Alimentos e hipotecas auguran un otoño caliente a las familias españolas
POR D. BLÁZQUEZ / M. PORTILLA. MADRID.

Si el verano ha sido fresquito, no parece que vaya a ser así el próximo otoño, al menos para la economía de las familias españolas, que a la vuelta de las vacaciones se van a encontrar con los precios del pan, la leche, huevos, pollo, vacuno y porcino por las nubes.
A esto hay que añadirle otra vuelta, la del cole, que deja agujeros enormes en los bolsillos de los que tienen niños. Y el euribor suma y sigue, pues ya está en el 4,66%, lo que va a suponer que en las próximas revisiones de las hipotecas, por término medio, las cuotas se incrementen en unos 89 euros mensuales.

Menos plusvalías

Por si todo esto fuera poco, a muchos de los que tienen inversiones en Bolsa, la crisis hipotecaria de Estados Unidos —que ha sacudido a la baja a todos los mercados— les ha pillado en bañador y en la playa, con poco margen para reaccionar a tiempo para sacar las plusvalías que tenían, y con las que pensaban apagar estos focos de calor.
Los alimentos citados anteriormente, y algunos más, aventuran un septiembre negro, según las predicciones de la industria de este sector. Y en la sombra de todo esto se vislumbra la especulación en los precios de los cereales.

Subida no justificada

Sobre ello, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) avisa que puede producirse una subida en el precio final de los productos elaborados que no se corresponda con el aumento de los precios de las materias primas fijado por los productores. Esto es debido a que tanto los distribuidores como la industria alimentaria «pueden aprovechar» para cubrir con la subida costes de transformación, almacenamiento, transportes, o mano de obra, que en «ningún caso debería asumir ni soportar el consumidor».
Para la OCU, «el distribuidor es al final el gran beneficiado, debido a que saben retener el “stock” producido para venderlo a un precio más alto cuando les interesa». Las subidas de productos derivados como el pan cuestan hoy en la tienda el doble que en 2002. Por eso, la OCU pidió esta semana al Gobierno que esté «alerta» y no permita que los productos habituales de la cesta de la compra se encarezcan por las «especulaciones interesadas». Asimismo, exigió una intervención del Ejecutivo o del Tribunal de Defensa de la Competencia para evitarlo.

El biocombustible

Pero en los últimos meses, otro de los factores especulativos que explica esta situación se halla en el «desvío» que se está produciendo de las materias primas hacia los biocombustibles, la producción de energía a partir de la combustión de cereales, caña de azúcar o girasol, que compiten con el petróleo.

El doble que en 2006

En España, por ejemplo, se estima que la producción de biocombustible alcanzará el millón de toneladas en 2007, cantidad que duplica a la del año anterior, según la consultora DBK. Pese a ello, en la Unión Europea solamente el 1,3% de la producción total de cereales se destina a los biocombustibles.
Estados Unidos se estima que este año utilizará 85 millones de toneladas de maíz para la producción de bioetanol —el 30% de la cosecha prevista—. y aún así necesitarán más cereales, pues la producción de etanol se duplicará en diez años. Si se necesita más bioetanol, las materias primas suben, y por consiguente, el pan, la leche, los huevos...
Para hacernos una idea de la dimensión que están adquiriendo los biocombustibles en el mundo actual, las eléctricas señalan que necesitaríamos varios planetas Tierra para alimentar al parque automovilístico con bioetanol, algo vwerdaderamente impensable.
Por otro lado, hasta que no se conozcan los datos exactos en el Índice de Precios al Consumo (IPC) de mediados de septiembre y del próximo mes de octubre no sabremos con exactitud cuál ha sido la subida real en el precio final de venta en los productos elaborados señalados anterioremente.

