Patrimonio Nacional gestiona unas 2.200 hectáreas de monte en el Conjunto Mo­­nu­mental Escu­ria­lense. Só­lo 1.375 co­rresponden al va­lle de Cuel­ga­muros cuya gestión, en este caso, está compartida con la Co­mu­nidad de Ma­drid. Este espacio lo completan La He­rrería, Romeral y Cerrado.
Cada uno de los montes que gestiona Patrimonio Na­cional cuenta con un Plan de Ordenación de Recursos Naturales y, dentro de cada uno de estos, un Plan de Ac­tuación redactado por té­c­nicos es­pecializados pa­ra la actuaciones específicas en cada monte para su óp­tima conservación. A su vez, den­tro de estos planes, se contemplan actuaciones de re­población, de prevención de in­cendios, de lu­cha con­tra la erosión o uso so­cial.

Los Planes de Incendio se llevan a cabo en dos fases. La primera en la de prevención. Aunque pueda resultar una frase manida, la mejor defensa de los montes se hace en invierno. Así, desde el mes de octubre se llevan a cabo desbroces se­lec­­tivos, podas o eliminación de pies secos, entre otras intervenciones. Pasada la primavera se vuelve a intervenir para proceder a la siega de pastos.

Prontoataque

La segunda fase en la lucha contra incendios se centra en lo que es vigilancia de los montes y prontoataque, labor que Patri­monio Nacional ha externalizado. La brigada de vigilancia y prontoataque, for­mada por dos trabajadores formados para tal fin, cuenta con un vehículo todo terreno Hu­mmer Pantac que cualquiera pue­de ver circular por el entorno de la Herrería.

Este vehículo, de gran versatilidad en terrenos abruptos, está dotado con un de­pósito de agua de 1.500 li­tros y de las últimas tecnologías en materia de seguimiento a través de GPS –lo que permite controlar su ubicación en cada momento-, y transmisiones, que garantizan su constante comunicación tanto con la Guardería Forestal del Patrimonio co­mo con los recursos humanos y materiales del IN­FOMA de la Comunidad de Ma­drid, tanto terrestres como aé­reos.

En caso de incendio, esta brigada sería la primera en llegar, dar aviso al servicio central de seguridad de Pa­trimonio Nacional y a las au­toridades competentes en la materia, que es la Co­mu­nidad de Madrid, con lo que se ahorra tiempo de in­ter­ven­ción en una emergencia propiciando un control más inmediato ante cualquier in­cidencia.

Este vehículo, de grandes dimensiones y color amarillo, cuyo servicio entró en funcionamiento el pasado año, además de dar mayores ga­rantías en la lucha contra in­cendios, se detectó que al llamar poderosamente la aten­ción no sólo daba ma­yor seguridad a los usuarios de estos montes, sino también servía como herramienta disuasoria al percibirse de forma contundente su presencia.

Pero no hay que bajar la guardia porque el riesgo de incendio, bien por causas naturales como humanas, siem­pre existe. Por ello, des­de Patrimonio se recuerda que está prohibido hacer fue­go en el monte, que hay que extremar la precaución y no tirar ni colillas ni vidrios al suelo y que, ante cualquier indicio de fuego, hay que dar aviso inmediato a Emer­gencias 112 desde donde, además de activar todos los recursos, les señalarán cómo deben actuar ante la cercanía de un incendio.