La Coctelera

BLOG DE LOS FALANGISTAS DE LA SIERRA NOROESTE DE MADRID

LA ALTERNATIVA FALANGISTA EN NUESTROS PUEBLOS

29 Julio 2009

LA FALANGE DEL PRIMOR Y LA ABNEGACIÓN. REPORTAJE APARECIDO EN EL DIARIO ASTURIANO "LA NUEVA ESPAÑA" EN 1.991 Y REMITIDO AL BLOG POR NUESTRO AMIGO "TOO FAST".

Tan solo hace catorce años que «desaparecio» y, aunque durante mas de medio siglo fue la organización encargada de formar la ideologia de las mujeres de este pais, el recuerdo de la Seccion Femenina parece haberse borrado del mapa. En marzo, murio su fundadora, Pilar Primo de Rivera, hermana de Jose Antonio e hija del dictador Miguel Primo de Rivera; una nota en la prensa y algun que otro funeral recordaron a quien en 1934 creo un organismo que tenia encomendada la formación politica de la mujer, destinada a ser esposa y madre, transmisora de «valores eternos» sobre la patria y la familia. Para ello, la Seccion Femenina organizo campamentos, adoctrino a las jovenes con una mezcla de enseñanzas religioso-nacionalistas y controlo el «famoso» Servicio Social.

Frente a las tablas gimnasticas de los pololos, los desfiles mili­tarizados y los uniformes falan­gistasi quienes formaron parte de Ia Seccion Femenina de- Asturias hoy prefieren recordar las Catedras ambulances, el montepio do­mestico o los timidos avances que, ya al final de la dictadura de Franco, comenzaron a cuestionar la definicion de la mujer, a la que se pedia abnegacion y recato y se consideraba, por ley, una sempi­terna menor de edad, a pesar de las conquistas conseguidas ante­riormente en la Republica. Con el franquismo, su mision, grafi­camente recogida en el «Cara al sol», pasaba por saber bordar la camisa azul de victoriosos aban­derados.

El 1 de abril de 1977, el Con­sejo de Ministros aprobo la diso­lucion del Movimiento Nacional, y Pilar Primo -de Rivera -«Mi funcion ha teminado»- presento su dimision como delegada nacional de la Seccion Femenina, cargo que habla ocupado durante 43 años, desde aquel dia en que, tras comprobar que Ia Falange no admitia la afiliacion de mujeres --«Predicamos amor a Espana, de una manera resuelta, energica, viril», decia Jose Antonio-, deci­dio crear una organizacion feme­nina con los mismos principios de la agrupacion que lideraba su hermano: «El Estado como ins­trumento totalitario», «la afirma­cion de los ideales de la recons­truccion del imperio», «...solo se alcanza la dignidad humana cuando se sirve». Tras la guerra, la organizacion femenina llego a contar con casi un millon de afiliadas, a quienes la lider falangis­ta aseguraba: «Ese es el papel de la mujer en la vida: armonizar voluntades y dejarse guiar por Ia voluntad mas justa y la sabidurla del hombre».

La afiliacion, sin embargo, no reflejo nunca, ni el papel ni la influencia de la Seccion Femenina, entre cuyas primeras actividades estuvieron las colectas de ayuda a viudas y huerfanos de las tro­pas «nacionales», las Ilamadas «Escuelas de Hogar» y los cam­pamentos.

«Silenciosa y abnegada»

Si de las recaudaciones apenas queda hoy algun recuerdo que las vincula a una especie de bono de beneficencia llamado .«Sello azulo, aun hay muchas ovetenses que pueden contar que acudieron a los locales de Uria 70 para aprender Cocina con unas clases rnuy reputadas que «daba el repostero del Rialto», Corte y Confeccion y Plancha, en una epoca en la que estos.centros se anunciaban con proclamas de es­te tono: «Luz, armonia y alegria serena en tu familia. Tu, Ia mu­jer, centro de todo, comprendien­do los problemas y ayudando a perfeccionar y pulir las obras del hombre. Llena tu inteligencia, adquiere lo que no poseas».

