Madrid, 7 de setiembre de 2009

A la Junta Nacional de La Falange:

Hace ya más de un año y medio que decidí dar el paso de integrarme en La Falange con el propósito, firme y decidido, de servir a la España unida, grande y libre que soñaron nuestros fundadores y, en concreto, a la causa del Nacionalsindicalismo que la Falange implica y a la que he pretendido servir, SIEMPRE, desde que tengo "uso de razón política" desde cualesquiera organizaciones a las que he pertenecido.

Ingresé en La Falange para hacerme cargo de determinadas responsabilidades de gobierno, como miembro de la Junta Nacional y Secretario Nacional de Acción Política a las órdenes de Manuel Andrino. Desde entonces he participado activamente, junto a mi equipo y en solitario, en todo tipo de actos, internos y externos, Juntas Nacionales, Congresos Nacionales, Juntas Políticas, actos públicos, de diversa índole y ubicación geográfica, y funciones miles como la redacción de los Estatutos en vigor hoy día (y sus intensas y eternas reuniones previas para dejarlos listos), la promoción, creación y puesta en marcha del programa de radio "La Gran Esperanza" de la Inter y la responsabilidad de ciertas modificaciones en el discurso político de la Falange, tales como la estrategia, el fondo y la forma.
He defendido a la Falange como organización y a muchos de sus miembros desde el punto de vista jurídico y tengo, como timbre de gloria, haber contribuido (como parte de la terna de abogados que lo llevamos a cabo) al triunfo por el pleito que cuestionaba nuestra legitimidad para utilizar el nombre de La Falange, cuando prácticamente nadie creía en nuestra victoria.

He difundido nuestras ideas y organización por casi toda España a un ritmo frenético y estresante y he formado parte de cuantos debates, tertulias, entrevistas se me han brindado desde los medios de comunicación. Sin embargo, en la realización de mi concreta responsabilidad política presenté un Plan de Acción Política de mi secretaría que debería implicar la transformación integra de la organización toda. En este sentido, después de más de un año de haberlo presentado a la Junta Nacional y tras haberse aprobado después de varios y reiterados intentos de sacar adelante dicho plan repitiendo una y otra vez, cansinamente, argumentos políticos para relanzar un proyecto varias veces aprobado por el órgano correspondiente del partido (Junta Nacional) contemplo con decepción y frustración que nunca se ha intentado llevar a la práctica precisamente por la incapacidad, la desidia, y el desinterés de quienes -como meros ejecutores de un plan nacional pormenorizada y minuciosamente articulado- tenían la obligación de ponerlo en funcionamiento y quienes han representado un insalvable obstáculo a su realización.

Llegados a este punto considero que mis responsabilidades al frente de la Secretaría Nacional de Acción Política han terminado desde el momento que no se llevan a efecto los planes que desde ella se promueven a pesar de, como vengo diciendo, haber sido decenas de veces aprobados por el órgano correspondiente.

En consecuencia, habida cuenta de la inutilidad de cuantas ideas, proyectos y planes se promuevan para transformar el partido en una auténtica "organización", con la infraestructura mínima necesaria (habida cuenta de nuestros medios) para proyectar hacia el futuro y el resto de los españoles una forma de ser y un pensamiento que, de otro modo, constituye en exclusiva el modus vivendi de una secta marginal y aislada, he llegado a tomar la determinación siguiente:

Pongo a disposición de la organización (de la Junta Nacional en su representación como órgano ejecutivo del partido) y de su Jefe Nacional Manuel Andrino todos mis cargos y responsabilidades, como jurista, como Secretario de Acción Política, como miembro de la Junta Nacional, como orador en actos públicos y privados y como representante ante diversos medios de comunicación de manera que sea la "organización" a la que pertenezco quien determine lo que desee hacer con las funciones que hoy día encarno.

Quedo a vuestra disposición, con todo mi afecto y un fraterno saludo a nuestro estilo

Ricardo Sáenz de Ynestrillas