1 DE MAYO: NUESTRAS ÚLTIMAS REIVINDICACIONES (PROGRAMA ELECTORAL 2.008).
LA FALANGE (FE) propugna un modelo de ESTADO NACIONALSINDICALISTA que agrupe a la totalidad de los trabajadores españoles en grandes Sindicatos fuertes e independientes de marcado carácter revolucionario y participativo. A través del Sindicato, los trabajadores españoles adquirirán la propiedad de los medios de producción, gestionando directamente la marcha de su propia empresa. De acuerdo con esta aspiración política y social, los falangistas rechazamos el actual modelo de sindicalismo de clase, al considerarlo uno de los pilares fundamentales del actual sistema capitalista: ni pretenden su sustitución por un orden más justo ni ya, tan siquiera, lo cuestionan. Por esta razón, y mientras llega la toma del poder por parte de los falangistas, estimamos que es necesario un sindicalismo revolucionario que se oponga al capitalismo en todas sus facetas. En la España de 2.008, el Sindicato debe tener un doble carácter: servir de elemento transformador del Sistema y mejorar -en lo posible y mediante una estrategia de constante confrontación sindical- las actuales condiciones laborales de los trabajadores españoles. Los grandes sindicatos oficialistas no hacen ni una cosa (no sirven como instrumento revolucionario) ni otra (se han convertido en enormes empresas que sirven a sus propios intereses financieros, olvidándose de los verdaderos intereses de la clase obrera).
LA FALANGE (FE) entiende que el DESEMPLEO es la principal amenaza que se cierne sobre los trabajadores españoles. Entendemos que una minoración en la actual escalada de desempleo impone la adopción de medidas drásticas y urgentes, que tiendan en lo posible no sólo a evitar prácticas empresariales viciadas, sino a un reparto equitativo del trabajo existente. Estas medidas pueden ser la fijación de la jornada en un máximo de TREINTA Y CINCO HORAS SEMANALES, sin que este tiempo límite pueda ser modificado en función de restricciones de jornada o por necesidades aducidas por la Empresa; eliminación de horas extraordinarias, destajos y demás actuaciones residuales de explotación del trabajador; vacaciones de treinta y un días hábiles anuales y posibilidad de jubilación anticipada con salario completo a la edad mínima de 65 años.
LA FALANGE (FE) considera una tarea prioritaria de los poderes públicos la adopción coordinada de medidas de armonización de la actividad profesional con la vida familiar. Para ello, y con carácter urgente, proponemos un incremento en el tiempo del permiso de PATERNIDAD, que podrá tener una extensión de hasta dos meses de duración, y en el de MATERNIDAD, dependiendo esencialmente del número de hijos que la pareja tenga, pero que podrá constar de una duración máxima de hasta seis meses siempre que se trate de más de tres hijos. Los falangistas exigimos la supresión del tiempo de cotización para el acceso a la pensión contributiva de maternidad, pudiendo ser disfrutada en todo caso por la madre trabajadora, cualquiera que sea su edad o tiempo de cotización. Defendemos un incremento en la edad de los hijos a los efectos de solicitud de reducción de jornada (trece años), así como la ampliación de los horarios de apertura de los Centros Escolares durante todo el año.
LA FALANGE (FE) señala que el fenómeno de la INMIGRACIÓN ILEGAL atenta gravemente contra los derechos de los trabajadores españoles. Nuestros derechos laborales son el producto de lustros de lucha obrera, y deben ser respetados y defendidos por todos los trabajadores que desenvuelvan su actuación laboral en España: ya sean españoles o extranjeros. Aspiramos a que los trabajdores extranjeros lleguen a España única y exclusivamente a raíz de suscribir un Contrato de Trabajo. Los poderes públicos, a través de una acción coordinada de las distintas Administraciones implicadas, velarán por la legalidad de las contrataciones realizadas a extranjeros no comunitarios, así como por las condiciones en las que desempeñan su trabajo. Se penalizará con sanciones de carácter muy grave -mediante una reforma al efecto de nuestro Código Penal- al empresario que contrate de forma irregular a trabajadores extranjeros, entendiéndose por tal no sólo el hecho del trabajo sin oportuno Contrato, sino también circunstancias tales como sueldos inferiores a los debidos, trabajos en fines de semana y fiestas, jornadas más largas que las preceptivas o ausencia de medidas de seguridad adecuadas en el puesto de trabajo. Consideramos inmoral y repulsiva la actitud de algunos empresarios españoles que han hecho de la necesidad de los desheredados un factor más de beneficio empresarial.
