COLABORANDO CON LA JUSTICIA... ALGUNOS DATOS PARA EL JUEZ GARZÓN.
Dada la falta de conocimiento histórico puesta de manifiesto por nuestro Instructor favorito, pudiera ser necesario aclarar una serie de conceptos que, desde luego, estimamos esenciales para una mejor comprensión del asunto. A saber.
¿Quiénes eran los máximos responsables falangistas en el período de tiempo que va desde 1.936 a 1.953?
Existen sólo DOS JEFES NACIONALES de Falange Española de las JONS. José Antonio Primo de Rivera y Manuel Hedilla Larrey. La vida política independiente del falangismo termina con Hedilla en 1.937. A partir de 1.937 no puede hablarse de responsables falangistas, ya que no existe una organización falangista como tal.
¿Existía La Falange durante el Franquismo?
NO. El Decreto de Unificación de 19 de Abril de 1.937 vino a agrupar a todas las fuerzas políticas del Bando Sublevado bajo el nombre de MOVIMIENTO NACIONAL. La Falange fundacional (la nacida en 1.933 con José Antonio y unificada en 1.934 a las JONS de Redondo y Ledesma) es extinguida manu militari a través de este Decreto, perdiendo su propia soberanía y su vida política independiente. Los falangistas son integrados por la fuerza en este MOVIMIENTO NACIONAL junto a los monárquicos alfonsinos, a los carlistas y al resto de fuerzas derechistas que apoyaban el Alzamiento.
¿Ha sido Francisco Franco Jefe Nacional de La Falange?
NO. Acaparaba en su persona todos los altos cargos del Estado. También el de Jefe Nacional del Movimiento Nacional. Dado que el falangismo no existía como fuerza política independiente y soberana dentro del Régimen, difícilmente podía tener Jefe Nacional alguno.
¿En qué situación quedaron los falangistas fundacionales al producirse el Alzamiento?
En primer lugar, fueron objeto de la sangrienta represión ejercitada contra los falangistas por los partidos integrantes del Frente Popular. Son asesinados la mayoría de nuestros Mandos Nacionales y de nuestros Mandos Intermedios: José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma Ramos, Julio Ruiz de Alda, Manuel Mateo, Alejandro Salazar... centenares de nombres que riegan con su sangre nuestra Memoria. Del mismo modo, la descomposición política traída por la situación bélica produce el desmantelamiento de los viejos partidos burgueses que habían actuado durante las legislaturas republicanas. Se produce una AVALANCHA de afiliaciones a La Falange. Estos nuevos militantes se encuentran en su mayoría absolutamente alejados de las tesis revolucionarias fundacionales. Los Camisas Viejas quedan en franca minoría dentro de un Partido sobredimensionado, y son vistos con desconfianza por las distintas familias políticas que han apoyado el Alzamiento.
¿Existe una represión de los falangistas ejercitada por el Régimen de Franco?
SÍ. En primer lugar porque desde el poder queda disuelta la existencia misma de Falange Española de las Jons a través de los Decretos de Abril de 1.937. En segundo lugar, porque muchos de los falangistas fundacionales son perseguidos, juzgados, encarcelados y, en algunos casos, ejecutados por los Tribunales Militares. Valga por todos el honroso ejemplo de Manuel Hedilla Larrey, Jefe Nacional de La Falange y condenado dos veces a muerte por los Jueces del Régimen. Desde el propio 1.937 hasta la misma muerte de Franco, existirán organizaciones clandestinas falangistas que conservarán viva la doctrina fundacional, y que formalizarán una política de oposición activa al Régimen.
¿Existió una colaboración falangista con el Régimen de Franco?
