LA IZQUIERDA NO TIENE EL MONOPOLIO.
Vivimos en un curioso sitio. En España, hasta un tonto que enarbolara una bandera ecologista sería bien recibido por un determinado sector político progreta. No existe un discurso político más agradecido que la defensa del medio ambiente, el cual constituye un accesorio indispensable de cualquier armazón ideológico de naturaleza -y nunca más bien dicho- progresista. Sin embargo, si los que manifestamos ese interés en la defensa de la naturaleza somos, además de tontos, falangistas, lo mejor es dedicarse a otra cosa. Porque en este caso -el de los tontos falangistas luchando por la preservación de nuestro entorno- será apartado el axioma de más vale sumar que restar o el de juntos podemos. Con nosotros eso no vale.
Como en tantas y tantas cuestiones, existe una determinada clase de izquierda que pretende tener el monopolio de la lucha medioambiental en nuestra Sierra. Nuevos acontecimientos, desarrollados todos ellos a partir de las Elecciones de Mayo, vienen a confirmar -más si cabe- la afirmación con la que comienzo estas líneas. Y es que existe una ofensiva en toda regla de la extrema izquierda serrana para liderar -y conducir- el movimiento ciudadano que lucha por el medio ambiente en nuestros Municipios.
Cuando las elecciones de Mayo pasaron, pudo comprobarse la derrota de la casi totalidad de las formaciones que, en el ámbito de nuestros Municipios, nos habíamos opuesto al modelo urbanístico propuesto por el Partido Popular. Con la casi exclusiva excepción de Galapagar -en donde se ha podido estructurar un frente amplío de diversos partidos que ha terminado con el PGOU avanzado por los populares- en toda la Sierra han triunfado electoralmente las tesis constructoras, y es de suponer que -de forma firme y paulatina- vayan aprobándose los distintos PGOU previstos por los anteriores equipos de gobierno, y ello en sus respectivos Municipios. Este resultado electoral decepcionó a las distintas formaciones que, desde una óptica política o estrictamente ciudadana, habían hecho de la defensa medioambiental un pilar fundamental de su actuación pública. Llegaba la hora de redefinir las respectivas líneas políticas, y de encarar con ideas nuevas la lucha frente a las tesis del ladrillo.
Y en medio de este estupor de la derrota, aparecen nuestros amigos del Foro Social de la Sierra de Guadarrama y de la Coordinadora Salvemos la Sierra, apoyando y articulando un denominado Encuentro de Movimientos Sociales que, teniendo como eje central la oposición al urbanismo incontrolado desarrollado en nuestros Municipios, tendrá lugar en el mes de Octubre de 2.007. Como ya sabréis -o tal vez no- este Encuentro se desarrollará en una Fábrika Okupada de Collado Villalba, y solicita la asistencia de todos los colectivos de defensa medioambiental. De todos los colectivos de izquierda, por supuesto... porque a nosotros no nos quieren -ni pueden- tener por allí.
Ignoro quién concedió en el pasado a estas organizaciones la potestad de decidir acerca de nuestro respectivo pedigree medioambiental. Pero lo cierto es que tienen esta potestad y la utilizan. La ejercen frente a nosotros, aduciendo que los falangistas, en realidad, no tenemos inquietudes ecológicas: tan sólo las utilizamos para encubrir nuestra verdadera faz violenta. Vosotros, que sóis lectores cultos, sabéis que desde 1.934 el nacionalsindicalismo ha defendido estos principios (desde luego, unos añitos antes de que, por ejemplo, los comunistas apendieran a deletrear las palabras Paracuellos o Chernobyl). Asimismo, la inclusión de principios de sostenibilidad en nuestros Programas Electorales no sería más que electoralismo barato, destinado a extender nuestro nivel de voto. Esta sí que es buena: tienen una idea tan elevada de sí mismos que no han reparado en el hecho de que, precisamente, oponerse a esta clase de ideas constructoras no da votos sino que, más bien, nos los quita. Y a las pruebas me remito, ya que los resultados electorales han demostrado que lo verdaderamente popular -en ambos sentidos del adjetivo- es la defensa de las posturas constructoras.
Lo cierto es que nosotros creemos en un modelo participativo de defensa medioambiental. En una forma de participación no excluyente, organizada a partir de un consenso sobre mínimos criterios esenciales. Un buen ejemplo de ello ha sido, hasta el día de hoy, San Lorenzo de El Escorial. En nuestro Pueblo, el Foro Ciudadano Escurialense ha elaborado un programa de medidas de sostenibilidad y las ha sometido a los Partidos un poco antes de las Elecciones, a los efectos de que cada una de las opciones políticas las incorporara en sus Programas respectivos. El PSLDE lo hizo. Y al parecer, eso no se perdona: paradojas de la política serrana.
Pero ellos no lo creen, y están haciendo virar hacia la izquierda a todas las plataformas ciudadanas existentes en nuestro entorno.
Yo he hablado el otro día por teléfono con el organizador de este Encuentro: un tal Fito (sin más) del Foro Social de la Sierra. Con esta gente, siempre debe hablar uno acompañado de un oportuno al parecer, ya que estos paladines de la cultura nunca se identifican debidamente. Al parecer, se llama Fito y, al parecer, pertenece a esta jovial organización. Después de una educadísima charla acerca de diversos temas de actualidad, me hizo saber que no seríamos bien recibidos en el famoso Encuentro de Octubre ni, tampoco, en los encuentros preparatorios previos. Y ello nos lleva a una curiosa disyuntiva, sin duda conocida por Fito: si acudimos al Encuentro, corremos el riesgo de terminar muy mal ya que, como resulta obvio, esta gente no son los boy scouts; y, si no vamos, se pondrán la medalla de habernos echado de la lucha.
Tengo muy claras las conclusiones de todo esto: los falangistas no vamos de la mano -a ningún lado y menos a un inmueble okupado- de esta gente. Si hubiéramos querido ir -como es lógico- hubiéramos ido... ¿alguien lo duda? Aunque, en este caso, hubiéramos creado una situación tensa a las personas de buena fe que van a ir. Dependiendo de las posiciones de las organizaciones que secunden esta iniciativa, actuaremos de una forma u otra, pero siempre dentro del marco de no renunciar a nuestros principios políticos esenciales. Observar y comentar después. Porque tal vez sea el momento de volver a plantear -sobre criterios de consenso- las formas de lucha mediomabiental. Ellos, tampoco en esto, tienen el monopolio.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados