NECESARIA FIRMEZA NACIONAL CONTRA EL NACIONALISMO... CONTINÚA EL PULSO DE IBARRETXE ("ABC" 21/V/08).
MADRID. José Luis Rodríguez Zapatero cumplió ayer el trámite de recibir por novena vez a Juan José Ibarretxe para volver a repetirle a puerta cerrada su noveno «no» al referéndum soberanista y que el lendakari viera, una vez más, las caras de póker de los periodistas cuando se deja caer por Madrid a explicar su «hoja de ruta».
Sin embargo, sí hubo matices diferentes respecto a las ocho ocasiones anteriores. El encargado de dar réplica a la rueda de prensa del lendakari fue el propio Zapatero, no María Teresa Fernández de la Vega, y lo hizo en nombre del «Gobierno de España». No en vano, minutos antes había tenido que tragar cómo su invitado decía en una multitudinaria rueda de prensa en La Moncloa: «Euskadi no es una parte subordinada de España».
«No se producirá ningún acto en este país que no respete la Constitución ni las reglas democráticas sobre consultas y referendos; eso va a ser así, que nadie tenga ninguna duda», dijo, por si acaso, Zapatero tras confesar que, después de nueve reuniones, sigue sin saber de qué va este «viaje a ninguna parte» de Ibarretxe. «No sé muy bien con qué ha venido», admitió el presidente del Gobierno en referencia a lo confuso del sistema de doble referéndum: uno el 25 de octubre y otro en 2010, para reconocer la identidad nacional de los vascos y un órgano común que incluiría el actual País Vasco, Navarra y el País Vasco francés.
Pero lo de menos ya es el fondo. Lo importante para Ibarretxe ayer era la escenificación, decir que no acepta un «no» por respuesta e intentar dejar en evidencia ante el electorado vasco a un Zapatero supuestamente «dialogante» pero que da un portazo al lendakari de todos los vascos. El PNV se juega nada menos que poner fin a 30 años de hegemonía en el Gobierno de esa Comunidad. Por eso, Ibarretxe fue desde el inicio al meollo de la cuestión: Zapatero sólo tiene en la cabeza el adelanto de las elecciones vascas y cuando eso es así, no se buscan «soluciones». «He visto al presidente muy a la defensiva y enrocado», dijo.
A vueltas con Loyola
Se acercan los plazos que el lendakari fijó en su «hoja de ruta». Tiene que decir al Parlamento vasco el 27 de junio si convoca referéndum soberanista o no, y ayer no desveló qué hará tras la novena y aparentemente última negativa. Tocaba pasar al ataque, en un contexto en que el PNV ha perdido 117.000 votos en las pasadas elecciones generales a manos del PSOE. Ibarretxe, que se declara muy «tenaz», se empleó a fondo donde más les duele a los socialistas: sus conversaciones con el PNV y Batasuna en otoño de 2006 en el Santuario de Loyola (Guipúzcoa).
A pesar de que el PSE argumenta que lo que el PNV llama principio de acuerdo eran sólo propuestas de debate, Ibarretxe se pregunta continuamente en voz alta por qué no negociar con ellos lo que estaban dispuestos a dar a ETA-Batasuna. «Sigo creyendo que aún estamos a tiempo», dice el mandatario vasco, obviando que todo aquello estaba supeditado al fin de la violencia. Erre que erre: «No acepto que tenga que ser ETA quien tenga que darme permiso» para encontrar las «soluciones» al problema político «sin cambiar ni las comas» en el texto que el PSE, el PNV y Batasuna negociaron en octubre de 2006 en Loyola.
Zapatero intentó en su réplica huir de las comparaciones «absurdas» con Loyola. «Hay que venir algo menos solo, con menos soledad y con más diálogo allí, con más entendimiento, algo elaborado, pensado, consistente, serio», afirmó el presidente del Gobierno, que no quiso referirse a lo hablado en el santuario guipuzcoano.
Sí se mostró dispuesto a pactar el desarrollo del autogobierno y la relación del País Vasco con el conjunto de España e insistió en que hay unos cauces de reforma estatutaria que hay que respetar. «Hemos llegado a acuerdos cuando hemos ido a las cosas concretas, y no en el terreno de la especulación política, o de lo que podría ser una ponencia política de un partido de un congreso, o de un seminario; estamos hablando entre gobiernos y eso tiene lógicamente una dimensión, un ámbito y una forma de actuar y de trabajar», añadió.
El presidente del Gobierno dijo que su partido no tiene «ningún interés» en que se adelante la convocatoria electoral a este otoño, frente a lo que dice Ibarretxe. El PSE está preperado -le advirtió- y no se puede desdeñar diciendo que las elecciones no son la solución. Zapatero adelantó que en la campaña electoral va a participar «sin duda», aunque no quiso responder si ve factible pactar con este PNV que propone «viajes a ninguna parte» o que «no sabe a donde va», en su terminología.
El AVE contra el «raca-raca»
En su estrategia de presentarse ante el electorado vasco como alternativa de la normalidad institucional frente al aventurerismo de Ibarretxe, Zapatero admitió ayer que salía a darle réplica «interesado» como está en resaltar que los dos habían hablado de la «Y» vasca o la alta velocidad, que van a hacer del País Vasco un lugar puntero de Europa.
Ayer por la tarde, lo verbalizó el vicesecretario general del PSE, Rodolfo Ares, cuando señaló que el lendakari «una vez más se ha empeñado en la defensa de su «raca-raca», en defender sus pretensiones particulares obviando que lo que la inmensa mayoría de la sociedad vasca demanda es gobernantes que den seguridad, que den estabilidad, que propicien el diálogo y el entendimiento» para hablar de las cosas normales que interesan al común de los ciudadanos y no del referéndum soberanista.
