¿Qué pretende Falange?
Liberada de todas las falsificaciones, continuará su camino interrumpido por la guerra hace cuarenta años. Nuestra primera finalidad es desmontar el capitalismo privado sin caer en otro mal, el capitalismo de Estado. De Herodes a Pilatos, no. Al menos, no por nuestra voluntad, porque a la fuerza ahorcan: No creemos que nadie pueda defender a la sociedad en que vivimos, en la que, por poner un ejemplo muy simple, un hombre puede ganar en un momento, con una especulación afortunada, más que cien hombres con una vida entera de trabajo honrado.
En segundo lugar, pretendemos la organización de una sociedad sindicalista basada en el trabajo libre y no esclavo. Los sindicatos deben ser el instrumento mediante el cual la plusvalía, que en el régimen capitalista va a parar a los patronos y a los banqueros, y en el comunista, al Estado, vaya a manos de los trabajadores.
Pretendemos la revisión del concepto romano de propiedad todavía vigente. No creemos, como Proudhom, que la propiedad sea un robo, pero pensamos que muchas de las propiedades actuales son un robo. En la sociedad sindicalista, el capital debe ser un instrumento de trabajo. La propiedad, la gestión y los beneficios de las empresas corresponden a los trabajadores. Al capital, solo un interés en función del riesgo. La economía debe ser regida por los sindicatos, reservandose el Gobierno sólo el arbittraje en esta materia. La Banca debe ser nacionalizada, pero regida por la cogestión de funcionarios de la Administración y empleados de la Banca, para evitar que sea refugio cómodo de políticos.
Queremos un nuevo modelo de vida, tan separado del consumismo capitalista como de la miseria estatista. Una España nueva, campesina y ciudadana, agrícola e industrial, basada en la libertad, la integridad y la dignidad del hombre, portador de valores eternos. Una España unida -España es, desde hace siglos, una unidad en la historia universal-; pero los pueblos de España deben y pueden tener autonomía dentro de la unidad y la solidaridad.
(...) No queremos la conquista del poder, sino su distribución. La única sociedad humana, según nuestra concepción, es la que se basa en la libertad de los hombres, no en el dominio de unos sobre otros. No queremos amos y esclavos, señores y siervos.

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