Aunque el primer turno de campamentos que la Seccion Fe­menina hizo en Asturias se celebro; nada mas acabar la guerra, en Anleo, el albergue mas conocido, por su permanencia, fue" el de Poo" de Llanes, cuya funcion describia asi un redactor de LA NUEVA ESPAÑA en 1949: «Ba­jo las consignas emanadas del mando, siguen las camaradas de la Seccion Femenina su faena si­lenciosa y abnegada. (...) Ellas laboran por Espana y la Falange a la manera que les esta ordena­do hacerlo, formando a la juven­tud femenina española, a la vez que en el amor a Dios, la Patna y Ia Falange, en todo lo necesario para ser verdaderamente mujeres hogareñas y laboriosas».

Por aquel entonces, se acababa de descubrir a una actriz italiana que salia en los periodicos bas­tante descocada para el gusto es­tablecido, de nombre Silvana Mangano, la «sorpresa de Can­nes, donde causa el efecto de una bomba, al surgir en Ia pantalla con "Arroz Amargo"», segun el cronista, que añadia: «Su belleza resplandece en la calle, vestida muy sencillamente; en su bolso no encontrareis jamás un lapiz rojo. Solo los utiliza cuando trabaja para el cine

Despues, tambien sin lapiz de iabios, por supuesto, y con los mismos rituales -bailes, excur­siones, labores, arriar de bande­ras e himnos patrioticos-, los campamentos de la Seccion Femenina continuaron durante años y a ellos asistieron miles de niñas y jovenes para las que esta oca­sion era a menudo la primera y a veces la Unica, en la que disfrutarfan de lo que hoy entendemos por «vacaciones».

El ejercicio era uno de los elementos basicos de los campamentos, nada extraño en una organizacion que aseguraba: «El deporte proporciona alegria y salud, la educacion de la mujer no es completa si no abarca su formacion fisica».

En los praos› de Teatinos

Carmen Lafuente, «regidora» de Edu­cacion Fisica en Asturias desde 1964, tu­vo a su cargo durante mas de una decada <<Ia atencion al profesorado de estas cla­ses y el control del deporte femenino en todos los centros de ensefianza de la pro­vincia». Lafuente, que hoy trabaja en la direccion regional de Deportes, •sabe que los uniformes de las deportistas de la Sec­cion Femenina acabaron siendo el centro de una crftica que los convirtió en todo un simbolo de ñoñeria. Quiza por eso, sin ni siquiera nombrarlos, ella saca a relucir los «pololos», bombachos de color y tela siempre poco atractivos, que todas las chicas debian utilizar bajo la falda, hasta las rodillas, en cuanto se propusieran salir a una cancha o hacer la mas minima pi­rueta.

«Ahora todos hablan de los pololos, pero ¿quien se ponia entonces un short o un bikini?, ?,que en los cincuenta eran ne­cesarios?, ¡pero si no habia otra cosa! Mi­ra, en 1964, las chicas salieron ya a los campeonatos con unos shorts y, aun asi, eran feisirnos».

Sobre la opinion de que la promocion de la Educacion Fisica en la Seccion Fe­menina excluyo algunos deportes por considerarlos poco apropiados para la mujer, Carmen Lafuente dice .que «quiza el futbol sf se consideraba entonces poco femenino esteticamente» pero, en cuanto al resto, opina que el problema estaba en la escasa cualificacion del profesorado: <<E1 nivel era muy deficiente, algunas pro­fesoras no tenian mas preparacion que un cursillo de tres meses, impensable hoy con- la especializacion a la que se ha lie­gado. Yo no .creo que hubiera prevencion contra ningtin deporte, lo que no habia era preparacion. Ni medios».

Quiza por eso, las clases de gimnasia consistian a menudo en interminables y rigidas tablas de ejercicios a toque de sil­bato. De esas clases surgieron sin embar­go numerosos equipos escolares, de ba­loncesto o balonmano en su. mayoria, aunque tambien de otros deportes aun hoy minoritarios, como el hockey sobre hierba, que en Oviedo practicaban ya al­gunas estudiantes, en un tiempo en el que iban a entrenarse a los «praos» de Teati­nos.

Ademas de la Educacion Fisica, la Seccion Femenina tenia encomendadas las clases de Hogar y de Formacion del Espiritu Nacional, segun explica Maria Paz Tabar, responsable en Oviedo como delegada local. de la organizacion en el momento en .que se disolvio. En la asig­natura de Hogar se incluian labores -del punto de cruz a la vainica doble, de los patrones a las .muestras de punto de me­dia-, pero tambien una serie de conoci­mientos teorico-practicos que unas veces se llamaba .«Convivencia» y otros, «Urbanidad» y en la que se trataba de enseñar desde la disposicion. de los cubiertos en la mesa hasta los saludos mas usuales y co­rrectos. Mas o menos, lo que hoy buscan -los ejecutivos de nuevo cuño en los ma­nuales de etiqueta.