SÍ. Muchos falangistas fundacionales aceptarán la política de hechos consumados impuesta por el Caudillo y colaborarán con el Régimen de forma absoluta y entusiasta. Además, la adhesión de la gran masa de afiliados a partir del 18 de Julio de 1.936 es plena e incondicional. Los falangistas intentarán, en la medida de sus posibilidades políticas reales, influir en la marcha del Régimen. Su influencia política efectiva será escasa y, en la mayor parte de las ocasiones, sus esfuerzos en aras de una transformación social se verán truncados. En otras ocasiones, se consiguen objetivos políticos importantes a pesar de la resistencia de las fuerzas burguesas y reaccionarias que sustentan el Régimen. Como ejemplos, valga la extensísima legislación social de la etapa Girón o la elevación del nivel de vida de la mujer rural conseguida a través de las campañas de la Sección Femenina. Existirán otros muchos que medrarán amparados en nuestra camisa azul -utilizada tan sólo como instrumento de obtención de prebendas- o que ofrecerán al pueblo español una versión sui géneris de nacionalsindicalismo edulcorado. Mostrarán una coincidencia e identificación absoluta con los objetivos del Régimen y, por esta razón, son los llamados "francofalangistas" totalmente ajenos a nuestra ideología y fines políticos. No se puede decir que fuesen falangistas colaboracionistas porque, sencillamente, no eran falangistas.
¿Era falangista el Régimen de Franco?
Decididamente NO. El franquismo se apropió de la figura de José Antonio Primo de Rivera, ofreciendo al pueblo español una imagen mitificada del Fundador, absolutamente desprovista de sus aristas revolucionarias. Lo mismo ocurrió con nuestra doctrina. El franquismo encontró en el falangismo una forma de encuadramiento de ciertos sectores sociales (jóvenes, trabajadores...) adoptando las formas externas de nuestro Movimiento (camisas azules, himnos, símbolos) pero dejando al margen, de manera consciente y calculada, cualquier posibilidad de transformación revolucionaria de la vida española. Formas aparatosamente fascistoides y nulas posibilidades de aplicación práctica del nacinalsindicalismo.
¿Participaron los falangistas en tareas represivas durante la Guerra Civil y la inmediata posguerra?
SÍ, si bien su grado de responsabilidad en estos sucesos no es mayor que el de cualquiera de los partidos políticos de la época en ambas zonas. Debemos pensar, además, que los falangistas fundacionales supervivientes se encuentran mayoritariamente encarcelados en la zona del Frente Popular o en la vanguardia de los frentes en la zona sublevada. No se ocupan por tanto de esas tareas. Cuando se habla de falangistas participando en tareas represivas, debe pensarse en la confusa amalgama de nuevos afiliados sin una conciencia nacionalsindicalista nítida y formada. Se trata de unidades parapoliciales de la llamada "Segunda Línea", que operan en retaguardia amparadas por las autoridades militares, sin una identidad ideológica definida.
¿Fueron los falangistas críticos con el fenómeno de la represión?
SÍ. En general, los falangistas fundacionales son críticos con el fenómeno represivo y, desde los primeros momentos, intentan poner freno a los abusos. Dos ejemplos que simbolizan esta postura son el de los hermanos Rosales, intentando salvar a García Lorca en Granada o, como ejemplo honorable de rectitud política, el Discurso de Navidad 36/37 de Manuel Hedilla, máximo portavoz del falangismo. En este Discurso, pronunciado en la Radio en mitad de la orgía de sangre de los primeros seis meses de guerra, se expresa textualmente que “Y me dirijo a los falangistas que cuidan de las investigaciones políticas y policiales en las ciudades, y sobre todo en los pueblos. Vuestra misión ha de ser obra de depuración contra los jefes cabecillas y asesinos. Pero impedid, con toda energía, que nadie sacie odios personales, y que nadie castigue o humille a quien, por hambre o desesperación, haya votado a las izquierdas. Y es que sabemos que había -y hay- derechistas que eran peores que los rojos. Queremos la salvación y no la muerte de los que en su inmensa mayoría tenían hambre de Pan y Justicia.”
Nos corresponde el orgullo de haber sido la primera fuerza política española que, en ambas zonas, reflexionó acerca del fenómeno de la represión, solicitando públicamente medidas de clemencia y de pacificación social. Pensad que cuando Hedilla pronuncia estas palabras, no hace ni un mes que han tenido lugar las matanzas de Paracuellos, por ejemplo. España se sumerge en sangre, y los falangistas ya piensan en el perdón y en la reconstrucción fraterna.
