CONVOCATORIA PARA UNA MESA NACIONAL DE LA UNIDAD. NOVIEMBRE 2.006. NO DEBATIDA NI CONTESTADA POR LA ACTUAL JUNTA NACIONAL DE FE-JONS.
FE/LA FALANGE considera la unidad de los falangistas como un objetivo político de primer orden, y así lo ha manifestado nuestro Jefe Nacional Manuel Andrino en su primer discurso ante la militancia, estando recién elegido en nuestro último Congreso Nacional de Militantes de 28 de Octubre de 2.006. En realidad, este vivo deseo no es más que el reflejo de un movimiento interno que, a día de hoy, puede apreciarse en nuestro ámbito político: el falangismo está evolucionando. Nos encontramos en una fase de profunda reestructuración ideológica y organizativa; en un período de intenso debate y comentario, por parte de nuestros militantes, acerca del destino político del nacionalsindicalismo, así como de su propia capacidad para articular una alternativa política viable.
La existencia de dos Marchas falangistas convocadas el pasado Domingo 19 de Noviembre de 2.006 -ambas para conmemorar el Setenta Aniversario del fusilamiento de nuestro Fundador- ha constituido un espectáculo deplorable en todos sus extremos, ofreciendo a la sociedad española un bochornoso panorama de desunión y personalismo, por lo demás, de muy difícil asimilación por parte de la base militante de las principales organizaciones falangistas. Ha colmado la paciencia de muchos, y ha establecido un antes y un después a la hora de contemplar este problema. Pasado el 19 de Noviembre, se ha producido un clamor por parte de nuestra militancia, traducido en un considerable estado de crispación y hartazgo ante esta situación. Nos consta, asimismo, un estado similar en la militancia de nuestra organización hermana. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar estas situaciones? ¿Cuál es el problema, si es mayoritaria la voluntad unitaria? ¿Qué niñería nos impide, esta vez, la unidad?
Lo que la militancia de FE/LA FALANGE no puede entender es que, habiéndose dirigido este año una serie de ofertas a FE-JONS basadas en la integración de sus militantes bajo estas siglas históricas, estemos todavía en estas deplorables condiciones, cuando ya está próximo el final del año. Y es que, en efecto, el pasado mes de Marzo se produjeron las primeras reuniones formales (en años) entre representantes de las dos organizaciones falangistas más numerosas: FE-JONS y FE/LA FALANGE, con el objetivo de negociar las condiciones de integración de los militantes de esta última dentro de las siglas históricas. El problema consistía en encajar dentro de FE-JONS no ya sólo a nuestra militancia individualmente considerada, sino también nuestra tesorería y caja propias, y nuestros también propios recursos financieros, así como la situación de los arrendamientos de nuestras Sedes. Desde el principio, nosotros sostuvimos que estos problemas, aunque grandes, podrían solucionarse con un poco de buena fe e imaginación, ya que el paso hacia adelante estaba ya dado.
Sin embargo, nuestras primeras propuestas iniciales no han sido desarrolladas ni, tan siquiera, debatidas por las partes. No queremos ahondar en esta asombrosa cuestión, ya que el problema es de tan enorme magnitud que, a la postre, resulta ocioso debatir sobre quién corresponde la responsabilidad por esta falta de entendimiento entre falangistas. Tan sólo un hecho resulta tristemente notorio: nuestras ofertas no han sido objeto de un debate ordenado y profundo; no se han realizado contraofertas ni se han barajado alternativas de ninguna clase que tuvieran por fin la unidad. Asimismo, han sido rechazadas -y sin posibilidad de discusión alternativa- propuestas relativas a actos conjuntos, listas electorales conjuntas y plataformas de Abogados en defensa de nuestra Memoria. En definitiva, y a pesar de lo favorable de la situación política recíproca (en ambas formaciones se están produciendo cambios en sus órganos de dirección), NADA DE NADA. Ni tan siquiera un simple gesto.
FE/LA FALANGE, entiende que es necesario romper con esta situación y realizar, de una vez por todas y de una forma enérgica, un cabal ejercicio de liderazgo político y moral, encarrilando nuestras formaciones por el camino de unas pautas comunes de actuación política, de acción racionalmente coordinada. Debemos marginar, dentro de nuestros respectivos partidos, a las fuerzas contrarias a la unidad. A aquellas corrientes o personas que, hasta esta misma fecha, la han venido obstaculizando mediante excusas infantiles o teorías insustanciales. A nuestras respectivas militancias ya no les sirven las excusas, ni los estériles debates puntillosos sobre simples cuestiones de método. Es necesario dar una respuesta madura y consciente. Una respuesta, en definitiva, falangista.