En la tercera asignatura controlada por la Seccion Femenina, y que las alumnas denominaban «Politica», se impartian co­nocimientos sobre los .principios del Mo­vimiento, las Leyes Fundamentales... y poco mas. No en vano, la fundadora de la organizacion aconsejaba: «Que el contac­to con la politica no os vaya a meter a vo­sotras en intrigas y habilidades impropias de las mujeres».

Una labor patriotica y social>

Fuera de los centros escolares, la in­fluencia de -la Seccion Femenina sobre la mujer española tenia otros cauces, volun­tarios en la mayorfa de los casos y obliga­torio en el del Servicio Social, una presta­cion que era indispensable haber realizado si se queria ernpezar a trabajar, a ha­berse comprometido a hacer si se preten­dia obtener documentos como el came de indentidad; el de conducir o el pasaporte.

La, duracion y la forma de esta prestacion tuvo muchas variaciones segun la epoca, el tipo de formacion que tuviera la «cumplidora» y hasta el lugar de donde viniese. Su sentido inicial podria quedar reflejado en cualquiera de sus Ilamamien­tos propagandisticos: «Mujer, por España debes cumplir con alegria el Servicio So­cial. Es .enseñanza para tu formacion y para el mañana y ayuda para quienes ne­cesitan de tu labor patriotica y social».

Su duracion, que tuvo un maximo de seis meses, se dividia en dos periodos, uno de enseñanzas teoricas en un curso que muchas recibian durante sus estan­cias en albergues -o en el castillo de la Mota, uno de los centros neuralgicos de la organizacion, donde se instalo la Escuela mayor de mandos «Jose Antonio» y donde fueron captadas no pocas afilia­das-, y otro, de caracter practico que se podia «cubrir» sirviendo las mesas de co­medores como la cocina econornica, ha­ciendo labores auxiliares en centros sani­tarios, dando clases en las zonas mas des­favorecidas o hasta vendiendo rifas en las tombolas beneficas, como aquella que du­rante alias se coloco en el paseo de los Alamos y que llego a tener como premio maximo un flamante Seat 600, traducible hoy a cualquiera de los lustrosos vehicu­los del televisivo «El precio justo».

Quienes retrasaban su prestacion del Servicio Social y llegaban a tener estu­dios superiores no necesitaban hacer el curso teorico, y el practico a menudo se «conmutaba» por la entrega de un equipo de ropa para un recien nacido, que la Seccion ‘Femenina entregaba despues a alguna madre necesitada. Estas canastillas, que se suponia debian salir de las manos de la «cumplidora», acabaron comprandose ya hechas, de forma que hubo epocas en las que las mujeres con estudios y dinero po­dian liquidar su Servicio Social con visi­tar una tienda y firmar una cartilla, lo que dejaba bastante en entredicho el eslogan: «El tiempo que pierdas en vacias diver­siones .es necesario para la Patria. Solicita el Servicio Social».

Aunque de otro cariz,: las labores .que la Seccion Femenina fomentaba siempre tuvieron en realidad una funcion economica, poco resaltada en la epoca, mas da­da a cantar los primores de ajuares y mantelillos para el te, aunque España es­taba entonces cerrada a las influencias extranjeras y con poco dinero para lujosas exquisiteces.

Telares y talleres

El primer año que en Oviedo se cele­bra el «Martes del Bollu» con vino embo­tellado -«con lo que se simplifica mucho el reparto, interminable por el procedimiento de los pellejos»-, se anuncia en los periódicos La Exposición de Labores del Frente de Juventudes Femeninas, en el que se vendían los trabajos realizados en los telares y talleres de Oviedo, Gijón, Avilés y Luanco, sobre los que el cronista asegura: «Esta clase de trabajos no se cruza con nada que a ellos se asemeje en la maquinofactura de fabrica, por lo que no hay cuidado alguno respecto a su ori­ginalidad. El gusto de formas y dibujos va en consonancia con la característica peculiar de la mujer asturiana, a la que nada le enseñan las creaciones extranjeras, ni en ellas influyen los •.pastiches de ocasiono.

