Los falangistas somos demócratas porque entendemos que la legitimidad para el ejercicio del poder no procede ni de Dios, ni de la Historia, ni de la competencia técnica de las elites sino del pueblo. Y porque entendemos igualmente que la Patria es un proyecto común de todos los españoles y que la única forma de vincular a todos es esa tarea de futuro es abriendo la participación política hasta unos límites todavía desconocidos a día de hoy.
Si, como hemos mostrado al hablar de nuestro sindicalismo, mantenemos que el mayor compromiso del trabajador se logra cuándo es el propietario de la empresa en la que presta su servicio, pensamos que esta misma premisa es de aplicación al ámbito de lo político. La base del Estado Nacional-Sindicalista radica en lograr que los grandes ideales de la Patria que ha de venir (libertad, dignidad, justicia social, progreso material, etc.) resulten vinculantes para el conjunto de los ciudadanos. Y el único modo de lograrlo es entregar a ese conjunto las riendas del poder, haciéndolo protagonista y partícipe de todo el proceso. Esa es, además, la única garantía de una Revolución duradera.
Ahora bien, es precisamente nuestro sentido democrático lo que nos hace hostiles frente al simulacro de democracia de los partidos. La democracia liberal es inauténtica y en ella la libertad de opción resulta muy limitada, irremisiblemente asociada al poder de la publicidad y a la manipulación de los sentimientos y las pasiones.
En el Estado Nacional-Sindicalista la gente votará muy a menudo. Por supuesto, cualquier decisión trascendente será objeto de consulta plebiscitaria vinculante. Pero, sobre todo, el ciudadano será llamado periódicamente a elegir a sus representantes en los dos ámbitos donde su opinión estará sólidamente fundamentada: en el municipio y en el sindicato. La democracia falangista es piramidal. Los trabajadores elegirán entre sus mismos compañeros a quienes crean más capacitados no para representarlos ante los propietarios, pues esa condición les competerá a ellos mismos en virtud de su condición de trabajadores, sino para dirigir los destinos de su empresa. Estos directivos electos cooptarán entre sí a aquellos que deberán tomar decisiones en ámbitos superiores: sectoriales, de ramas completas de la producción o incluso nacionales. Y serán igualmente elegibles, de tal modo que en las elecciones básicas de cada empresa se puede estar eligiendo, sin saberlo, al Presidente del Gobierno. Porque la mitad del poder legislativo, del Congreso de los Diputados, saldrá de las urnas de los centros de trabajo.
La otra mitad procederá de las elecciones municipales, que es el segundo ámbito del poder político. El ciudadano elige a su alcalde y concejales y éstos deberán elegir entre sí a quienes los represente en el ámbito comarcal, provincial, territorial y nacional. También es posible que el alcalde elegido en una pequeña localidad termine presidiendo el Consejo de Ministros o formando parte de él.
Naturalmente, la gestión legislativa y ejecutiva en esta auténtica democracia contará con una serie de auxiliares técnicos que harán también una función de contrapeso, como el Senado o el Consejo de Estado. Y estará sometida a los tribunales de justicia. Estos órganos especiales también serán elegidos democráticamente. Pero así como al Poder Judicial sólo tendrían acceso miembros de la carrera judicial, los miembros del Consejo de Estado serán elegidos entre los colegios profesionales más técnicos (de ingenieros, arquitectos, economistas, etc.) y el Senado, entre el mundo de la alta cultura y de la Universidad, por ejemplo.
Finalmente, una vez cada cuatro años el pueblo será llamado a las urnas para elegir al Presidente de la República por sufragio universal.

Me parece ridículo que des paso a un artículo como éste en el blog, cuando manifiestas una cosa contraria más abajo.
Muy buen artículo de los Gallos de Marzo. De lectura obligada para tanto extremista salvapatrias disfrazado de revolucionario.
SEGOVIANO:
Aquí se da entrada a todo tipo de reflexión escrita que tienda a clarificar y desarrollar nuestra ideología. Máxime cuando proviene de nuestros camaradas de "LOS GALLOS". No sabemos muy bien a que te refieres por "contraria"... ¿tal vez el "Manifiesto" por la Reforma de la Ley Electoral? ¿puedes citarme a un solo falangista -exceptuando a los que no conozcan la Ley Electoral, por supuesto, que "haberlos haílos"- que no sea partidario de dicha reforma? ¿sabes que esta Reforma se concibe en círculos falangistas de pensamiento como una primera aproximación a las formas de democracia directa que estamos defendiendo?
Con SantiagoLC ya tube el placer de escuchar sus argumentos ramiristas, no malos por cierto. Sobre la reforma de la LOREG, puede que sea conviniente si da paso a fomas más legitimas de gobierno y sobre todo justas. Una cosa bastante trágica que veo es que como hoy toda persona que no se sienta demócrata parece que no tiene derecho a vivir en este mundo. Claro un mundo que han creado ellos, los que se llaman demócratas. Pero bueno, no me siento demócrata pero tampoco no quiere decir que no apoye la democracia orgánica, lo único es que como católico se que la Verdad no está ni estará jamas en una urna o en la opinión de 1, de 1000 o de 6mil millones. No creo que el pueblo sea soberano, porque como enseño el Padre Suárez es Dios quién da la soberania al pueblo.
posdata: Toledano me refiero al artículo sobre la Pascua de Resurrección.
Bajo ningún concepto la Falange defendió alguna vez que "cualquier decisión trascendente será objeto de consulta plebiscitaria vinculante", ni dentro de la democracia liberal ni dentro de la supuesta democracia falangista.
KULUNGUELE:
En el mismo momento que hacemos pivotar el sistema democrático sobre el Municipio y el Sindicato resulta inevitable recurrir a formas de consulta vinculante. Si estamos luchando por fórmulas de democracia directa y participativa, que son las matenidas por el nacionalsindicalismo, es claro el aumento de estos resortes de consulta.
SEGOVIANO:
Me atribuyes la participación en un debate del que no soy el responsable. De todas formas, gracias. Debe ser que, como católico ferviente que eres, crees en la omnipresencia (aunque este concepto es imposible en política). Por una vez, no he sido el responsable por la inclusión en nuestro Blog de esta magnífica Columna de LOS GALLOS.
