LAS ENERGÍAS LIMPIAS PODRÁN GENERAR EL 40% DE LA ELECTRICIDAD EN 10 AÑOS.
El plan de electricidad para 2007-2016, cuyo borrador se acaba de publicar, prevé que las energías limpias incrementen su presencia en la generación eléctrica. El documento, con una inversión global prevista de 8.667 millones, incluye 350 actuaciones en Catalunya, pero ni Industria ni la Generalitat conocen el desembolso.
Según el departamento dirigido por Joan Clos, estas fuentes de energía ilimitadas aportarán en diez años un tercio de la capacidad de generación eléctrica de la España peninsular, gracias a unos objetivos que asumen y amplían los que en el 2005 fijó el Plan de Energías Renovables. Hoy en día, las energías renovables tan sólo suponen el 18% de la capacidad de generación. Pero si además se suma la cogeneración - la producida por las industrias para uso propio a través de vapor, agua caliente sanitaria, hielo, agua fría o aire frío-, las energías limpias representarán en una década casi el 40% de la potencia instalada, que se mide en megavatios.
Entre todas las energías limpias, seguirá brillando la eólica. Noen vano, España es el segundo productor mundial, por detrás de Alemania y por delante de EE.UU. La capacidad de generación de esta clase de energía prácticamente se triplicará. La importancia de los aerogeneradores será tal que dará lugar a una potencia instalada de 29.000 megavatios, prácticamente igual a la capacidad de las centrales de ciclo combinado - la mayor, con 30.000 megavatios en el 2016- o casi cuatro veces la capacidad de las centrales nucleares que existen en España. Precisamente, la energía nuclear es la gran pagana del nuevo plan de electricidad porque será la única que no crecerá durante la próxima década.
Aunque las energías renovables tienen muy buena publicidad, no es oro todo lo que reluce. Según Industria, la naturaleza intermitente, impredecible y no programable del viento obligará a poner en marcha servicios de generación de arranque rápido (inferior a una hora) y sistemas de almacenamiento tales como turbinas de gas y equipos de bombeo. El objetivo es que permitan hacer frente a los tirones de la demanda cuando los aerogeneradores no puedan por falta de viento.
El borrador trata de ser ambicioso y establece un horizonte de inversión en el transporte de electricidad de 867 millones de euros anuales - un total de 8.666,74 millones para el periodo de vigencia del plan-, lo que duplica los objetivos del plan anterior (2002-2011). Todos esos desembolsos los realizará Red Eléctrica, por ser el operador del sistema eléctrico español, financiado con cargo a la factura de la luz.
Según los datos facilitados la pasada semana por el ministro Joan Clos a la comisión del Industria del Congreso de los Diputados, el nuevo plan supondrá un salto adelante,dado que, durante los tres primeros años de aplicación del anterior programa (2002-2004), la inversión promedio ejecutada apenas alcanzó los 227 millones.
Este ritmo ha ido incrementándose hasta alcanzar, en el presente 2007, los 614 millones de euros, pero aún deberá crecer más para cumplir los nuevos objetivos de Industria. Pese a todo, la próxima década no va a ser fácil. El plan debe hacer frente a un crecimiento de la demanda del 3,2% anual, según Red Eléctrica, y del 2,4%, según Industria, que espera que su plan de eficiencia energética ayude a contener el consumo. En todo caso es un ritmo menor que la media anual de los últimos seis años (4,5%), espoleada por el fuerte crecimiento económico.
Aunque el nuevo plan no cifra las inversiones que le corresponderán a Catalunya - datos que también dice desconocer la Generalitat, a la que se le ha consultado el plan tras el apagón sufrido el pasado 23 de julio-, lo cierto es que esta comunidad autónoma será una de las que cuenten con mayor número de actuaciones (casi 350, incluidas las infraestructuras con origen o destino en otras regiones).
Catalunya será la comunidad autónoma que más electricidad demande en el 2016, por delante de Andalucía y Madrid. Sin embargo, tendrá una prioridad inferior a Madrid en cuanto a la instalación de sistemas de generación (que tienen que decidir las compañías eléctricas). La razón es que en Catalunya hay menor desequilibrio entre la electricidad demandada y la generada. No obstante, Industria concede una atención especial a Girona, que se encuentra más cercana al colapso de tensión que otras zonas preferentes, junto a Madrid, Alicante, Granada y Cantabria. Una parte de este desequilibrio debe paliarse también con la nueva conexión de alta tensión con Francia, recogida por el plan pero subordinada a la consecución de un acuerdo con el Gobierno galo.

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