CARLOS BATRES es un hombre de bien. Un falangista consecuente que, al frente de la Hermandad de la Vieja Guardia, ha conseguido dos objetivos fundamentales en estos tiempos turbulentos. En primer lugar, ha saneado las cuentas de la organización, garantizando la pervivencia de la Hermandad en el futuro. A CARLOS BATRES le salen las Cuentas, lo cual constituye una verdadera proeza en los tiempos que corren. En segundo lugar, y tan importante -o más- que el primero, es la circunstancia de haber conseguido que la Hermandad sea la CASA COMÚN DE TODOS LOS FALANGISTAS. Y esta vez la de verdad, no la proclamada hipócritamente para callar la boca al niño cuanto antes por La Camarilla -que al día de hoy todavía rige FE-JONS- como estribilloso tedioso y habitual de su inexistente política de integración.

Decíamos que es la CASA COMÚN y es verdad. Todos los falangistas que, de una forma u otra, han buscado el apoyo material de la Hermandad lo han tenido. Bajo las sucesivas Juntas dirigidas por BATRES, se han abierto las puertas de nuestra querida Sede de Cuesta de Santo Domingo a aquellos que lo han solicitado.SIEMPRE. Presentaciones de libros, conferencias, reuniones...cualquier expresión falangista que sea sólida y seria ha encontrado acomodo y respaldo en la Hermandad de nuestros mayores. El Camarada BATRES ha conseguido convertir esta sencilla frase en una realidad incontestable.

Por eso, nosotros acudimos a las reuniones del pasado Sábado. Respaldamos -una vez más- la gestión de nuestro Camarada al frente de HVG y le otorgamos -también una vez más- nuestra confianza en su nueva legislatura. El Camarada serrano FERNANDO DACAL entra a formar parte de la nueva Junta Directiva. En la reunión, Camaradas independientes y también procedentes de las organizaciones falangistas. Estábamos todos -lo normal en un asunto de la trascendencia de este- MENOS LOS DE SIEMPRE. Ningún representante oficial de La Camarilla. Persistiendo en la habitual actitud AISLACIONISTA Y MALEDUCADA de los que todavía mandan en FE-JONS. Tampoco esto va con ellos. Aunque -además de significar la acostumbrada muestra de mala voluntad hacia el resto de los falangistas- en esta ocasión también constituye una clarísima prueba del aislamiento político evidente al que están siendo sometidos. No es sólo que no van a ningún sitio. Es que tampoco pueden ir. La mayoría de los falangistas sabe que, en este momento de cambio y de cruce positivo de distintas ideas sobre nuestra actuación,UN GRUPO DE NO MÁS DE DIEZ PERSONAS está intentando boicotear el cambio. Ausencias clamorosas como las del otro día en la Hermandad, nos muestra que estamos haciendo lo correcto a la hora de enfrentarnos a estas tesis minoritarias que sólo buscan pertetuarnos en la mediocridad.

FELICIDADES CARLOS... Y ADELANTE...