FE/LA FALANGE entiende que el debate unitario es tarea de toda esta militancia. Hoy más que nunca se hace cierta nuestra vieja máxima de que La Falange es de los falangistas. En consonancia, este debate debe ser público, abierto y consensuado, ya que es este carácter -precisamente- el que evitará pasados errores e involuntarias incomunicaciones. Los militantes falangistas tienen la obligación moral de presionar sobre sus jerarquías legítimas, anulando la voluntad minoritaria de los que no creen en la Unidad: opinión militante de amplia base, que acabe con eventuales personalismos contrarios a los fines unitarios. Constante información sobre este proceso unitario.
FE/LA FALANGE, por estas razones, realiza a FE-JONS la siguiente PROPUESTA PÚBLICA, quedando a la espera de su contestación. Nosotros proponemos el inicio de un PROCESO DE UNIDAD a través de dos fases conexas pero independientes:
En una PRIMERA FASE, y en un plazo no superior a treinta días a partir de ahora y mediante calendario determinado en reunión de los respectivos Secretarios Generales, ambas formaciones constituirían una denominada MESA DE TRABAJO integrada por un número de miembros no inferior a diez ni superior a veinte. Esta Mesa podría estar presidida por un falangista independiente de reconocido prestigio y edad suficiente elegido de común acuerdo por los integrantes de ambas formaciones. Con carácter previo al inicio de sus trabajos, ambas formaciones deberían llegar a un consenso sobre el número de integrantes de la Mesa y sobre los esquemas mínimos de su funcionamiento interno. La misión de esta Mesa sería la de articular una política común para los procesos electorales del 2.007, sobre la base de la LISTA ÚNICA FALANGISTA en cada Ciudad o Pueblo. Una sola Lista apoyada por todos y no presentar dos en un mismo Municipio. La Mesa profundizaría en estas labores de coordinación electoral, y calibraría la posibilidad de elaborar un PROGRAMA ÚNICO. Asimismo, podría ampliarse la composición de la Mesa al resto de organizaciones falangistas, buscando la representación falangista más extensa posible y realizando para ello las pertinentes ofertas a las referidas formaciones.
En una SEGUNDA FASE, y transcurridas las Elecciones del 2.007, a la luz de los resultados obtenidos por el trabajo colectivo, la MESA debería decidir el próximo paso político a seguir, estableciendo pautas razonables para la formalización de pactos entre las organizaciones falangistas, al objeto de ejecutar actuaciones políticas comunes y coordinadas.
FE/LA FALANGE, desde momento y al objeto de favorecer en la medida de lo posible un clima adecuado de diálogo, ordena a su militancia el cese de cualquier intervención pública que pudiera ser considerada ofensiva o hiriente por nuestros Camaradas de FE-JONS, instando el final de este súbito estallido de recíproca violencia verbal surgido tras el día 19 de Noviembre. Bienvenida sea esta llamada de atención de nuestra militancia si, al menos, sirve para encaminar nuestros esfuerzos en aras de la unidad falangista. Ahora o nunca Camaradas: los enemigos son muy grandes, y nuestras fuerzas muy pequeñas. Marchemos a la batalla unidos. Sin excusas.
NUEVE PROPUESTAS PARA UNA UNIDAD FALANGISTA DE MARZO DE 2.007. NO DEBATIDA NI CONTESTADA POR LA ACTUAL JUNTA NACIONAL DE FE-JONS.
La situación actual de España exige un sacrificio al cual los falangistas no nos podemos negar arguyendo diferencias que, en la mayoría de las ocasiones, no existen sino en el trasfondo de las rencillas personales provocadas por la desazón a la que nos han llevado treinta largos años de travesía por el desierto. Son más las cosas que nos unen, a los dirigentes, a los militantes y a los simpatizantes, que las que nos separan en nuestros distintos conceptos de interpretación de la doctrina nacional-sindicalista. Por eso entendemos que es de Justicia, palabra clave para la comprensión de nuestra ideología, centrar nuestra actividad política en lograr esa ansiada unidad que consiga aglutinarnos en 2008 bajo una única lista para, de esta manera, hacer de la Falange el medio político con el que conseguir el fin de una España unida, grande y libre donde la Justicia Social sea una realidad y no simplemente una palabra que retumba hueca desde el fondo de nuestras gargantas.
