El presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, advirtió ayer al lendakari de que nada es posible al margen de la Constitución, después de que Ibarretxe anunciara la convocatoria, el 25 de octubre de 2008, de una consulta popular sobre la autodeterminación, «tanto haya acuerdo con el Gobierno central o no».
Consciente de haber recuperado iniciativa política, tras la ruptura del «proceso» y el anunciado abandono de Imaz, el lendakari aprovechó el debate de política general que abrió ayer el curso político en el Parlamento vasco para desempolvar, con aires de solemnidad, su plan soberanista.
Ibarretxe buscó una cobertura para su responsabilidad en la convocatoria de la consulta y dijo que debe ser aprobada por el Parlamento vasco. Anunció que si no conseguía la mayoría en la Cámara en un pleno extraordinario al que también puso fecha (junio de 2008), no se realizaría. En ese caso, disolverá el Parlamento y convocará elecciones en otoño de 2008.
Así las cosas, anunció su pretensión de convocar a las urnas a la sociedad vasca el 25 de octubre de 2008 —cuando se cumpla el treinta aniversario de la aprobación del Estatuto de autonomía de Guernica—. Será una consulta vinculante si consigue previamente un acuerdo con el Gobierno de Rodríguez Zapatero sobre el derecho a decidir del pueblo vasco; o, en el caso de que no se logre ese pacto, convocará una consulta «habilitadora», para que la sociedad vasca tenga en sus manos la capacidad de enviar a ETA, al Gobierno y a los partidos el «mandato» de abrir un «proceso de solución» del denominado «conflicto vasco».
El lendakari puso fecha a la «consulta» que en en septiembre de 2001 había planteado como culminación del plan Ibarretxe, rechazado posteriormente por el Congreso. Su anuncio supone un desafío al Gobierno, que no tiene margen de maniobra —con las elecciones generales en el horizonte— para llegar a ningún tipo de acuerdo con el lendakari, ni tampoco margen legal, porque el presidente del Ejecutivo de Vitoria dejó claro que el pacto sólo sería posible «con un Estado español que reconozca jurídicamente a las naciones que conviven en su seno».
La nueva y al mismo tiempo vieja propuesta del lendakari es también un desafío a su propio partido, dirigido hasta diciembre por Josu Jon Imaz, quien llamó públicamente la atención a Ibarretxe al recordarle que los documentos aprobados en el PNV contemplan exclusivamente la celebración de una «consulta» en ausencia de violencia.
Doble consulta
La mayor novedad de la propuesta del lendakari radica en que incluye una doble consulta. La primera de ellas se celebraría el 25 de octubre de 2008 y la segunda, calificada técnicamente como referéndum por el lendakari, en el segundo semestre de 2010.
La consulta anunciada para el próximo año sería o de ratificación del hipotético pacto alcanzado con el Gobierno, lo cual se puede considerar como descartado, o bien «habilitadora para abrir un proceso de solución». En este segundo caso, la sociedad vasca sería consultada «para enviar un doble mandato», al Gobierno y ETA, para que negocien, y a las fuerzas políticas, para que alcancen un acuerdo de «normalización». Ibarretxe anunció que, sea cual sea el resultado de la consulta que pretende convocar el próximo año, disolverá el Parlamento vasco y convocará elecciones autonómicas.
Si la sociedad vasca apoya, como espera Ibarretxe, un llamamiento a la resolución del «conflicto vasco», ETA estaría «obligada por decisión popular» a dejar las armas. En este punto de su intervención se oyeron murmullos entre los parlamentarios, que revelaban incredulidad, ya que la banda lleva más de cuarenta años despreciando la voluntad de los vascos.
Referéndum resolutivo
En cuanto a lo que el lendakari llamó «referéndum resolutivo», se trataría de ratificar en todo caso el ejercicido del «derecho a decidir». Ibarretxe se distanció radicalmente de la doctrina del todavía presidente de su partido, Josu Jon Imaz, al señalar que las decisiones sobre un nuevo marco jurídico para el País Vasco se tomarían por mayoría, lo cual implica que los nacionalistas podrían imponer su proyecto a los no nacionalistas. El lendakari resucitó, además, el «plan Ibarretxe», rechazado en el Congreso de los Diputados, argumentando que está vigente mientras en el Parlamento autonómico no se apruebe, con mayor respaldo de votos, un nuevo estatuto político para el País Vasco.
Desde Moscú, Rodríguez Zapatero respondió al desafío afirmando que «escucharé a Ibarretxe, pero él me va a escuchar a mi también. Ya anticipo mi posición, nada se va a hacer, como no podía ser de otra manera, si no es con respeto a la Constitución, las leyes y el Estado de Derecho. En su opinión, se pueden hacer todos los programas que se quieran, anunciar las cosas que se deseen, pero si no respeta la Constitución, no se van a hacer. Diálogo sí pero respeto, por supuesto, a las reglas y al contenido de la Constitución en todos sus extremos», concluyó.

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