El PSOE, PNV y ERC-IU-ICV han votado en contra de la moción presentada por Unión del Pueblo Navarro (UPN) para posponer la tramitación de la reforma de la Ley del Aborto promovida por el Gobierno. El único partido que ha votado a favor ha sido el PP lo ha hecho a favor, UPyD, favorable al aborto, se ha abstenido y los diputados de CiU han tenido libertad de voto. La moción, votada por 345 diputados, ha tenido un total de 160 votos a favor, 183 en contra y dos abstenciones.
Llama poderosamente la tención que los "catolicarras" del PNV hayan votado a favor de seguir adelante con una reforma legal que situará a España a la cabeza de los países donde el aborte es libre. El grupo PNV ha coincidido en señalar que "es verdad" que esta reforma no la presentó el PSOE en su programa electoral, pero ha acusado a UPN de haberse querido adelantar al PP en este debate para mostrar "la radicalización de su postura".
¿Y la Iglesia vasca? ¿Qué dirán los curas tan amigos del nacionalismo vasco? ¿Se tragaran con patatas el Evangelio y la doctrina de la Iglesia, igual que hacen con los asesinos de ETA? Seguro, porque es evidente que no oiremos ni una crítica de los obispos vascos a sus mentores del PNV, ni un solo cura separatista afeará al PNV su voto a favor de un proyecto rabiosamente abortista.
El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, afirmó no hace mucho que la posición de la Iglesia ante el aborto tiene que ser "neta y firme" y consideró que debería estar "acompañada" de otros ámbitos profesionales, que "no deberían dejar tan sola a la Iglesia cuando defiende principios tan importantes". Pues por lo que se ve sus amiguitos del PNV, tan de misa dominical ellos, la han dejado sola, pero en el caso de la Iglesia vasca, quizás sea lo que se merezca.

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