La construcción europea en curso es algo tan importante para cualquier falangista que no debiera ser arrinconado como tema propio para los eurodiputados que se van a un cementerio del los elefantes a vivir su jubilación política. No es simplemente una disculpa para “darte a conocer” o aprovechar los espacios que la TV te ofrece. Es, ante todo, una oportunidad para pensar sobre un importante reto que se nos plantea y que nos exige unas respuestas que no podemos encontrar en los viejos textos doctrinales, pero que obviamente, tienen que estar inspiradas en ellos.
Nuestra praxis revolucionaria frente al fenómeno neoliberal de la globalización, exige un ámbito ideológico global, un pensamiento que trasciende las fronteras, pero también una acción local, concreta, del aquí y ahora más perentorio.
Nuestro programa en Bruselas tendría una vertiente política y otra social y económica; y por este orden, pues para nosotros la economía está en función de lo social, y no al revés. Con respecto a lo político. Siempre hemos pensado que la política está en función de los ideales espirituales de Justicia, Igualdad . Y por ello nos debemos preguntar lo primero cual es el fundamento de la Unidad europea. ¿La economía, los intereses de los mercaderes como hasta ahora? No vamos a decir que se encuentra en la unidad de la Fe católica, como en tiempos de la construcción europea de Carlos V. Pero lo que sí defendemos como españoles, como falangistas, es que superando cismas históricos y conflictos sangrientos que no sirvieron para nada, Europa encuentra su identidad en el humanismo cristiano, que, independientemente del mayor o menor confesionalismo de los estados y los individuos, fundamenta una legislación, un respeto a los derechos humanos, a la vida (el tema del aborto tendrá sus partidarios, pero es fuertemente contestado) y en definitiva a la emancipación de los menos favorecidos, que se encuentra en la base de un pensamiento en las antípodas del totalitarismo que no es otra cosa que la instrumentalización del ser humano en función de los intereses del capitalismo o de un Estado sacralizado y absorbente.
Si es ésta la base de la que partimos, ella nos puede fundamentar las siguientes reivindicaciones en Europa, a defender por nuestros eurodiputados:
-No al intento norteamericano de incorporar Turquía a la UE debido a que en ese país no se respetan los derechos humanos y se practica la marginación cuando no claramente el exterminio de importantes minorías étnicas .
-Denuncia de la OTAN por ser una organización que nació con una finalidad que hoy está superada: la defensa contra el bloque soviético. Su permanencia ha de ser denunciada sencillamente como una imposición del poderío norteamericano para hacer una política anti-Rusia. Sustitución de la OTAN por un Ejército Europeo claramente al servicio de la integridad territorial de los países miembros y comprometido con las misiones de paz y humanitarias de Naciones Unidas.
-Con respecto a la función de integridad territorial que ese ejército europeo debiera cumplir. Es necesario denunciar lo más clamorosamente posible la ruptura, con ayuda de las instituciones civiles y militares europeas al servicio del imperialismo yanqui, de la nación serbia. Una nación constituida y reconocida, con raigambre histórica secular, que ha visto una región –insistimos, una región, Kosovo- desgajarse del conjunto serbio con ayuda de la fuerza europea, y que ahora está sufriendo una verdadera “limpieza étnica”: Los albano-kosovares están eliminando a la población serbia que se ve obligada al exilio o a la muerte. Estar asistiendo impasiblemente a esto, que puede incluso tener unas consecuencias catastróficas para España, es sencillamente, suicida. Si hubiese europarlamentarios falangistas en Bruselas (pero falangistas de verdad, claro) tendrían que armar semejante escándalo todos los días que los ujieres tendrían que sacarlos por las axilas. Y continuarían gritando.
-Y se sigue por lógica de los anteriores puntos: INCORPORACIÓN DE LA NACIÓN RUSA A LA UE. Aunque a EEUU le de un infarto, O si no que alguien conteste a esta pregunta molesta que solamente a los aguafiestas de la auténtica (FE JONS) les obsesiona formular: ¿Por qué Rusia no es Europa? ¿No se enorgullecen de llamarse a sí mismos “la tercera Roma”? ¿No fueron históricamente el escudo o valladar frente a las invasiones asiáticas? ¿No han dejado –gran desastre para el tercer mundo- de ser “rojos”? ¿Por qué ese ansia de la OTAN y de EEUU en ignorar el deseo de los rusos de Ossetia e incorporarlos manu militari a sus repúblicas “amigas” que representan un peligro para la paz y seguridad rusas y mundiales?