Los últimos datos del IPC

De igual modo, podremos conocer el impacto sobre éstos proveniente del aumento del precio en origen de las materias primas, que ya han anunciado los productores que será de un 5% en el pan, un 20% en los huevos y leche, y de hasta un 30% en la carne porcina,
Si atendemos a los datos del IPC en su tasa interanual de julio, hasta ahora el pan fue un 6,1% más caro, la carne de ave un 6%, la de vacuno, un 5,7%, la leche, un 2,7% y los huevos tan sólo un 0,3%.
Según las previsiones realizadas por Analistas Financieros Internacionales (AFI), el aumento en el precio de los alimentos básicos podría ser de un 3% en este mes de septiembre, cuando en los datos del IPC de julio fue de un 2,3% en el conjunto de los cereales y derivados.
Incluso, las estimaciones van más allá y dicen los expertos que el incremento del precio de los cereales podría disparar la inflación hasta el 3,5% a finales del presente año, debido también a que España crece a un mayor ritmo que sus socios europeos.

Desequilibrios

El aumento de los precios de las materias primas que perciben agricultores y ganaderos tiene su origen en el actual desequilibrio entre la oferta y la demanda que se está produciendo en el mercado.
En España —país importador con más de 8 millones de toneladas— los niveles de producción han aumentado este año, aunque tanto en el resto de Europa como a nivel mundial la oferta se ha reducido, principalmente en la Unión Europea debido a la política desincentivadora y de mecanismos reguladores de la Política Agraria.
Precisamente, en julio, Bruselas cedió finalmente a las presiones comunitarias e internacionales para reactivar el 10% de tierras anuales obligatorias de barbecho, en la denominada ley de «retirada obligatoria», que estaba en vigor para reducir la producción. Una medida con buena acogida en los mercados internacionales, pues se esperan incorporar entre 10 y 17 millones de toneladas de cereales.
Como se puede comprobar en uno de los gráficos de esta página, actualmente se cultiva menos. La superficie de las cosechas se reduce en el último año en todas las materias primas de cereales, salvo en las tierras del centeno.
El compromiso europeo de incorporación del consumo del 10% de biocarburantes en 2020, no debe poner en dificultades la disponibilidad de tierras ni provocará una intensificación de la agricultura europea.
El otoño «calentito» que nos espera en España referido al encarecimiento de los precios, no solamente se producirá en nuestro país, sino que el resto de los países europeos vivirán una situación parecida.
La causa principal del aumento de los precios de origen de estas materias primas, para la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), radica en el «incremento espectacular» en la demanda de estos productos —al consumir más— en países emergentes del sudeste asiático como China.
Por ejemplo, el trigo duro —utilizado para pasta, comercio que es distinto al del pan— también ha subido principalmente porque China lo ha encarecido al comprar grandes cantidades en países exportadores que lo han aprovechado como Canadá que han vendido a precios de «escándalo», según justifica la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA).
En Italia, Francia y Reino Unido se auguran subidas de un 20%ligados a las pastas. Y como consecuencia de ello, se anuncian huelgas de consumo en el país transalpino. La baguete se incrementará un 8% y rebasará el euro.

Soluciones ganaderas

Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) aprecian componentes estructurales en la fuerte demanda mundial de cereales, oleaginosas y proteaginosas, por lo que es previsible que ésta siga aumentando en los próximos años y los precios mantengan su fortaleza, e incluso se disparen ante situaciones de crisis.
Si los piensos elaborados con estos productos suponen el principal coste de producción de la ganadería, resulta «imprescindible» para la viabilidad y supervivencia del sector un incremento acompasado a los costes, de los precios que los ganaderos y ganaderas perciben por sus productos.
Según señalan desde COAG, se trata de evitar los consabidos abandonos que se suceden en situaciones de crisis y que impiden que las explotaciones ganaderas puedan seguir desarrollando su función económica, social y medio ambiental en las zonas rurales. La producción estará en menos manos y se especulará con los precios.
También hay voces que aseguran que el cambio climático global afecta cada vez más a que se produzcan simultáneamente en muchos países cosechas malas, lo que reduce la producción.
Tras varios años de cosechas marchitadas por el calor, los científicos ahora comienzan a centrarse en el efecto preciso de la temperatura en la producción de la cosecha.
Una Investigación nueva de unos ecólogos de cosecha con el Instituto Internacional de Investigación del Arroz y con el Servicio de Investigación Agrícola de la USDA parece mostrar un consenso en que una temperatura de un grado Celsius (1,8 grados Farenheit) más de lo ideal, durante la temporada de cultivo, trae una reducción de 10% de la cosecha cereal.