Es un murmuro silencioso, introspectivo
que aflige y angustia, que atormenta;
un dolor intenso, casi abrasivo:
una verdad hambrienta.

El dinero, no tiene valor real,
crean y destruyen moneda ficticia
ninguna crisis es accidental.
es el fruto de su propia avaricia.

¡Omertá!

No existe más invasor que aquel que todo lo controla,
que con su dedo acusador, a otros, Carmañola:
“Viva el sonido de su cañón”
que muestra de donde viene la agresión.

Los gobiernos en manos de oligarquías,
el parlamento, lleno de siervos
retablo de asnerías, pueblo de agonías.
Es la Omertá que alimenta los cuervos.

Silencio, cómplice de injusticias
todos callan, Omertá.
La muerte de las codicias:
el principio de la libertad.