Que ayer se abucheara a Zapatero en el Desfile Militar del 12 de Octubre es algo que no sólo nos deja indiferentes, sino que no constituye una sorpresa. Sobre todo a la vista de los graves acontecimientos que están teniendo lugar en España. Que le abucheen y mucho, pero en el momento y lugar adecuado. Ayer no fue el momento. Durante el Homenaje a los que dieron su vida por la Patria, centenares de personas entonaron el "Zapatero Dimisión" y le silbaron estrepitosamente. Con esta inconcebible actuación, se rompió la solemnidad y el recogimiento que deben presidir ese momento militar. Nuestros Caídos se merecen el respeto -el silencioso respeto- de la Nación agradecida. No hacer política durante esos instantes emotivos y respetuosos.

España está crispada. Ha perdido las formas. Impera la violencia y el desprecio hacia nuestros más sagrados valores nacionales. Respeto a los Muertos, y dejemos la política para antes o después.

Reproducimos la noticia aparecida en Diario SIGLO XXI al respecto.

Los abucheos y silbidos que recibió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante su participación en el homenaje a los que dieron su vida por España en el desfile de la Fiesta Nacional han causado un serio malestar en la cúpula militar, según informaron a Europa Press fuentes militares.

Las fuentes consultadas explicaron que el malestar no se produce por el hecho de que el jefe del Ejecutivo haya sido la objetivo de los silbidos sino porque éstos se produjeron durante una ceremonia que provoca gran emotividad en los familiares y allegados y merece el máximo respeto de todos los asistentes a la parada militar, al ser una conmemoración de los militares fallecidos en acto de servicio.

El presidente del Gobierno fue abucheado y silbado desde las tribunas de invitados situadas a la derecha del palco de autoridades, justo en el momento en que se trasladó hasta la tribuna de la bandera para participar junto al Rey y a los presidentes del Congreso y del Senado en el homenaje a los que dieron su vida por España.

El público que le increpaba le silbó y abucheó tanto cuando se dirigió a participar en el acto como cuando regresó y el hecho de que esos sonidos se produjeran durante una acto militar de fuerte emotividad ha y de recuerdo por los difuntos ha provocado malestar en los más altos mandos de las Fuerzas Armadas españolas.

Además del Rey, que presidió el acto, y de los presidentes de Gobierno, Senado y Congreso, participaron en el homenaje los familiares de los últimos militares que perdieron su vida este año en los atentados perpetrados en junio en Líbano y en septiembre en Afganistán.