De todas formas, te diré que estoy de acuerdo con su planteamiento ideológico. El falangismo cree en una estructura democrática de la sociedad, organizada de abajo a arriba. Esta fórmula se contrapone a la actual, organizada de arriba a abajo a través de las formas restrictivas de participación impuestas por los Partidos Políticos. Coincido con FALANGISTA SERRANO en que, una vez admitido que el ciudadano participa directamente en la gestión de su Municipio y de su Sindicato, deberían incrementarse las formas de consulta vinculante. Así lo está defendiendo La Falange en todos sus Documentos esenciales (Programa Electoral, en el que se hace referencia a estos mecanismos de manera constante) y accesorios (en nuestros Programas Municipales se están solicitando Consultas Populares Vinculantes respeto a, por ejemplo, aprobación de PGOUs y similares).
Lo que no llego a comprender bien es tu alegación referente al "suelto" del Domingo de Resurrección... ¿el catolicismo es incompatible con los mecanismos de democracia directa y participativa? No te entiendo. Me he leído nuestro "suelto" y, precisamente, se habla del macimiento de un "hombre nuevo" que debe transformar la sociedad, haciendo un paralelismo político -por lo demás nada original- entre la Resurrección como idea central de ESPERANZA para los católicos, y la resurrección española por medio de la acción revolucionaria.
Tu alegación a la "democracia orgánica" es correcto, aunque el término ha sido tan desgastado ideológicamente por su utilización en la superchería franquista que, sin duda, ha perdido credibilidad. Huele a facherío a kilómetros. A mí, sencillamente, no me gusta.
Te rogaría que no me metas en discusiones que no he comenzado. Te lo digo porque no está el horno para bollos, y porque asumiré mis cargas cuando me toquen, pero no en todo caso. Más que nada porque tú a mí me conoces, pero yo a tí no, y también porque manifiestas muy poco conocimiento acerca de cómo se gestiona este Blog.
Gracias.
KULUNGUELE:
El falangismo está defendiendo esta profundización en las formas de participación democrática como elemnto esencial de su doctrina. Como ya se ha dicho más arriba, es inherente a la gestión directa del Municipio y del Sindicato, bases de nuestro sistema participativo. Sin recurrir a textos más profundos, leete nuestro Programa Electoral, por ejemplo. Lo que me resulta chocante es que estos extremos levanten todavía polémica.
¿Por qué creéis que estamos luchando? ¿por un modelo de Estado en el que el ciudadano no tenga voz y voto en la gestión diaria de sus asuntos políticos y sindicales?
Os pongo un ejemplo de lo que ha defendido el FRENTE ESPAÑOL en estas Elecciones. Esto es lo que estaban votando nuestros votantes:
LA FALANGE (FE) propone la apertura de un PROCESO DE DESARROLLO DEMOCRÁTICO de nuestros derechos y libertades ciudadanos, no solamente mediante la estructuración de mecanismos de plena efectividad de los mismos, sino mediante una formulación clara y terminante de nuestras obligaciones y cargas cívicas. Los falangistas creemos que este proceso ciudadano debe trasladarse a los poderes públicos, a través de un proceso de RENOVACIÓN DEMOCRÁTICA caracterizado por una aplicación indiscutible de los principios de legalidad, igualdad, transparencia y participación ciudadana en la adopción de decisiones de ámbito público. Debemos avanzar firmemente hacia instrumentos de AUTOGESTIÓN, no sólo en lo concerniente a la vida laboral o profesional, sino de los asuntos públicos de naturaleza directa y vecinal.
LA FALANGE (FE) propugna una extensión de las formas de IMPLICACIÓN CIUDADANA en los asuntos públicos, mediante el fomento de los CAUCES ASOCIATIVOS Y PARTICIPATIVOS mediante la asignación de ayudas y suficientes fondos públicos para su adecuado desarrollo. Los falangistas peleamos por un nuevo modelo de ciudadano consciente de los problemas que afectan a nuestra sociedad, e implicado en sus posibles soluciones mediante un trabajo responsable dentro de entidades colectivas. Una figura de CIUDADANO absolutamente alejada de los parámetros actuales -salvo honrosas excepciones- de desinterés individual por los problemas inherentes a la participación. Los falangistas estimamos que las actuales tendencias asociativas deben merecer no sólo el respeto, sino la protección de los poderes públicos. A los efectos de alcanzar estos objetivos, debe procederse a una profundísima reforma de la legislación de asociaciones, facilitando la creación de las mismas y adaptando sus formas legales a las modernas peculiaridades del fenómeno asociativo. Entendemos que el marco ideal de desarrollo de estos fines sociales se encuentra en el entorno municipal: en cada Municipio, debe existir una oficina de fomento del asociacionismo, mediante ell establecimiento de canales adecuados de información sobre trámites administrativos, posibles formas, búsqueda de subvenciones y demás factores necesarios para la constitución y normal funcionamiento de estas entidades participativas.
LA FALANGE (FE) propugna una transformación revolucionaria de la Sociedad española tomando como base los instrumentos políticos conducentes al establecimiento de una real y efectiva DEMOCRACIA PARTICIPATIVA. En este sentido, propugnamos reformas legislativas tendentes al fortalecimiento de los mecanismos de consulta vinculante, así como el establecimiento, con carácter municipal, de distintas instituciones participativas de cogestión y, en último término, de autogestión de los asuntos ciudadanos. Los falangistas propugnamos una simplificación de los trámites necesarios para la iniciativa legislativa popular, haciéndola más factible mediante la flexibilización de sus actuales requisitos. Los falangistas entendemos que deben extenderse, en la medida de lo posible y dentro del actual régimen político, los mecanismos de participación, propugnando para ello una profunda REFORMA DE LA LEGISLACIÓN ELECTORAL tendente a garantizar una mayor proporcionalidad en las distintas cámaras de representación existentes en España, tanto en aquellos extremos para los que no se necesita una reforma constitucional -mejora del índice proporción entre diputados y población, aumento del número de diputados al máximo de cuatrocientos y demás medidas análogas- como a aquellos que necesitarían una reforma de nuestra norma superior.
Solo una cuestión.
Ha hecho un apunte Segoviano interesante pero que no contradice el artículo sino que lo apuntala. El artículo de Los Gallos realza la figura de la democracia participativa. La idea roussoniana de que al proceder el poder del pueblo sus decisiones de voluntad estan justificadas por injustas que fuesen o su presupuesto de que el pueblo tiene un alma superior de sus individualidades y que ese yo superior es infalible, es un concepto de democracia liberal que no es el nuestro.
Por supuesto pues, que ni la verdad ni el bien son entidades que se manifiestan por la voluntad ya que son categorías permanetes de razón (esto lo hemos leido mil veces en nuestros textos). Esto es incuestionable. Los votos no pueden jamas decidir si España sigue unida o se fractura ni si Dios existe o no. Esto es otra cuestión que en mi interpretación no plantea el artículo. Posible en una democracia liberal pero no en nuestra concepción de democracia.