Así a volapluma, estos apuntes sobre un programa territorial y de defensa de la UE. Pero no ignoramos el déficit democrático que arrastra la UE. Y esto es tanto como ignorar al individuo, a la persona, base y fundamento de toda construcción política. No se nos escapa que el nacimiento de los parlamentos en Europa tuvieron lugar en España entre finales del XII y comienzos del XIII. Y que ese comienzo tuvo un fundamento basado en la soberanía económica del pueblo. El Rey (el Estado, según la época) tenía el derecho de “quebrar” la moneda; esto es, disminuir la cantidad de metal precioso, quedarse con esta cantidad y sustituirla por cobre. Esto era una forma de fiscalidad encubierta, que no podía sino fastidiar al pueblo que veía venir la consiguiente inflación y perjuicio para sus negocios. Y como en la Edad Media todo era pacto, pues pactó con el Estado (Perdón, pero es que decir Rey me da grima, yo los reyes ni en la baraja) y los menestrales, maestros de gremios, mercaderes y burgueses en general, vinieron a las nacientes cortes a conseguir sus peticiones, franquicias y libertades a cambio de ese derecho público de quebrar la moneda.
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Bien, pues ahora dígase qué capacidad tiene cualquier ciudadano europeo para ejercer su soberanía económica en temas tan importantes como el valor de la moneda, sabiendo que es él, en definitiva, quien con su trabajo, le da un valor determinado. Desde el Banco Central Europeo se trabaja como si de un Despotismo Ilustrado se tratara. Y esto hay que corregirlo haciendo del Parlamento Europeo un verdadero poder legislativo y controlador, que hoy por hoy, no lo es.
Pasaríamos rápidamente y en apuntes a vuelo de pájaro, a tratar sobre la postura que un hedillista de verdad tendría sobre la Europa Económica y la Europa Social.
Empezaríamos por la primera, no por criterios jerárquicos –la economía la vemos subordinada al ser humano- sino históricos. Las instituciones vienen determinadas por sus credenciales de nacimiento.
Desde la CECA –Comunidad Europea del Carbón y del Acero- los líderes de Europa plasmaron lo que era su obsesión desde el final de la II GM; evitar otra “guerra civil” en el continente. Aquí aplicaron una filosofía esencialmente materialista. Aplicaron la concepción materialista de la Historia. Como ésta viene explicada por las contradicciones económicas, salvemos la paz y la seguridad tratando solamente de la economía; evitemos las rivalidades entre nosotros y como la unión hace la fuerza, creemos una economía de escala lo suficientemente poderosa como para hacer frente a estos dos poderes emergentes y gigantescos : EEUU y Japón. Quizá De Gaulle fue el primero en darse cuenta de que los lazos de dependencia con la primera potencia, tanto políticos como económicos, frustrarían cualquier intento de despegue real de Europa. Y en definitiva, algo que nace de una filosofía materialista, carece de la fuerza ¿por qué no llamarlo así? del mito que solamente una unión en valores espirituales puede proporcionar, estimulando voluntades y entusiasmos. No hay ni entonces ni ahora, nada de eso.
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Un candidato a ser eurodiputado falangista, debiera denunciar en primer lugar el fracaso económico de Europa incluso en su intento meramente económico. Y un fracaso que ha tenido gravísimas consecuencias en los países del tercer mundo. Léanse los presupuestos generales de la UE. Todavía CASI la mitad del presupuesto se gasta en temas relacionados con el sector primario. Un 46% creo recordar. Japón, sin embargo, prefiere importar productos básicos alimentarios y de materias primas del exterior. Compra barato y vende caro; productos industriales, alta tecnología.punta... ¿Por qué esta contradicción en Europa entre la población activa cada vez menos ocupada en el sector primario y los tremebundos gastos en este sector? Su obsesión era la autarquía económica en el sector agropecuario, como en el siglo XIX su obsesión era explotar imperialistamente las riquezas de África y Asia; gastó semejante inversión en productividad que naturalmente se ha llegado a una situación de sobre-producción. Y como los precios agrarios han venido siendo subvencionados resulta imposible darles una salida a la venta exterior; de ahí el recurso o a la quema de cantidades ingentes de alimentos o al recorte de la producción, arranque de olivos, disminución del terreno agrario, etc etc. Mientras tanto, las exportaciones agrarias de los países pobres se han ido al garete, con la consiguiente situación de empobrecimiento progresivo, inmigración masiva, etc etc.¿Era la única solución esta? ¿No había otra alternativa? Pues creo que si. Nuestro eurodiputado falangista debiera recordar la acción de uno de nuestros fundadores, Onésimo Redondo en el sector remolachero de su comarca natal. No pidió una subvención al precio de la remolacha. Sencillamente unió a los agricultores que no tenían más remedio que aceptar por chantaje el precio de las fábricas azucareras, capitalizó sus aportaciones y creó el primer sindicato vertical remolachero cuando se pudieron comprar dichas fábricas. (Eso es sindicato vertical, no lo que decía el patas cortas de ese necio general llamado Franco, enemigo acérrimo de la Falange, asesino del camarada Juan Domínguez, cuando ironizó acerca de nuestro sindicato vertical diciendo que “eso debía de ser que los patronos siempre deben estar encima y los obreros debajo;” chistosillo el enano). Sencillamente, eliminando intermediarios no es necesario subvencionar ningún precio agrario. Véanse los intentos que en esa dirección se están levando a cabo en el sector lácteo.
