede cambiar a los dos piratas por el atunero y su tripulación y puede asaltar el barco donde hay 16 españoles.