Creo pues que tu buen comentario no contradice el artículo sino que en todo caso lo completa.
SANTIAGO LC:
Muy bueno tu apunte. Es más... ¿eso no conecta directamente con lo propugnado por nosotros respecto a las facultades del Estado? Se ha dicho últimamente por aquí -no recuredo a santo de qué- que el estado falangista se limita al control y supervisión de unos cuantos asuntos de naturaleza esencial. Es como si dijéramos a los entes intermedios "ustedes gestionen de la forma más amplia que puedan, porque yo les garantizo el marco siempre y cuando se cumplan una serie de circunstancias".
De todas formas, creo que esos temas que apuntas (vg, unidad de España, derecho a la vida etc etc) esatrían perfectamente legislados en nuestros textos constitucionales, y no podrían ser vulnerados ni por decisiones autogestonarias de base ni por una acción estatal legislativa.
Prefiero debatir de este asunto tan interesante que de los carteles de AN sí o no.
En relación directa con este tema: la noticia aparecida en nuestro Blog sobre los proyectos educativos de Galapagar. Claramente insuficientes pero constituyendo un buen principio.
Es una satisfacción comprobar cómo una reflexión dirigida especialmente al mundo azul tiene tan buena acogida en este blog. Me gustaría puntualizar, no obstante, que el texto no pretende una defensa de la “metafísica” de la democracia liberal. La participación electoral no tiene ninguna potestad para establecer ni esclarecer qué es y qué no es la Verdad. Eso es cosa de la Religión y de parte de la Filosofía, que no de toda. En el Estado Nacional-Sindicalista, cuando se llama a los ciudadanos a las urnas no es para que pronuncien su última palabra sobre tamaña cuestión, sino para que den su opinión sobre aspectos concretos que les atañen en calidad de eso, de ciudadanos.
Sin que sirva de precedente, recomendaría la columna publicada en este mismo blog el pasado 21 de marzo con título “La ofensiva metapolítica”, aparecida previamente en www.elmanifiesto.com. Es esencial comprender que por debajo del sistema político imperante en cada momento está actuando el carácter, el ethos, de la sociedad. Ese carácter o ethos debe ser modelado por los referentes morales de la misma: las iglesias, los intelectuales, los medios de comunicación, etc. Problemas como el del aborto tienen aquí su campo de batalla. Si en la sociedad no existiera una evidente inclinación a aceptar esa práctica terrible no haría falta redactar una ley del aborto ya que las mujeres, sencillamente, no estarían dispuestas a hacer uso de tal legislación permisiva. Y esa es la situación ideal: que el aborto sea libre, gratuito, con vacaciones pagadas y que ni una sola española se prestara a practicarlo por pura convicción moral o religiosa. Por eso, en esencia no es un problema político sino moral. Son las iglesias, los intelectuales, los medios de comunicación, los padres de familia como digo, quienes tienen que convencer a la sociedad de la bondad o maldad de ese tipo de prácticas. Los detractores del aborto tienen (tenemos) un enorme problema en este sentido porque los partidarios vienen ganando batalla tras batalla. Supongo que tendremos que aprender a pelear mejor por lo que creemos o sentimos. Pero, mientras tanto, los gobernantes tienen que legislar para la mayoría o reconocer finalmente su nostalgia de las dictaduras autoritarias y paternalistas.
El problema de la Patria es diferente, porque la Patria no es un valor moral sino político que compete a los políticos.
Entonces, vistas las aclaraciones que hacéis la proposición "cualquier decisión trascendente..." es falsa y no refleja vuestro pensamiento.
Resulta curioso el paralelismo, que sin querer guarda nuestro pensamiento con el pensamiento socialcristiano. Desde el catecismo se tiene lo siguiente sobre la libertad:
“1730 Dios ha creado al hombre racional confiriéndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos. “Quiso Dios ‘dejar al hombre en manos de su propia decisión’ (Si 15,14.), de modo que busque a su Creador sin coacciones y, adhiriéndose a El, llegue libremente a la plena y feliz perfección”(GS 17)”
Quizá sin saberlo estamos coincidiendo con la enseñanza social de la Iglesia; por la cual el hombre es propietario de su propio destino. Además, este sujeto tiene la posibilidad de errar por el simple hecho de elegir en cada momento.
En las ciencias humanas no existen leyes como en la Física o las Matemáticas, sino que existen hipótesis que se retoman en cada momento y sobre las cuales se va añadiendo conocimientos. De esta forma cada generación está llamada a replantearse que pasos dar a cada momento, si bien puede apoyarse en las aportaciones intelectuales del pasado.
Es decir, para que una Patria tenga suficiente pulso debe a cada instante moverse en cierta incertidumbre, debe replantearse su sentido y reorientarse camino de un futuro. En ocasiones los reajustes son mínimos, como nos describe la historia; pero en ocasiones los cambios, tienen carácter revolucionario -como pretendemos los falangistas-.
Frente a esa incertidumbre no podemos ser timoratos, debemos permitir que las generaciones busquen y justifiquen por sí mismas el sentido de España. Sobre la cuestión de si la Patria o la dignidad humana, puede o no decidirse en un puñado de votos, estoy de acuerdo en que no puede decidirse. Pero eso lo tiene que desarrollar e interiorizar cada uno de los españoles.
No es válida la imposición dogmática de los valores falangistas. Puesto en el preciso instante en que se imponen, existe un desprecio de la dignidad humana, desde el derecho a decidir. Además, la imposición de normas dista de un espacio de tiempo hasta que son absorbidas por la sociedad, y por tanto un lapso donde caducan. Las personas deben asumir en cada instante la misión de dirigir el destino colectivo, interiorizando en cada instante esa misión.
Desde esta concepción de dirección directa, los intermediarios políticos, económicos y sociales sobran. Precisamente en lugar donde quiere llevarnos la revolución.
Es importante, por tanto que cada uno de nosotros investigue sobre los elementos fundamentales del falangismo: ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Por qué debe hacerse?
Coroccato, amén. Entonces tenemos que aclarar cosas, el artículo de Gallos de Marzo no es más que lo que el nacional-sindicalismo, desde su fundación, con un tal José Antonio, no sé si le recordais, ha defendido y ha predicado, puesto que la democracia verdadera es la que se le da al pueblo (demos en griego) el poder (kratia en griego) de decisión en todas las facetas importantes de la vida de un País, de su gobierno, democracia no es elegir nuestro dictador, como ahora hacemos, sino el dar nuestra opinión y guiar a donde nosotros queremos al que hemos elegido para que lleve las riendas del gobierno, lo demás lo podemos llamar como queramos, partitocracia, oligocracia, pero nunca democracia.