Salvando las distancias sociales y el contexto histórico que convulsionaba España hace setenta años, las estrategias de los enemigos de nuestra Patria son las mismas: el aislamiento de esa derecha pusilánime y acomplejada que nos da la palmadita en la espalda esperando que, nuevamente, seamos su guardia de la porra, y la coalición entre los nacionalistas separatistas y las izquierdas más contrarias a la idea de una España unida aunque llevasen en sus mentes un concepto de nación distinto al nuestro. Hace setenta años, el concepto más literal de Falange, al estilo de aquellas antiguas Falanges macedónicas de donde adoptó el nombre, propició que nuestro puesto estuviese arma al brazo, bajo la noche clara y en lo alto las estrellas. Hoy, cuando España se desangra y amenaza con su desaparición como posible unidad de destino, la Falange aparece como un conglomerado de grupúsculos incapaces de sentarse a hablar y establecer una estrategia común.
Este no es un llamamiento de ninguna organización falangista determinada ni de ninguno de los líderes que dirigen estos grupos. Esta propuesta pretende plasmar la voz de todos aquellos falangistas que, entendiendo perfectamente el deseo de nuestros fundadores de anteponer a cualquier beneficio personal el sacrificio que supone luchar por la Falange en defensa de España, reclaman y exigen esa unidad estratégica y de acción. De todos esos españoles que cuando se declaran públicamente falangistas esperan, como mal menor, esa estúpida pregunta de: Sí, pero, ¿de qué Falange?;. Hartos de ser eternamente incomprendidos, incluso, hasta por nosotros mismos, lanzamos a todos los falangistas de buena fe las siguientes
PROPUESTAS
Primera.- Los falangistas consideramos que la situación actual de España es causa del nefasto estado autonómico surgido del Título VIII de la Constitución de 1978, de la alternancia partitocrática que sustenta la Monarquía liberal y parlamentaria y que somete a la sociedad a una auténtica dictadura por parte del partido en el poder y a la pérdida mediante el ataque frontal a unos valores morales con el que pretenden anular la tradición católica que es inherente a la Historia y a la grandeza secular de España.
Segunda.- Partiendo de la unidad de los falangistas en la convicción de que lo expuesto en la propuesta anterior es extremadamente peligroso para el devenir futuro de nuestra Patria y conscientes que no es sino la situación exacta ante lo que José Antonio señaló como la triple división que afectaba a nuestra nación ya en los años treinta del siglo pasado, creemos firmemente que la base doctrinal nacional-sindicalista no solo es válida, sino necesaria, para aglutinar una corriente de opinión que salve España de su destrucción.
Tercera.- Los falangistas sabemos que las elecciones que lleven al poder a un determinado partido político no son el sistema que nos agrada. No somos de derechas ni de izquierdas por lo que no podemos amparar un sistema que, cada cuatro años, pretenda la estabilización de un Gobierno para gobernar contra la media España derrotada en las urnas. Nuestro concepto de democracia establece otros cauces menos artificiales que conceden más participación al individuo en las decisiones que afectan al bien común. No obstante, todas las organizaciones falangistas tienen en común la estrategia de presentarse a las elecciones con, en la mayoría de los casos, el único afán de demostrar que son la cabeza de ratón en esta absurda competición que no hace sino relegarnos al ostracismo y a la marginalidad entre las carcajadas de los enemigos de España. Si todos utilizan la misma estrategia es necesario la presentación de una única lista que evite el sonrojo, a la hora de ir a votar, de todos aquellos que se consideran lo suficientemente falangistas como para tener que decantarse por una u otra candidatura.
Cuarta.- Las bases militantes falangistas son conscientes de este viejo problema y reclaman su solución. Entendemos que cualquier organización falangista debe ser jerárquica en su funcionamiento pero eso no debe implicar que las decisiones se tomen por el clásico ordeno y mando; tan contrario al espíritu de una doctrina que considera al hombre como portador de valores eternos. Por eso los militantes deben, por el conducto reglamentario, hacer llegar a sus superiores sus inquietudes y comenzar a relacionarse entre los de distintas organizaciones anteponiendo los intereses de España y de la Falange a cualesquiera otros. Hoy en día, millones de votantes socialistas y populares se encuentran descontentos con sus dirigentes aunque no les impedirá votar a su equipo; porque son contrarios al otro. Los falangistas, como dijo José Antonio, no somos anti nada y nuestra única misión es alcanzar la grandeza de España y el bienestar de los españoles. Eso es algo que nos debe diferenciar de esas posturas.