A través de la llamada Obra de Ayuda al Hogar de la Sección Femenina, estas labores fueron una fuente de ingreso ex­tra en muchas casas del pueblo. Una de las «regidoras, que prefiere no decir su nombre, explica el funcionamiento del sistema: «Se pedían primero muestras a las artesanas. Nosotras les dábamos la te­la y los hilos, y cuando ellas acababan su trabajo, lo entregaban y lo cobraban. En la Sección Femenina se vendia después a precio de costo. Era un sistema nacional y en Asturias, como el nivel de vida era algo mayor, se compraba más que se producía... En Oviedo, se vendieron millones de estas labores, como las de Lagartera».

El trabajo desarrollado por la Sección Femenina en el ámbito rural es el que destacan, por unanimidad, todas las muje­res que trabajaron en la organización y que fueron primero «absorbidas como funcionarias por el Ministerio de Cultura y, después, «transferidas a la Consejería de la misma área, en cuyos servicios -Pa­trimonio, Deportes, Conservatorio de Música, Biblioteca del Fontan...- trabaja

Hoy la mayoría, algunas, extremadamente reacias a hablar; otras, a dar su nombre: «Nosotras lo que hicimos fue trabajar, nunca "aparecíamos.

En los pueblos

El trabajo de la Sección Femenina en los pueblos, en un momento en el que ve­nir «a la capital» era a menudo un viaje excepcional, se realizaba a través de la regiduría de la Hermandad de la Ciudad y del Campo, que luego paso a ser denomi­nada de Trabajo, según explica Berta Valdés, que entr6 en la Sección Femenina a principios de los cincuenta, cuando su sede, trasladada después a la calle del Sol, aun estaba en Toreno 4, al igual que el Gobierno Militar. Valdés fue durante mu­cho tiempo responsable de las cátedras ambulantes «en su organización, las com­pras y esas cosas, mientras que Maruja, ahora en el Conservatorio, fue instructo­ra: «Yo iba por Extensión Agraria como agente de economía domestica, familiar y

Rural, que era la titulación necesaria». Ella explica que lo que se impartía en es­tas cátedras era «higiene, puericultura, nutrición, conservería, curtido y teñido de pieles, apicultura y trabajos manuales: de todo y de nada en concreto». Para ello, contaban con la colaboración de profesio­nales como el doctor Manuel Estrada.

Segun esta instructora, aunque en otros puntos de España la Falange utilizaba unas «roulottes en las que un gran rotulo «rezaba» cátedras Francisco Franco, «en Asturias no las podíamos usar, porque a los pueblos que ibamos no se podía Llegar con ellas. Así que los ayuntamientos cedían una casa del pueblo o. parte de la es­cuela y allí vivíamos. Aquí, las cátedras se hicieron sobre todo en el Occidente, en pueblos de Navia, Luarca, La Caridad...».

La asistencia a las cátedras ambulantes no era solo femenina, aunque su labor en campanas de alimentación, renovación de queserías o vacunaciones infantiles 1939, murieron en España mas de 4.000 niños por difteria, a principios de los cin­cuenta, la tasa no llegaba a 300- si esta­ban dirigidas a las mujeres y fue una ayu­da fundamental en una época en la que en los pueblos, estas se regían por técnicas tradicionales a las que, además, las cos­tumbres impedían sacar todo su prove­cho. Las cátedras dedicaban la tarde a cursos para las mujeres, que las mas jóvenes aprovechaban para hacer el Servicio Social; por la noche, acudía gran parte del pueblo porque se daban conferencias y charlas, muchas veces en colaboración con el Iryda (Instituto para la Reforma y el Desarrollo Agrario), se proyectaban películas o se organizaban bailes.

Canto y bailes

Aquellas sesiones servían a un mismo tiempo de diversión para los lugareños y de fuente etnográfica para las instructoras de la Sección Femenina, que tuvo en los Coros y Danzas otro de sus puntales, con .uno de sus mejores escaparates en el con­curso regional que se celebro en Gijón en 1951.