Con respecto a lo de ser muy católico, yo me considero muy católico, y muy seguidor de Cristo y de Dios, por eso creo en esto, porque si algo tiene bueno el cristianismo es que es humanista, y deja en sus manos la libertad de dirigir su vida, unos de manera más, por llamarlo de alguna forma, estremista (monjas y frailes de clausura y con votos, por ejemplo de silencio), menos (sacerdotes y frailes y monjas con un régimen menos severo) o desde el menos estremista, el ir los domingos a misa, vivir un poco con un humanismo cristiano, sin llegar a lo que he descrito antes, o simplemente sin hacer caso a nada de esto, eso sí, respetando para ser respetado. Por eso, amigo segoviano, lo que dices, si en verdad eres católico, no tiene sentido, eso lo dicen los islámicos, nosotros los católicos y el resto de los cristianos, haremos caso a Jesús, con eso de "al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", es decir, lo que los falangistas decimos, separación iglesia-estado, eso sí, no dejamos de pensar desde ese humanismo cristiano que nos mueve, seamos practicantes o no.
En el escrito de Juan Ramón hay aspectos que requieren en mi opinión cierto detenimiento para analizarlos. Estoy de acuerdo en casi todo el escrito, que es la línea argumental del artículo de origen.
Juan Ramón en una de sus frases dice que debajo del sistema politico imperante en cada momento está el carácter del sociedad y que este debiera ser modelado por referentes morales como intelectuales, Iglesia, medios, etc...Esto es muy cierto, pero no lo es más que que en el basamento de esa sociedad está el hombre y la perversidad de la sociedad lo es porque lo es de sus miembros. Por tanto no es posible ningún proceso politico como el nuestro sin que el proceso revolucionario empiece por el propio hombre.
En otro momento dice mas o menos que si en la sociedad no hubiera una inclinación al mal (aborto) no exisitiría la necesidad de legislarlo. Esto me parece un terreno muy resbaladizo porque otorga la posiblidad de la existencia de leyes perversas con el agravante de saber que lo son. Sería entrar en el terreno peligroso de que las mayorias perversas generarían leyes perversas y por tanto el que la voluntad soberana de la mayoría se impone aunque se equivoque y si se diera el caso de que un solo hombre entrase en pugna con esa mayoritaria voluntad soberana, ese hombre estaría para la sociedad en el error y sometido a la misma cuando es lo contrario. Es bueno y esto se lo debemos al liberalismo que todos puedean opinar pero es muy peligroso que todo sea opinable. Ya que si todo es opinable solo caben dos posibilidades o que no existan verdades permanentes o que si existen pueden ser modifcadas en cualquier momento la esencia de las mismas.
Tu frase sobre que los gobernantes tiene que legislar para las mayorías a mi me parece que dicho así, es insistir en lo anterior. Yo estaría de acuerdo si legislan para la mayoría pero no para todas las cosas. Existe el riesgo de pasar de la tiranía de un gobernante (propia del absolutismo) a la tiranía de la asamblea (propio del liberalismo) y con ello se cumpliría la frase que no recuerdo quien la dijo de que el pueblo no necesita tener razón para validar sus actos. Tiene pues que haber verdades intangibles e incuestionables no sometidas al trasiego del momento o al dictado del número mayor.
Perdona el peñazo, y aunque es posble que te haya interpretado mal ,estoy completamente de acuerdo con el resto de tu texto.
A TODOS:
Me produce una INMENSA ALEGRÍA comprobar que seguimos pensando y RAZONANDO tan bien como lo están haciendo los lectores de este Blog. Cuando un conjunto de falangistas es capaz de sentarse alrededor de un texto y analizarlo "al menudillo" como estamos haciendo, todavía hay esperanza.
JUAN RAMÓN Y SANTIAGO LC:
Yo creo que el ESPLÉNDIDO texto de "Los Gallos" nos marca una directriz básica (un "ABC", si quieres) del esquema democrático que estamos propugnando. En otras palabras... el CÓMO se participa. Y eso creo que todos los falangistas lo tenemos claro. Todos podríamos definir el modelo participativo en nuestro Estado.
En dónde se genera siempre la polémica es en definir, con la necesaria exactitud, sobre QUÉ puede participarse. Es decir, el conjunto de materias que deberían ser objeto de la voluntad ciudadana.
Y barro para casa y lo reitero. Lo que puede ser GESTIONADO por nuestros querídisimos entes (Municipio y Sindicato) y lo que debe ser DETERMINADO por nuestro Estado corresponde a las Leyes. A las leyes que, con rango constitucional, definan el conjunto de VALORES y PRINCIPIOS que nuestro Estado definirá, legislará y protegerá.
Y aquí estoy con ambos, porque las posiciones que defendéis no son más que el reflejo de la vieja polémica de si las leyes conforman los valores de una Sociedad, o si son los valores de la Sociedad los que determinan sus leyes.
COROCATTO:
Es curioso, pero este año he comenzado a descubrir fuertes conexiones ideológicas entre los sectores más avanzados del catolicismo social y el falangismo. Está empezando a interesarme esa faceta de la Iglesia que, te confieso, desconocía casi totalmente.
PACO:
Evidente. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Mantener lo contrario no sólo es profundamente reaccionario, sino que nos retrotraería al nacional catolicismo o al cristianismo bíblico propio de los Estados del Sur de USA. Por ejemplo.
KULUNGUELE:
Lo intento, pero no logro entenderte... ¿por qué no refleja nuestro pensamiento el fomento de las consultas ciudadanas vinculantes? A nuestro modo de ver -y en la discusión y debate que pues leer aquí lo estamos viendo- nadie discute la necesidad de ampliar las bases decisorias de la Democracia. Más referéndums y cuántos más, mejor. La Ley definiría exactamente qué materias pueden -y deben- ser sometidas a consultas vinculantes. Tal vez ahí esté el debate, no en la necesidad de incrementar este resorte de participación.
Piensa que una de las bases de nuestro ideario es la AUTOGESTIÓN. Y esta forma democrática supone ejercer de forma diaria y cotidiana tu soberanía.
El debate genera una riqueza tal de matices que me confieso incapaz de atenderlos debidamente en el espacio de un comentario. Por eso aprovecho la oportunidad para invitaros a asistir a nuestras tertulias mensuales, que hemos reactivado precisamente para desarrollar todo el potencial de nuestras ideas. Sería muy interesante contar con vuestra participación.
