ESTRENADA "SOLDADOS DE SALAMINA" EN EL TEATRO ROMEA DE BARCELONA. INTERESANTE ENTREVISTA CON EL ACTOR LLUIS MARCO (RAFAEL SÁNCHEZ MAZAS).
Sílvia Colomé | Lluís Marco, el televisivo doctor Dávila de Hospital Central se pone cada noche en la piel de Rafael Sánchez-Mazas, el padre de la Falange. Él es uno de los protagonistas de la versión teatral de Soldados de Salamina, de Javier Cercas, que hace pocos días se ha estrenado en el teatro Romea de Barcelona.
-¿Cómo ve a Rafael Sánchez-Mazas?
-Aparte de sus ideologías, intento potenciar su aspecto humano y literario. Procuro mostrar al ser humano y sus problemas.
-¿Cuáles eran sus problemas?
-Él viajó por Europa, conoció a Mussolini y al fascismo. Quería introducir esta ideología en España, pero fracasó en las urnas y participó en una vorágine que acabó con la Guerra Civil y su sociedad con Franco, que no le fue agradable.
-¿Por qué?
-La mediocridad del régimen chocó con su intelectualismo. Era un hombre muy culto y quedó decepcionado, su vida se convirtió en un tormento al no poder imponer la ideología de la Falange. No sé qué hubiera sido peor, si su fascismo o el franquismo. Bueno, lo de Franco fue más light que los otros fascismos europeos. Fue un hombre contradictorio. Quería ser un literato y acabó siendo un político mediocre.
-¿Cómo se ha preparado este personaje?
-No ha sido difícil gracias a toda la información de Cercas y a la delicadeza y sensibilidad de Joan Ollé para dirigir este tipo de textos. La edad que tengo también ha sido un factor importante. No viví la Guerra Civil, pero tengo muy presentes sus imágenes en blanco y negro y las narraciones de mis padres y abuelos. Tuve la suerte de tener un abuelo rojo y otro nacional, las dos verdades de los dos bandos.
-¿Qué le han transmitido estas dos verdades?
-Que no podemos olvidar, pero sí perdonar. Está bien conservar la memoria, pero no hacer un mal uso de ella. La Guerra Civil existió e hizo daño a los dos bandos. Conviene cerrar esta grieta de las dos Españas. Perdonemos, por favor.
-El tiempo cierra las heridas, ¿ya ha pasado el suficiente?
-Mis hijos ya guardan poca acritud de esto. Para ellos es casi un relato histórico y mis nietos crecerán sin ningún tipo de dolor. Es verdad que el tiempo todo lo cura, pero toca mirar adelante.
-¿Existen todavía reminiscencias de estas dos Españas?
-Sólo a nivel político. Llevo cinco años viviendo en Madrid, y aparte de cuatro individuos, la mayoría de la gente no utiliza los argumentos de los políticos. Salvajadas como la de Telemadrid sólo sirven para movilizar a la gente que no piensa, pero somos muchos los que pensamos. No se puede obviar que España es un conglomerado de naciones. Debemos utilizar la cultura y la palabra. Parece mentira que en el siglo XXI aún haya políticos capaces de generar guerras. El fusil está en desuso.
-Póngase en el lugar del joven miliciano ¿hubiera disparado contra Rafael Sánchez-Mazas?
-Seguro que no. En la Guerra Civil hubiera sido un desertor. Soy incapaz de disparar un tiro y odio a las personas que lo hacen. Con la palabra puedo hacer daño, pero nunca con las armas.
-Pasar de ser el mediático doctor Dávila a Rafael Sánchez-Mazas debe haber un abismo…
-Es brutal. Como doctor Dávila curo almas y como Rafael Sánchez-Mazas me dedicó a destrozarlas.