Por entonces se discutía en Asturias sobre la conveniencia del examen de grado al acabar el Bachiller y en los peri6di­cos se anunciaban las pastillas de jabón de El Cosaco, las rebajas de los almace­nes La Cumbre -camisas a 38 pesetas, calzoncillos. a 12, fajas de Boma, a 45 pe­setas- y, entre «Mujercitas» y «El vals del emperador», la película que arrasaba era «Lo que el viento se new* que en. Oviedo echaban en el Gran-Cinema. En Vallobin se estrenaban las casas para «productores ferroviarios», y en Buenos Aires, Evita se levanta del lecho para re­cibir la medalla peronista y dice aquello de: «La felicidad de un solo descamisado vale más que mi vida». En realidad, el personaje del momento era Churchill, aunque en los chigres y en las oficinas de quien se hablaba era de Joe 'Louis, que acababa de quedar «groggy» en el ring. del Madisson Square, tras aguantar ocho asaltos los golpes de Rocky Marciano.

Y en medio de todo eso y en el año en que «nace» el documento nacional de identidad, las chicas de la Sección Feme­nina se preparan para el baile, tal y como recogen los periódicos, dos páginas mas allá de una crónica de Estados Unidos, con estos titulares: «Las mujeres yanquis obligan a hacerles el amor por la fuerza. Aumenta el número de hombres casados que friegan platos y dan a sus hijos, lac­tancia artificial».

El cronista del X Concurso de Coros y Danzas de la Sección Femenina explica que de lo que se trata es de «actualizar en todo su valor y en toda su hermosura la más notable de las artes primitivas, señorío gracia, alma y corazón del pueblo para brindarla con alegría falangista en delicado banquete de placer estético›>.

Pero, atendiendo solo a los datos, re­sulta que en este concurso se presentaban, entre otras danzas típicas más conocidas como el corri-corri o las vaqueiradas, «la zamarronada» de Pola de Lena -«adapta­ci6n de las representaciones de "guirrios" y "zamarrones", según datos rescatados del archivo municipal»-, la «giraldilla» de Laviana, el «respingo» y el «ladr6n» de Cangas del Narcea, -la «labiliella» o el baile de, la ofrenda de San Pelayo, que danzaban a principios de siglo XVIII los peregrinos que llegaban de toda Asturias a Corvera para implorar la curación de su sordera.

Además. Del trabajo en las zonas rura­les, la regiduría de la Hermandad de la Ciudad y del Campo *-«ni tierra sin pro­ducir, ni brazos sin ocupación: lucha por la justicia y los derechos de las campesi­nas»- se encargaba también de todo lo re­lacionado con la «mujer. Trabajadora». Berta González, que entro en la Sección Femenina y hoy trabaja en la Consejería de Hacienda, explica: «Casi Codas estaban, en fabricas de conservas y más que problemas de salarios, lo que pasa es que trabajábamos solo una parte del año; se trataba de darles una formación, mas que profesional, de cultura general, algo de labores y de convivencia. Después, la gente .ya estudiaba. También estaban las empleadas de hogar».

Los cupones y La pensión

El montepío domesticó «fue una ini­ciativa que salió de Oviedo, aunque después se hizo nacional y con la que se die­ron muchos cursos y se consigui6 hacer una mutualidad, que hoy en-día sigue y por que las chicas siguen cobrando».- Una regidora de trabajo explica que el «mecanismo del servicio domestic° era muy simple. La empleadora afiliaba a la empleada. Al principio, la cotización era de 40 pesetas. Había unos cupones, que llevaba el cartero y se iban pegando en unas cuartillas que, cuando se completa­ban, se entregaban en el Instituto Nacio­nal de Previsión. Hay gente que, con coti­zaciones de 200 pesetas, hay está cobran­do una pensión»

«El montepío lo fund6 Lolina», explica Mari Paz Tabar, refiriéndose a Dolores Caso de los Cobos, durante muchos alias delegada provincial de la Sección Feme­nina en Asturias. Antes que Lolina Caso. De los Cobos; ya fallecida, la 'delegada provincial fue Ana María Rozas, que se rie cuando .se le. Pregunta la raz6n por la que ella entró en la organización: «Pues no lo s6. En aquella época, ganábamos 100 pesetas entre dos, con Pachina Saez de Santamarla. Luego me llamaron para ocupar un cargo y, otro, y sequi. Lo deje cuando se inaugur6 el Ambulatorio, en 'la calle de la Lila, yo era enfermera y lo había organizado todo, me ofrecieron ser la jefa y deje la Sección Femenina». Para Ana María Rozas, la Sección. Femenina tenía como objetivo «prestar una ayuda y hacer una gente mejor». Y quizá. Por su profes. i6n, quizá .por la situación sanitaria de entonces, hoy difícilmente imaginable, cuenta que, de toda la labor, ella destacaría las campañas de la penicilina: «Había que conseguirla, porque entonces era muy escasa, y después, repartirla entre la gente que la necesitaba». .