La Falange apuesta decididamente por entregar el poder político a la ciudadanía. Y eso sólo es posible a través del mecanismo de las mayorías. Circunstancialmente, el modelo puede provocar el efecto apuntado por Santiago: una mayoría perversa puede dar lugar a una legislación perversa. Pero calificar como perversa una determinada Ley es siempre un juicio de valor, una apreciación subjetiva, que pierde fuerza cuando se le opone la razón objetiva: será perversa o no, pero es lo que la mayoría de la gente quiere. Si pudieras enumerar una serie de esas verdades permanentes a las que aludes y, sobre todo, justificar por qué son permanentes pues ayudaría mucho. Pero es un problema que lleva sin solución desde la Edad Media, desde Guillermo de Occam, y todas las ramas del saber proclaman en la actualidad, desde la Ciencia a la Filosofía, que la verdad posee un carácter siempre contextual, no absoluto. Todas excepto la Teología, naturalmente; pero el conocimiento teológico es, socialmente, casi irrelevante y no creo que corresponda a la mentalidad falangista proclamar que la legislación debe plegarse a sus presupuestos (no así a la mentalidad de los Carlistas, por ejemplo).
Yo debo insistir en mi tesis: el problema no radica en la técnica del sistema democrático falangista, que considero insuperable. Porque para luchar contra lo que alguien en algún momento y por las motivaciones más variadas (religiosas, políticas, incluso estéticas, etc.) puede considerar como una legislación perversa, el nuevo sistema deja abiertas todas las posibilidades para la construcción de nuevas mayorías. Sólo es necesario implicarse en el proceso de elección y recabar el apoyo de la mayoría de los ciudadanos (municipio) o del centro de trabajo (sindicato). El problema, por tanto, está en cómo recabar ese apoyo desde un discurso contrario a la “moda” (homosexualidad, aborto, eutanasia, etc.) Y sólo hay una respuesta: cambiando la “moda”. Pero eso, insisto, no es tarea del político, sino de los líderes o referentes de opinión moral; y, muy especialmente, de las iglesias y los padres de familia. Acabamos de manifestarnos en contra del intento de adoctrinamiento estatal que ha supuesto eso de Educación para la Ciudadanía, ¿estaríamos dispuestos a caer en contradicción?
Después de los resultados obtenidos en las últimas elecciones, un pelín de autocrítica no les vendría mal. ¿Por qué casi nadie les vota?
JUAN RAMÓN:
Muy interesante tu invitación a las tertulias. Hay muchos Camaradas serranos que me han preguntado cuándo son, porque tienen ganas de asistir. Gracias por tu invitación que, segurísimo, te agradecen.
Me parece interesantísima tu percepción de ese cambio moral a través de una nueva mayoría. Alguien -creo que tú o Santiago LC- ya ha puesto de manifiesto que nuestra organización social pivota sobre el presupuesto de una revolución interior previa o simultánea a la "exterior". El HOMBRE NUEVO (atento COROCATTO a nuestras conexiones con la "Liberación" católica) que, después de realizada la revolución interior, es capaz de modificar las instituciones.
Una mayoría suficiente de "hombres nuevos" comenzará a traer el falangismo. Es decir, comenzará a hacer imperar los principios morales que han de sustituir a los hoy vigentes.
HANK:
¿Cómo puedes decir que no hacemos autocrítica? Si en algo se caracteriza el falangismo es en el constante DEBATE que existe entre sus militantes. Sea por una razón u otra, siendo estamos debatiendo. Te aconsejo, sin ir más lejos y perdona personalismos, la lectura de mi Carta de Dimisión... ¿te parece poca autocrítica?
En efecto, Nacho. No hay que tenerle miedo o prevención a la mayoría. Recuerdo, por ejemplo, que la muy católica República de Irlanda rechazó el aborto en referéndum. El futuro está abierto.
NACHO:
Lo que me parece mal es eso de que "cualquier decisión trascendente" deba ser sometida al voto del "pueblo". El pueblo no tiene capacidad para decidir en cuestiones trascedentes y, aunque la tuviera, no es lícito someter a votación cuestiones fundamentales. Ejemplo: referéndum sobre el aborto. El pueblo no tiene la facultad de decidir si es bueno o malo el aborto. Además lo más probable es que el pueblo votara abrumadoramente a favor del aborto, conociendo como está la sociedad. Por lo tanto, en esa frase inicial de Juan Ramón están sobrando el "cualquier" y el trascedente", bajo mi punto de vista.
Veo que también comentas tu creciente interés por el catolicismo social y su conexión con el pensamiento falangista. Efectivamente, existen algunos puntos muy interesantes que en general los falangistas hemos ignorado. En este sentido te aconsejo que le eches un vistazo a la obra de los escritores ingleses Chesterton e Hilaire Belloc, si es que no los conoces ya, que desarrollaron la doctrina del DISTRIBUTISMO.
Kulunguele, con tu escrito he deducido, y si no es así dímelo, que el pueblo es tonto, es bobo y por lo tanto no puede decidir sobre cómo quiere que su vida sea manejada. Una reflexión que los mejores regímenes político siempre han esgrimido para hacer una dictadura muy dura, por ejemplo el estado leninista y stalinista de la URSS, la Cuba de Fidel y así la mayoría de los más sanguinarios regímenes del mundo (China, Pol Pot, etc.). También es lo que esgrimen los partidos políticos de España para seguir con su partitocracia, y lo fomentan dándonos una educación asquerosa, y fabricando borregos que no piensen, y el falangismo es todo lo contrario a esto.
Hank, en parte tiene razón, y en muchos grupos de los que llevan el falangismo en el nombre, son los dioses y no les votan porque la gente no entiende de divinidades, pero en este blog, y la gente que suele estar en la cabeza política de, llamémosnos así, nuestro grupo, siempre hemos analizado nuestros fallos y los porqués de no calar en los españoles, y sabemos que los primeros culpables somos nosotros, también hay agentes externos, pero hay muchos internos, que son de los que nos tenemos que preocupar.
KULUNGUELE:
En parte ya te ha contestado Paco. Te comento mi punto de vista al respecto. Yo creo que los falangistas hemos venido a PROFUNDIZAR -haciéndolos efectivos- los derechos proclamados inicialmente por la Revolucion Francesa. Y es que, siguiendo al José Antonio más ortodoxo, el liberalismo inicia una vía política adecuada enunciando derechos ciudadanos que luego no se pueden cumplir. La solución socialista, justa en principio, no resuelve el problema anterior, ya que desemboca en aberraciones materialicistas como el marxismo. Por tanto, queda sin resolver el conflcto existente entre el derecho enunciado y la manera de hacerlo real y viable políticamente.
