BAYONA. Después de cuatro días en coma, luchando entre la vida y la muerte, el joven guardia civil Fernando Trapero, de 23 años, falleció ayer en el Hospital de Bayona (País Vasco francés). Horas antes, la Gendarmería había logrado detener a dos de los tres etarras que el pasado sábado le hirieron de muerte y acabaron con la vida, también a tiros, de su compañero Raúl Centeno. Para su padre, Fernando, también guardia civil, era como si su hijo hubiera esperado para morirse a que detuvieran a sus asesinos.
La vida de Trapero, en estado de coma y muerte cerebral desde el momento del atentado, se apagó definitivamente pocos minutos antes de la una de la tarde. Aunque ya las primeras pruebas médicas que se le realizaron cuando ingresó en el hospital mostraban la inexistencia de actividad cerebral -lo que hacía presagiar el peor de los desenlaces-, la noticia del fallecimiento cayó como un mazazo entre los familiares del joven guardia civil, que aguardaban desde hacía días en el hospital.

El único hijo varón

Sus padres, Fernando y Estrella, se trasladaron al centro médico de Bayona después del mediodía del pasado sábado, en cuanto les comunicaron que su único hijo varón había sido gravemente herido en un atentado terrorista. Aunque ambos estaban «destrozados», el padre encajó aquella noticia con mayor entereza, a lo que le ayudó el orgullo que sentía por la labor que desarrollaba su hijo. Sin embargo, su madre, una mujer muy sensible, no encontraba consuelo alguno para el dolor de perder a su hijo.
Ayer mismo había llegado al centro sanitario desde España un grupo de parientes y amigos, que llevaban a Fernando un ramo de flores, que ya nunca podrán entregarle.

En el momento en el que los médicos certificaron la muerte de Trapero, se encontraba en el hospital de Bayona el director general de la Oficina de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, José Manuel Rodríguez Uribes, que tenía programada para ayer una visita al agente herido. La víspera le había visitado el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien la noticia le llegó ayer cuando se encontraba de viaje en Nápoles.

A bocajarro

Trapero fue tiroteado a bocajarro y por la espalda cuando se encontraba dentro de un coche con su compañero Raúl Centeno Pallón, de 24 años. El atentado se produjo en la localidad de Capbreton, en Las Landas, donde ambos participaban en una operación rutinaria de vigilancia realizada conjuntamente con la Policía francesa. Pasadas las nueve de la mañana, los agentes y los etarras habían coincidido en una cafetería de un centro comercial. Los terroristas, que habían abandonado el local minutos antes que los guardias civiles, les esperaron en el aparcamiento. Cuando Trapero y Centeno se disponían a subir a su vehículo, con matrícula del Ministerio del Interior francés, los etarras les dispararon a bocajarro. Centeno murió en el acto, mientras que Trapero llevaba cuatro debatiéndose entre la vida y la muerte con una bala alojada en su cerebro que fue imposible extraer.

Nacido el 19 de septiembre de 1984 en Madrid y soltero, Fernando Trapero entró en la Guardia Civil a los veinte años y estaba destinado, junto a Centeno, en la Unidad Central del Servicio de Información, encargada de la lucha contra la banda terrorista ETA. Su familia es natural de El Tiemblo, municipio de 4.000 habitantes de la provincia de Ávila. Se espera que todo el pueblo se vuelque con la familia durante el entierro que tendrá lugar mañana.
Desde el pasado sábado, que ingresó en estado muy grave en el Servicio de Reanimación del Hospital de Bayona, numerosos dirigentes políticos se acercaron a conocer de primera mano la situación del agente y a transmitir a su familia todo el apoyo. El ya ex presidente del PNV, Josu Jon Imaz, estuvo el domingo por la tarde en el hospital, acompañado por el concejal del PNV en Bayona, Aitor Arandia, para transmitir su solidaridad a los familiares del agente. El martes lo hiczo el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que acompañaba a Zapatero junto a otros cargos de su departamento.

Después de conocer la noticia, la familia de Fernando Trapero regresó a España, donde les esperaban en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y el director general de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida.
Los padres de Trapero coincidieron en la base con los Príncipes de Asturias, que venían de la localidad asturiana de Ribadesella, que ayer otorgó a Doña Letizia el título de hija adoptiva. Allí, los Príncipes tuvieron la oportunidad de expresar sus condolencias y todo su apoyo en estos momentos tan difíciles a los familiares del joven asesinado.

La familia dona sus órganos

Los restos mortales de Trapero, el único hijo varón de la familia, llegarán esta tarde a la base aérea de Getafe, después de que se le practique la autopsia. La capilla ardiente con el féretro del guardia civil se instalará hoy en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro. La familia de Trapero ha decidido donar sus órganos.