Quinta.- El nacional-sindicalismo es un cuerpo doctrinal con la suficiente fuerza como para que nadie sea imprescindible. Del mismo modo, nadie sobra en este proyecto común que aspira a remover los cimientos del sistema hasta la desaparición de todos los impedimentos que estorban para que España alcance esa unidad de destinque requiere. Por eso, los falangistas exigen a los distintos dirigentes actuales que recuerden el juramento falangista y no sean obstáculo para la tan deseada unidad. El trabajo es muy grande y, seguro, cada uno podrá ocupar su puesto y realizar las tareas que se le encomienden en esta nueva etapa.
Sexta.- Los falangistas necesitamos un programa político, actual, que proponga soluciones a problemas que, a fondo, no fueron tratados en el nacimiento de la Falange simplemente porque no existían o porque no habían adquirido el protagonismo que ahora tienen. Es necesaria la creación de una Coordinadora, con distintas mesas de trabajo, que desemboque en un Congreso que establezca un cuerpo programático electoral con el que afrontar las elecciones de 2008. A dicha Coordinadora pertenecerán odos aquellos falangistas que, militando o no en alguna organización, se consideren capacitados en algún área específica y que antepongan España y la Falange a sus necesidades personales o profesionales.
Séptima.- El objetivo de la unidad falangista no debe tener como fin la refundación de nada ahora existente ni la creación de un nuevo proyecto. Los falangistas, sin excepción, sabemos y somos conscientes de donde venimos y quienes somos. Somos herederos directos de la Falange de José Antonio y de las JONS de Ramiro y queremos seguir el camino que emprendieron un 4 de Marzo de 1934. Nuestra lucha debe continuar en la fidelidad a nuestros ideales, el respeto a nuestra Historia y nuestra Fe en el futuro. Para todos nosotros FE de las JONS es nuestro inicio y la empresa en la que debemos continuar hasta alcanzar nuestras metas.
Octava.- No es hora de reproches. España no nos lo perdonaría. La atomización de nuestra doctrina en distintos grupos ha impedido nuestro crecimiento (de todos) y ha podido dar la sensación de tomarse decisiones erróneas por contrarias a nuestro estilo que, con certeza, no se han producido con mala fe. Solo una unidad falangista impedirá que nuestro movimiento se diluya en tendencias populistas, nacionalistas o de extrema derecha y ocupe el lugar preeminente que le corresponde en el presente de nuestra Patria.
Novena.- Reiterar que este llamamiento no va destinado a falangistas en virtud del cargo que actualmente ocupan ni por la organización en la que militen. Este manifiesto está hecho, exclusivamente, por y para falangistas alegando escuetamente a esos valores que todos hemos aprendido durante nuestros periodos de adoctrinamiento. Va destinado a todos aquellos falangistas que estamos en condición de plantearnos si realmente hemos asimilado la doctrina que defendemos y entendemos que la Falange y España nos necesitan.
POR LA PATRIA EL PAN Y LA JUSTICIA.
ARRIBA ESPAÑA.

¿Se lo preguntamos con las faltas de ortografía con las que escribes tú o como las personas que han sacado el graduado escolar? Es por saberlo. Sin ofender ya que se entiende que no todo el mundo haya tenido acceso a una educación de calidad.
Sinceramente temblaría de pavor si me representara un abogado que no sabe escribir. Regenera tu gramática y deja de hacer el ridículo.
Ahora me borras el mensaje pero la puya por tu ignorancia te la comes, analfabeto.
A TODOS:
Yo no borraría a RAE. Le dejaría por aquí como hace Nacho con las cornucopias en su Blog. Como muestra del odio infame que suscitamos.
RAE:
Tienes razón. Escribimos fatal. No sé quién puede confíar sus asuntos al Despacho de Nacho Toledano. Qué locura temeraria. Allá ellos. Menos mal que queda gente como tú para fustigarnos como nos merecemos. Yo también creo que no debes ser borrado, fíjate.
Gracias por dejarme y sobre todo felicidades por rectificar la errata. Rectificar es de sabios y si tengo patente de corso seguiré fustigando la ortografía infame. Limpia, fija y da esplendor.
Ya veo cual es elproblema del falangismo y mira que llevamos años dandole vueltas: LA ORTOGRAFÍA!