Yo creo que el falangismo nace, efectivamente, para garantizar el cumplimiento de los derechos liberales no "efectivizados". Por tanto, nosotros debemos creer -sin límites ni cortapisas- que la soberanía nacional reside en el Pueblo. Sin embargo, nosotros rechazamos el axioma liberal de "un hombre, un voto", ya que la soberanía popular es ejercitada, en el falangismo, de muy diversas maneras y desde distintas posiciones sociales.
Por tanto, yo parto de la base de que el pueblo, en principio, puede decidir acerca de CUALQUIER COSA. Sin embargo, esa posibilidad ilimitada de elección debe ser delimitida y determinada previamente por la LEY SUPREMA: un conjunto de normas que, elaboradas por la mayoría revolucionaria, deje perfectamente claras cúales son los PRINCIPIOS POLÍTICOS ESENCIALES no sometidos a la voluntad popular.
Exactamente igual que ahora la Constitución impide o dificulta la modificación de ciertas materias esenciales, ocurrirá en nuestras instituciones políticas. Por ello, no deja de ser puramente academicista esta discusión ya que, en la práctica, existirían materias no sometidas a votación. Cuáles son estas materias sería cuestión y obra de la mayoría revolucionaria que determine nuestras futuras leyes de rango constitucional. Fíjate bien que será una mayoría popular falangista la que apruebe esas leyes supremas. Por tanto, se supone que quedaría protegida legalmente nuestra jerarquía de valores morales y políticos.
SOBRE CHESTERTON y BELLOC Y EL DISTRIBUTISMO: INTERESANTÍSIMO. No lo conozco todo lo que quisiera. Si nos mandas algún enlace a alguna información o comentario referente a estos autores o a estas doctrinas, mandanoslo por favor. Podría ser interesante entrar en su estudio y debate.
De todas formas, muchas gracias por la nformación. Un abrazo muy fuerte.
Estoy de acuerdo básicamente con la exposición de Nacho en lo relativo no a su valoración del liberalismo (que para mí es más materialista que el humanismo marxismo, por ejemplo), sino en la cuestión de la Constitución Falangista. El Estado futuro tendrá una personalidad basada en el reconocimiento de los valores humanos y de la Patria. Con eso no se puede transigir. Ahora bien: primero hay que hacer la Revolución económica y política y luego cada grupo social luchará por dar una interpretación a los valores humanos y a la Patria acorde con sus propios postulados. Esa será para los católicos una segunda batalla, tanto o más difícil que la primera. En cualquier caso, todo mejor que aquella situación vivida bajo cierto general que mantenía prohibido el aborto (ya que hablamos de ello) mientras las muchachitas burguesas iban a Londres y las humildes se la jugaban en manos de cualquier carnicero. No hay que prohibir, hay que convencer. La prohibición es siempre un atajo que no conduce a lugar alguno, sino acaso a fomentar la práctica de lo prohibido. Y, además, prohibir ¿con qué derecho? Sólo hay una respuesta coherente con la realidad: con el derecho que otorga la mayoría (me remito una vez más al caso irlandés, que me resulta admirable).
Si se cimenta en la sociedad la sospecha de que la Revolución va encaminada a restringir sus "libertades", entonces no sólo estamos falseando el fin último de la tarea sino que la estamos poniendo en grave riesgo de no llegar a cumplirse nunca. El pueblo, camaradas, es como es. Como hombres políticos estamos llamados a mejorarlo en lo económico y en lo social. Y como hombres morales, a mejorarlo en el espíritu. Pero considero una equivocación confundir los términos; y los instrumentos, desde luego, no son los mismos.
Totalmente de acuerdo con el último comentario de Nacho y con Juan Ramón más de acuerdo que antes, aunque sigo sin entender lo de la legalización del aborto. En un teórico régimen falangista no entendería una Ley que lo permitiera como tampoco que lo impidiera, es que no habría lugar a tal planteamiento. Nuestra forma de pensar no es una postura politica más, no es otra forma de pensar distinto es una manera de ser, es decir afecta a la totalidad de nuestras actuaciones, por tanto hay aspectos (pocos y los ha mencionado Juan Ramón) en los que no se adapta a ningún principio de la ciencia jurídica positiva. Subordinar la creencia a la observación, no concebir que las cosas tiene causas y principios que las originan y no solo hechos puros y duros es engarzar más con Comte que con Jose Antonio.
Me preguntaste Juan Ramón sobre ¿ Que verdades permanentes ? Tu las has dicho. pero en nuestros textos es abrumador la mención a las mismas. No tengo tiempo, pero lo encontrarás en el discurso de la Comedia, otro en Zaragoza, en Callosa, en el II Consejo Nacional, etc......
No pretendo parecer un casposo clerical, ni ando colgado en las jambas de las puertas rodeado de angeles con espadas, nada más lejos, solo es hacer ver que Democracia toda pero el concepto del hombre y la unidad de la Patria incuestionables. En fin que con todo son puntualizaciones a una parte de tu comentario, por lo demás perfecto.
JUAN RAMÓN:
Perfectamente claro y totalmente de acuerdo... el liberalismo capitalista es también materialista. Incluso más -como apuntas- que el marxista. Y el falangismo propone una vía alternativa a las opciones materialistas.
Lo que yo digo es que el nacionalsindicalismo las SUPERA. Esta "superación" ha sido algo profusamente alegado y comentado, y no constituye nada nuevo, siendo de sobra conocido por nuestros Ilustres Foreros. Por eso no insisto en el asunto.
Lo que yo digo es que el Antiguo Régimen saltó en pedazos por medio del concepto de la soberanía nacional, y por medio de las correlativas enunciaciones de derechos constitucionales. El falangismo, a mi modo de ver, pretende PROFUNDIZAR en estos derechos, logrando su plena efectividad. Sin embargo, ello no se logrará -como es lógico- ni en un marco legislativo de naturaleza capitalista ni, por ende, en una sociedad regida por los principios morales vigentes y mayoritarios.
La profundización en nuestros derechos individuales -y su correspondiente conjunción con los intereses comunitarios- sólo puede realizarse dentro de un marco falangista.
SANTIAGO LC:
Y aquí creo que coincidimos TODOS, y viene muy al hilo de tu última intervención. El límite de nuestros derechos constitucionales se encontrará en la defensa y protección de esas verdades inmanentes. Me has recordado mucho a lo manifestado por JAPR en La Comedia respecto a ese "hombre nefasto" de Rousseau, en directa crítica al liberalismo relativista.
