El PP ha aceptado “despolitizar” de forma “absoluta” el Valle de los Caídos, recinto que a partir de ahora tendrá entre sus objetivos “honrar y rehabilitar la memoria” de todas las personas fallecidas a consecuencia de la Guerra Civil y de la represión política que la siguió, sin que se haga mención alguna a las víctimas anteriores a la guerra civil y las provocadas por el Frente Popular durante la contienda, entre ellas el mismo José Antonio Primo de Rivera, personaje, que a menudo se olvida está enterrado en la Basílica junto a Franco, pese a que no fue protagonista ni del franquismo ni de la guerra civil.
El nuevo artículo 16 de la ley, aprobado también con el apoyo del PP, prohíbe además que en el recinto del Valle de los Caídos se lleven a cabo actos de naturaleza política o “exaltadores de la Guerra Civil, sus protagonistas, o del franquismo”. Asimismo, la Fundación que gestiona el monumento fomentará las “aspiraciones de reconciliación que hay en nuestra sociedad” con objeto de profundizar en el conocimiento de este periodo histórico. Como el “conocimiento” sea idéntico al que propugna la misma Ley de memoria histórica, evidentemente lo que se promocionará será el guerracivilismo y la división de los españoles.

Junto a esta enmienda, la Comisión aprobó también con los votos de todos los grupos parlamentarios, salvo del PP, la posibilidad de que los hijos y nietos de los exiliados tras la Guerra Civil puedan solicitar la nacionalidad española, un derecho que se extiende también a los miembros de las Brigadas Internacionales, organizadas por la KOMINTERN estalinista. ¿Podrán también beneficiarse de este derecho los miembros de la Legión Cóndor o el CTV italiano?

Por contra a la clara discriminación entre buenos y malos que hace la Ley, el diputado del PSOE Juan Antonio Barrios ha dicho que el texto aprobado no hace distinciones entre víctimas, y se ha preguntado con ironía por qué el PP tiene “tantos problemas” para condenar por ley el régimen franquista. Sin embargo por parte del PSOE y sus aliados, no ha habido un solo propósito de condenar las atrocidades cometidas por el Frente Popular y ni una sólo palabra de recuerdo para sus víctimas.

Parece pues que quienes tienen problemas para reconocer las barbaridades cometidas por sus abuelos milicianos son el PSOE, PCE y ERC, formaciones que hasta la fecha no han hecho el más mínimo ejercicio de examen de conciencia para favorecer la reconciliación. Ninguna reconciliación puede traer una ley que no condena por igual a todos los actores del drama fraticida y que distingue a unas víctimas de otras, fomentando la falsedad de que un bando luchaba por la libertad y al democracia y el otro por la represión y el fascismo.