Eran jóvenes y tenían fe en sus ideales. Murieron en Rusia luchando gallardamente por su concepción de la libertad. Por un mundo libre de tiranías capitalistas o marxistas. Murieron en las lejanas tierras rusas y, ahora en el 2.007, tenían pleno derecho a ser repatriados con Honor. Con los honores militares que la Nación agradecida dispensa a los que lo dan todo. Ellos se lo merecen. Sus familiares lo merecen. Lejos de ello, volvieron como paquetes de forma casi clandestina, formando un bulto más dentro de la bodega de carga de un avión en Navidad.

FERNANDO GARRIDO POLONIO ha resumido la situación en un breve pero emotivo Comunicado. Esto está llegando a un límite inadmisible. Porque los falangistas no nos oponemos a la concesión de honores a los que han muerto por sus ideas: por su determinada concepción de España. Sin embargo, la libertad que nosotros defendemos no encuentra equivalencia en determinados colectivos, que pretenden otorgar estos honores tan sólo a sus Muertos, pero no a los demás. esta postura es cobarde, cínica y revanchista. E insulta gratuítamente a un amplio sector de españoles.

Este es el COMUNICADO:

Después de 65 años, el pasado fin de semana nueve familias fueron convocadas en el aeropuerto de Barajas para ver cumplido el sueño de toda una vida y así acabar con la pesadilla de una infinita espera. Pilar iba a encontrarse con su padre, José con su hermano, Luis y Urbano con su tío... Eran nueve soldados que murieron en Rusia en el frente de Leningrado, luchando con la División Azul durante la II Guerra Mundial. Eran los restos de nueve soldados españoles que combatieron bajo bandera española y que dieron su vida por la España que les tocó vivir. En las escuelas rusas se enseña que las naciones pierden su dignidad cuando entran en guerra, y que sólo la recuperan cuando dan enterramiento digno al último soldado. Pero esa enseñanza aún no ha llegado a España. La entrega de los restos se hizo en la nave de una agencia de transporte aéreo, en la terminal de carga del aeropuerto.

Las cajas estaban amontonadas junto a centenares de bultos pendientes de reparto. Las familias firmaban un recibí, como quien recoge una cesta de Navidad, y retiraban las cajas. A pesar de tratarse de muertos en combate, no hubo representación oficial, no hubo banderas, ni discursos. Tres funcionarios, uno del Ministerio de Asuntos Exteriores y dos de Defensa, se encargaron de los trámites aduaneros sin poder disimular su bochorno.

La dignidad la pusieron los familiares con su silencio y sus emocionadas lágrimas. La indignidad la puso el Estado. Esta es su particular memoria histórica.

Fernando Garrido Polonio

Secretario de la Asociación Desaparecidos en Rusia

YA HABÉIS VUELTO A ESPAÑA: A ESPERAR LA RESURRECCIÓN EN VUESTRA TIERRA. HONOR Y GLORIA A LOS QUE MUEREN POR ESPAÑA.