En fin: la riqueza del pensamiento falangista radica en buena medida en las posibilidades de interpretación alternativas que promueve. Yo soy un detractor de las verdades eternas, inmutables y de una vez para siempre. Lo cuál no me impide ser coherente con las verdades parciales y relativas que he asumido parte por voluntad, parte por el ejemplo recibido. Soy detractor del aborto industrial, desearía una sociedad en la que -como apunta SantiagoLC- la cuestión ni se planteara siquiera. Pero creo en la auténtica democracia y por tal motivo temo que el aborto es una realidad con la que es necesario convivir dolorosamente hasta que en la sociedad se eleve un auténtico clamor en su contra. Además, creo que tal cosa es posible, pues tengo fe en los efectos de la dimensión espiritual del hombre aunque no me atrevo a ponerle apellidos a esa dimensión como cristiano, budista, masón o lo que sea. En todo caso, todos hemos evidenciado que el dialogo entre falangistas no sólo es deseable sino que ofrece resultados. Sigamos...
Queridos camaradas: No podeis imaginaros la inmensa alegría que me ha producido seguir este hilo. Asqueado de tantos forillos en los que sólo se leen comentarios de autobombo hueco, o de descalificaciones e insultos hacia camaradas, o de banalidades insustanciales, este debate me parece un verdadero modelo, por su profundidad ideológica y por el impecable estilo y correción con los que se conducen todos los participantes.
Creo que es obligación inexcusable del falangismo y, por tanto, de TODOS los que nos tenemos por falangistas, debatir los muchísimos temas tácticos, estratégicos e incluso doctrinales que, o bien están por desarrollar en los textos fundacionales, o bien son cambiantes por ser cambiantes las circunstancias históricas. Pero también creo que hay algunas premisas que deben tenerse en cuenta para que el debate sea fructífero y no degenere, como por desgracia hemos contemplado tantas veces, en escisiones y en enfrentamientos personales irreconciliables que sólo consiguen debilitar cada vez más nuestro movimiento. Algunas de estas premisas podrían ser:
- Escuchar con atención al otro. Es muy posible que podamos extraer algo aprovechable incluso del argumento que, a primera vista, nos pueda parecer más descabellado.
- Debatir utilizando la lógica y el razonamiento, y no la apelación a los coj..
o a la antigüedad en la militancia o al número de carteles pegados como argumentos de autoridad. Es perfectamente verosímil que un recién llegado o alguien al que sus obligaciones laborales, familiares o personales le impiden una militancia activa, pueda aportar ideas valiosas. Y ¡ojo! que no se entienda ésto como una invitación al pseudofalangismo de salón, de bar o de internet, ya que cualquier falangista tiene la obligación moral de hacer todo cuanto esté en su mano, y algo más, por nuestro movimiento.
- Huir de las descalificaciones personales, los insultos, los argumentos "ad hominem", los gritos como modo de hacerse oir, las amenazas veladas o incluso directas...en resumen: estilo.
- Aprender de los errores del pasado, pero mirar siempre al presente y al futuro y no perderse en estériles debates historicistas.
- Tener siempre presentes nuestros principios irrenunciables, que creo que podrían resumirse en tres:
1. Defensa y promoción de la DIGNIDAD HUMANA en todos los ámbitos.
2. Lucha por la JUSTICIA SOCIAL.
3. PATRIOTISMO, a un tiempo crítico y constructivo.
Como quiera que en veinteytantos mensajes en este hilo se han respetado escrupulosamente estas premisas, sólo me resta daros las gracias a todos los participantes y animaros a seguir así en la esperanza de que cunda el ejemplo.
Desde Alcalá, un fuerte abrazo, camaradas.
Buenas noches camaradas , ante todo y como ya habeis expresado varios, me satisface seguir un debate como el que se esta realizando en el blog a raiz de el brillante articulo publicado en ¨gallos de marzo¨.
Ya que estoy de acuerdo completamente en casi todos los puntos de el debate con todos vosotros , sobre todo en el modelo de participacion organica que queremos los falangistas para el desarrolo de nuestro Estado, asi como su estructura, me ha hecho recordar un no menos brillante articulo publicado por el camarada Urioste.
Dado el nivel didactico que esta alcanzando este hilo , me gustaria reproducirlo , para abrir mas el debate y buscar similitudes entre los dos articulos y seguir desarrollando en el hilo uno de nuestros fundamentos politicos y que tanta gente ajena a nuestro mundo azul desconoce.
PARTICIPACIONISMO.
El participacionismo es la antítesis del electoralismo. La práctica política actual se basa en el sistema de representación a través de los votos. El electorado delega las funciones políticas al político, que ejerce de representante electo durante cuatro años. Este sistema de baja participación ciudadana ha derivado, prácticamente desde sus inicios, en un sistema electoralista de ruptura ciudadana donde existen dos clases incomunicadas: la clase política y la clase ciudadana.Así, la representabilidad del sistema electoralista queda deslegitimada, ya que los anhelos y voces de la ciudadanía no están representados en el municipio dirigido por una clase prácticamente antagonista de los votantes. El estamento político ejerce las funciones políticas usurpadas a los ciudadanos a través de elecciones cada cuatro años, captando sus votos a través de un marketing político ponzoñoso y deshonesto cuyos programas nunca cumplen.
Con este panorama, la ciudadanía va perdiendo el interés en un método de representación que debería conseguir todo lo contrario: la involucración total de los vecinos del municipio. El sistema democrático actual basa su existencia en un acuerdo tácito entre los ciudadanos, asentado en la legitimidad del voto representativo. Si ese voto es flojo, minoritario, rutinario y está desmotivado, el sistema carece de sentido.
El participacionismo es el sistema de construcción municipal por y para los ciudadanos. A diferencia del electoralismo que sólo pide el voto cada cuatro años -y el silencio posterior-, el participacionismo llama a construir y participar -valga la redundancia- al ciudadano dentro del actual sistema de representación política. Se trata de revolucionar las instituciones municipales para que estas ofrezcan dinámica y eficientemente alternativas y soluciones a través del trabajo de todo el municipio.
El trabajo debe estar encaminado hacia la estructuración de una comunidad viva, donde el municipio como entidad política y territorial adquiera el poder necesario para poder constituir una plataforma de representación ciudadana. El municipio, como una “familia política”, deberá ser un organismo vivo compuesto por los ciudadanos, y no por una clase política excluyente. Para tal efecto es preciso un cambio de concepto radical: el municipio no es una estructura de políticos, es una comunidad de ciudadanos.