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En definitiva se debiera avanzar en el sentido de cooperativizar la producción del sector primario en sentido horizontal –unión de capitales- y vertical, ya explicado, con la consiguiente liberación de esos gastos de subvención que no benefician a nadie y que perjudican los cauces del COMERCIO JUSTO que es necesario y vital reabrir con los países del tercer mundo, a cuya promoción tendrían que ir en forma de inversión esos gastos que hoy capitalizan intermediarios, políticos y demás ralea de chupasangres.
Incluso esta liberalización serviría para financiar los más que nunca necesarios gastos en I mas D para la industria y tecnología puntera, en informática, industria aereospacial, ingeniería bio-médica, microelectrónica, etc, etc.
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A la vista de la “tarta” en la que se reparten los presupuestos, cualquiera no se sorprende de las contradicciones.
Y abordamos a continuación muy por encima el tema de la Europa Social.
Y empezamos por el problema del movimiento sindical en su proyección europea.
Pero para comprender bien el tema habría que empezar por un hecho que es todo un reto sin precedentes en la historia europea. La libertad del movimiento de capitales. Los capitales pueden huir de una nación y dejarla en la miseria de la noche a la mañana. Y ¿a dónde se van volando? A otros países pobres con mano de obra barata, casi esclava. Es la deslocalización industrial, traída de la mano de la revolución de los transportes. O bien a los paraísos fiscales.
¿Qué hacer para evitarlo? En principio en España necesitaríamos empresas comprometidas con el Estado de alguna manera, y de fuertes intereses radicados aquí. Pero mucho más humano, más sindical, más falangista, para nosotros es emprender una lucha sindical para extender los derechos mínimos de los trabajadores a todo el mundo, sobre todo al más pobre.
Lo de los paraísos fiscales : excepto en España, en otros países europeos la gente se está manifestando para su ilegalización internacional. Lo mismo que mandamos fragatas y barcos de guerra para solucionar la seguridad en el Índico, tendríamos que hacerlo contra las islas Caimán, por ejemplo. O contra ese conocido peñón de Gibraltar, nido de piratas de guante blanco, paraíso de la evasión fiscal y del blanqueo de dinero del narcotráfico.
Pero ante todo nos interesa un nuevo modelo sindical no solamente en España, sino en toda Europa. Urge a la clase obrera que la legislación sobre el trabajo sea la misma, para evitar lo que Ramiro llamaría predominios morbosos. Si la legislación sobre el capital es la misma, también tiene que ser la del trabajo. Además, es un dato cada vez más patente el de las multinacionales.
Urge la unidad sindical, empezando por España, y tratando de que en toda la UE el modelo sea homogéneo. Los sindicatos pueden unir sus capitales y crear una sola organización. La pluralidad sindical, se salva con las elecciones dentro de cada sector. El mayoritario es el que firma los convenios colectivos QUE DEBIERAN SER APLICABLES SOLAMENTE A LA MASA OBRERA SINDICADA. El trabajador que se contrate sin estar sindicado, puede ser acusado de prácica de dumping social, o de competencia desleal. ¿Qué así se llega a la sindicación prácticamente obligatoria? Pues sí, es la intención. Recordemos a Ramiro. ¿Ventajas? El Estado no tendría ninguna disculpa para “subvencionar” a los sindicatos y salva una cantidad de dinero que puede ir a gastos sociales o sanitarios, o de educación pública, que buena falta hacen. Y se acaba con ese contrasentido jurídico que experimentada, lleno de fastidio, el trabajador que hace huelga y luego ve cómo su compañero esquirol se beneficia de las reivindicaciones que él y sus compañeros luchadores han conseguido. Los sindicatos dejarían de ser vergonzosas correas de transmisión de los partidos político que los tienen como garantía de la “paz social” cuando la existencia de ésta, como en los tiempos actuales, es una afrenta. Toda la masa trabajadora ha de cotizar su cuota sindical, para hacer caja de resistencia, incluso previsión social, etc. Si esto logramos que sea europeo, sería un verdadero sueño. Pero quien no persigue lo imposible, no logra nada.
No canso más. Se me ocurren muchas más cosas que podrían formar parte de un programa para las elecciones europeas y que pueden ser asumidas por los falangistas. Pero me acabo de enterar que ya se han reunido FA y FE JONS para ello, y dada la talla humana e intelectual de los contertulios, es seguro, segurísimo, que el debate estará pleno de ideas mucho más innovadoras que las que aquí, humildemente, puedo aportar
¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
¡¡ARRIBA EL HOMBRE!!
Antonio Eduardo Pascual Martínez
Militante de FE delas JONS (Auténtica)

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