Entre las campanas y concursos que la Sección Femenina organizo- o coordin6 durante muchos años, estaba también el premio del pueblo más bonito de Astu­rias, que tenia, a modo de accésit, otros títulos para las calles y parques más limpios, el camino mejor cuidado o la zo­na más adecentada.

En Asturias el jurado lo ejercía perso­nalmente el pintor ovetense Paulino, Vi­cente, aunque también actuaban como asesores el arquitecto Efrén García y el que fuera durante muchos afros jardinero mayor del Ayuntamiento de Oviedo, Ma­nuel Marcos Seco.

El día grande, pase de flechas.

Las bibliotecas -«un pueblo sin libros es como un cuerpo sin alma»-, las publi­caciones -0Consigna», revista pedagógica mensual- o las emisiones radiofónicas -como la infantil «Bazar»- estaban también dirigidas a toda la población femeni­na y realizadas desde la organización, que celebraba su fiesta anual el día 15 de oc­tubre, en honor de Santa Teresa, su patro­na.

Ese día, las aspirantes a afiliadas, categoría que no se podía adquirir hasta los 17 arias, dejaban de ser «flechas. Para ser «camaradas» «tenemos que tener la alegría del que ha encontrado la verdad y se dispone a implantarla»-• en una ceremo­nia conocida como el «pase» y en la que había intercambio de guiones, discursos, misa con homilía del asesor religioso y canticos finales, con el «Cara al sol» y los gritos falangistas de rigor. El programa de actos, que era obligado seguir con unifor­me, solía acabar con recitados de poema­rios teresianos o escenificación de algun auto, deporte o actuaciones folcloricas.

En los años cuarenta, este acto se cele­braba primero en Covadonga donde los discursos hacían múltiples referencias a la Reconquista, a la de Pelayo y a la de Franco, mientras que a partir de los cin­cuenta pas6 a celebrarse en la capilla del Rey Casto de la Catedral, continuando la parte civil en pi jardín de los Reyes Cau­dillos, al que también se daba un signifi­cado patriótico especial. La fiesta se man­tuvo más o menos igual hasta que la Sección Femenina -al final, con la influencia de las remesas que entraban a partir del Sindicato Español Universitario (SEU), más preocupadas por una equiparación laboral- desapareció, junto con la dicta­dura de Franco.

En 1964, «el régimen» celebraba los «25 afros de paz» y el Concilio Vaticano II• cambiaba, entre otras muchas cosas, el ritual de la misa; con Fraga Iribarne coma ministro de Información y Turismo, Televisión Española emitía «Esta es su vida» y explicaba come, se podría captar la se­gunda cadena (UHF), y los jóvenes -bolígrafos Bic, gabardinas de tergal, y Sean Connery-James Bond en «Desde Rusia con amor»- querrán viajar en una Vespa y eran, como mucho, ye-yes. En Estados Unidos se pensaba en cómo se había po­dido perder Vietnam, en la ONU se ha­blaba de Gibraltar y en. España se busca­ba petróleo en, Valdeajos y su comarca burgalesa.

El día 15 de octubre de ese mismo silo y tras la misa que había presidido en el Corazón de María, el jefe provincial del Movimiento, Matéu de Ros, pronunciaba el discurso de la fiesta de la Sección Fe­menina, en la que la «flecha» María So­moano Ojanguren, recibi6 la condecoración de una «Y» verde: «vosotras sois lo mejor de la Falange Española, las más fieles guardianas los valores espiritua­les de la mujer española y de la idea jose­antoniana».

En Gran Bretaña, una mujer marcaba el orden del Partido Laborista en el Parla­mento. Aquí, la Sección Femenina asegu­raba: «Las mujeres siempre se mueven por razones amorosas y la Falange es una manera de amar».

 

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