La elección de representantes políticos significará un contrato entre los vecinos y el representado de trabajar juntos en un proyecto. Este cambio conceptual es contrario a la delegación: es una llamada a la participación y al trabajo. El municipio como comunidad será la viva representación de la ilusión política, social, cultural y económica de los ciudadanos. Los representates electos, en un sistema participacionista, deberán dotar al municipio de foros donde los vecinos no sólo puedan expresarse, sino debatir y sobre todo construir. Estos foros se organizarían a modo de consejo donde estarían representados los distintos movimientos ciudadanos. Cada foro estaría concretado en un tipo de problemática: foro de la vivienda, foro de la cultura, foro del trabajo etc…
Este tipo de organización involucra al ciudadano en los organismos que le representan, reforzando la legitimidad del sistema representativo en los municipios a través de su participación. Armoniza la relación entre cargos electos y los electotes, que trabajarían mano a mano para la consecución de los objetivos y programas políticos. Impulsaría la vida social y política del municipio, ya que todos los esfuerzos ciudadanos trabajarían en sinergia. Reactivaría la transparencia política y eliminaría el vasallaje y oscurantismo de los municipios de hoy en día.
El municipio debe volver a ser el centro de la vida política -como lo es la familia de la vida social- y el participacionismo la herramienta para su legítima representación
Un saludo desde El Escorial.
XIMÉNEZ DE CISNEROS:
Estamos absolutamente de acuerdo. Si dedicáramos tan sólo la mitad de nuestra energía en desarrollar doctrinalmente el falangismo, para dedicar la otra mitad a llevar a la calle el resultado de este desarrollo, otro GALLO DE MARZO nos cantaría. Lo que ocurre es que este período de paz postelectoral -caracterizado por una ausencia total de casus belli- puede ser aprovechado para estos menesteres. Ojalá dure.
GOYO:
Ese artículo de Diego Urioste es MUY bueno. Lo esencial es comenzar a desarrollar puntos concretos -propuestas concretas- para las Elecciones de 2.011. Estamos todavía muy a tiempo de dar una buena batalla, articulando un conjunto de puntos programáticos alrededor de nuestro ideario, al estilo de lo que hemos hecho en Alpedrete.
Saludos a todos.
Ximenez de Cisneros.
Estoy de acuerdo contigo , apuntar ademas que detras de todo buen falangista hay una parcela de activismo y que cada uno la desarrolla en funcion de sus posibilidades ,eso es lo que hay de aprovechar y la suma de todas esas parcelas es la que nos puede permitir lograr un buen resultado, no solo a nivel electoral sino lo que para mi ahora mismo me parece mas importante , a nivel institucional.
Nacho , actualmente los cimientos para poder llevar a cabo el desarrollo de nuestra politica los debemos basar en el municipio ,y en nuestros centros de trabajo , creo que eso mas o menos lo tenemos claro casi todos los falangistas; ahora, a mi lo que me gustaria es que el lugar de dar la sensacion de que cada uno vamos por un lado hacerlo en bloque.
¿Eso como se podria conseguir?, mas o menos de una manera articulada.
GOYO:
Muy fácil. Antes te hablaba de Alpedrete, y ese es el camino. Formulando unos puntos simples de política municipal, adaptándolos a cada Municipio en concreto y peleando, en adelante, por su divulgación pública del modo más general posible. Todavía podemos, ya que quedan tres años para la próxima cita electoral municipal.
¿Una reunión de municipalismo falangista? ¿una asamblea donde quedaran definidas estas pautas mínimas de actuación? Se nos ocurren varias cosas. Ojalá demos con la mejor y más sencilla (suelen coincidr los mismos términos).
Reitero la invitación que lanzamos desde Gallos de Marzo para aisistir a nuestra tertulia mensual, que funciona ya desde hace un semestre. Creemos que hay que abrir un espacio de diálogo, debate y trabajo en clave falangista desde los presupuestos apuntados por Ximénez de Cisneros. Es inevitable que una iniciativa así no esté abierta a todo el mundo, sino a camaradas que muestren una clara inclinación hacia las cuestiones teóricas y una formación intelectual mínima para contribuir a la profundidad del trabajo. Las tertulias son algo plenamente asociado a lo que podríamos denominar la "tradición falangista" y siempre han aportado algunos buenos resultados. Después, es necesario emprender un trabajo adicional que es el de traducir las conclusiones en temas o guiones de formación para ofrecer a los militantes cuya vocación no es tan teórica pero que, sin embargo, necesitan disponer de una plasmación clara y práctica de las ideas. Pero eso será en una próxima etapa. En los próximos días anunciaremos en el blog de Gallos de Marzo la siguiente convocatoria, que creo versará sobre el tema "Lo militar en José Antonio". Os esperamos.
Nacho:
Aquí te pongo enlace a una pequeña introducción al DISTRIBUTISMO en español:
http://distributist.blogspot.com/2007/02/sobre-el-distributismo.h...
El resto del blog igualmente tiene entradas interesantes. El único problema es que la mayoría están en inglés. Yo tampoco conozco mucho esto del distributismo pero por lo poco que he leído, en principio me parece bastante compatible con el nacionalsindicalismo. Una de las cosas que propone es que el trabajador sea propietario de los medios de producción.
Ya contarás qué te parece.
Muchísimas gracias KULUNGUELE... lo leeré sin falta y comentaremos la jugada. Creo, como creo que piensas tú, que debemos explorar las vías teóricas no marxistas que supongan una alternativa al capitalismo. En especial, como parece ser esta, aquellas que atribuyen la propiedad de los medios de producción a los trabajadores.
Muchas gracias y, desde luego, comentaremos esto. Un abrazo enorme.
Antes de nada considero prioritario un cambio (revolución) en cada persona, una revolución espiritual que, por elevación, congrege a aquellos que aún conservamos el alma.
La acción política es estéril, más aún, perjudicial.
Considero que las falanges deben transformarse en movimientos asociativos y culturales sin renunciar a la acción.
Pero acción estará basada en nuestros valores: Visitas a enfermos, campañas contra el aborto, lucha contra la injusticia social etc.
Señor Juan Ramón, me gusta lo que dice.
El día en que hayamos puesto en el asador todas nuestras posibilidades y no hayamos conseguido absolutamente ningún resultado positivo, posiblemente tengamos que optar por otras posibilidades.
Pero esa no es la situación de los falangistas hoy día, no queda mucho por hacer, estamos muy por debajo de nuestras posibilidades políticas: en propuestas, acción, organización, medios humanos y materiales etc. Así que la opción política es la más util de todas nuestras posibilidades, simplemente queda mucho por hacer.