LA FALANGE (FE) entiende que la PRECARIEDAD en el empleo es una de las lacras más bochornosas del mercado de trabajo español. Los falangistas preconizamos un gran PACTO NACIONAL POR EL EMPLEO adoptado por la totalidad de las fuerzas políticas, empresariales, sociales y sindicales, cuyo objetivo sea la ABSOLUTA EXTINCIÓN DE LAS FORMAS DE PRECARIEDAD, mediante la contratación obligatoria de los trabajadores mediante un solo modelo de contrato indefinido con expresa eliminación de las formas contractuales temporales y precarias (fomento del empleo, en prácticas, de formación, obra o servicios etc); prohibición de las subcontratas y establecimiento de la obligación de incluir en la plantilla a todos los trabajadores hasta ahora subcontratados; prohibición radical y absoluta de las Empresas de Trabajo Temporal, y cualesquiera otras medidas que conduzcan a dotar al trabajador de un máximo nivel de establidad contractual en el puesto de trabajo. Defendemos la reserva de una cuota de los beneficios obtenidos por la empresa en la gestión y promoción de planes de mejora del empleo, así como la realización de una oferta pública de empleo de manera centralizada para las distintas Administraciones.
LA FALANGE (FE) defiende el PUESTO DE TRABAJO como valor supremo. Los falangistas aspiramos a una Sociedad de empleo digno y estable. Los falangistas rechazamos cualquier reforma legislativa que nos lleve al abaratamiento del despido, y propugnamos la inmediata readmisión del despedido de forma improcedente, indemnización de quince meses por despido, ochenta días al año en caso de despido improcedente y cincuenta en caso de despido procedente. Los falangistas denunciamos el negocio que, de los llamados expedientes de crisis o despidos colectivos, han hecho los Sindicatos de clase a costa del sufrimiento de colectivos enteros de trabajadores: recibiendo miles y miles de Euros por aceptar esas condiciones bochornosas de destrucción de puestos de trabajo. Cada trabajador es un caso, y ha de ser tratado de forma inflexible y siempre beneficiosa para sus intereses.
LA FALANGE (FE) defiende el principio de INCREMENTO ANUAL DE LOS SALARIOS, efectuado de manera automática mediante acción gubernamental y sin necesidad de previa negociación con las respectivas entidades patronales. El incremento deberá hacerse siempre con arreglo a los porcentajes de Indice de Precios al Consumo que fueren aplicables, partiendo cada año siempre de la cifra alcanzada el anterior por el mismo sistema de cálculo. Los falangistas creemos que el SALARIO MÍNIMO INTERPROFESIONAL debería incrementarse a OCHOCIENTOS EUROS (800) antes del final del año 2.008, siendo posteriormente actualizado a través del oportuno IPC en la forma analizada en el párrafo anterior. Entendemos que este SMI debería de aproximarse al 60% del salario medio neto, tal y como ha recomendado la Carta Social Europea. Los falangistas, y en relación a contingencias de suspensión temporal de la prestación del trabajo por parte del trabajador en razón de circunstancias tales como la baja por enfermedad o maternidad, propugnamos la PERCEPCIÓN ÍNTEGRA del salario en estas condiciones, sin ninguna clase de circunstancia limitativa en su cómputo. La acción revolucionaria falangista supondrá la desaparición del trabajo asalariado, ya que los trabajadores serán los titulares de los medios de producción y autogestionarán las empresas, participando de sus beneficios y pérdidas: mientras llega el triunfo de nuestra concepción económica, defenderemos el salario de manera inflexible, ya que constituye la única fuente de ingresos de los trabajadores.
LA FALANGE (FE) se muestra partidaria de un reforzamiento del Cuerpo de INSPECTORES DE TRABAJO, a los efectos de incrementar la presión tanto sobre las prácticas empresariales viciadas en condiciones inferiores a las que correspondería a un trabajador español, como por la inobservancia empresarial de las medidas de seguridad en el trabajo. En este sentido, entendemos que debe aumentar la coordinación entre la Inspección de Trabajo y las distintas Administraciones que, de una forma u otra, pudieran ayudar a mitigar estos gravísimos problemas sociales: políticas de la Comunidad Autónoma respectiva, planes municipales de choque frente a prácticas ilícitas de contenido estrictamente local y cualesquiera otros de análoga finalidad. Defendemos la implicación de las Policías Locales en las labores de inspección constante de empresas, obras y comercios dentro del ámbito de su respectiva demarcación municipal.
LA FALANGE (FE) se pronuncia en favor de un TRABAJO SEGURO y ordenado con arreglo a las máximos niveles posibles de protección del trabajador. Es una vergüenza el índice de siniestralidad laboral existente en España. Los falangistas entendemos que debe de continuarse en el camino de la concienciación social mediante campañas publicitarias sobre la mejora de las condiciones de trabajo y siniestralidad laboral. También propugnamos la facilitación de concesión de créditos a las empresas, siempre y cuando estas operaciones crediticias fueran a utilizarse en la mejora de las condiciones de trabajo y seguridad. Asimismo, nos pronunciamos por la constitución de una FISCALÍA ESPECIALIZADA, estrechamente coordinada con los instrumentos usuales de Inspección de Trabajo. Aumento de las penas y sanciones a los empresarios desaprensivos que ponen en peligro la vida de sus trabajadores. Los falangistas creemos que es necesario unificar los distintos instrumentos legislativos relativos a la siniestralidad laboral en un único texto legislativo, que sirva de marco para los derechos y obligaciones que, al respecto, tienen todos los sectores de la producción.
