| LOS MUNICIPIOS LANZAN FUERTES SUBIDAS DE IMPUESTOS A PESAR DEL AÑO ELECTORAL. | ||
| No era la intención de los ayuntamientos: su idea era subir los impuestos que controlan en la línea de la inflación. Pero, al final, han llegado al año electoral con incrementos de los tributos que rebasan el alza general del nivel de vida.
La razón estriba en un error de cálculo, según su propia versión: cuando se prepararon las ordenanzas fiscales para 2007 a finales del verano del año pasado, la inflación rondaba el 4%, cifra que tomaron como referencia para estimar las subidas de impuestos que realizarían en el presente ejercicio. Pero el IPC les ha jugado una mala pasada: en el último trimestre de 2006 este indicador comenzó a registrar fuertes descensos, para terminar el año en el 2,7%. Es decir, que el incremento de los tributos locales en muchos ayuntamientos finalmente ha sido más de un punto superior al alza de la inflación. Esta vez el repunte de la presión fiscal ha provocado más polémica que en otras ocasiones, ya que los partidos políticos lo están empleando como arma arrojadiza ante las elecciones municipales y autonómicas que se celebran el 27 de mayo. Los únicos municipios ajenos a estas polémicas han sido los que, en vista del escenario electoral, prefirieron no arriesgar y no aprovechar al máximo la subida del nivel de vida. Los que optaron, por tanto, por incrementos de las tasas acordes a la previsión de inflación del Gobierno, del 2%. ¿Por qué no se ajustan todos a este objetivo oficial de precios? Los ayuntamientos alegan el atraso en la negociación de la reforma de financiación local, que provoca que ahora estén asumiendo de facto nuevas competencias que no van acompañadas de un aumento de sus recursos. Es lo que la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) denomina "gastos impropios" y que afectan a materia de extranjería, empleo... Según sus cálculos, esta "deuda histórica" supone el 27% de los servicios que prestan, unos 6.000 millones de euros. Es lo que ha provocado que algunos municipios hayan preferido no sacrificar sus arcas por las elecciones. Ayuntamientos asturianos, por ejemplo, baten todos los récords en el alza del gravamen de inmuebles: elevarán el IBI hasta un 20%. En otros lugares, una conjunción de factores ha dado un susto al bolsillo del ciudadano. Así, por ejemplo, los alcaldes que sólo suben un 2% el IBI (acorde al objetivo de inflación), se han encontrado con que el proceso de revisión catastral iniciado por el Gobierno central en 2002 ha dejado un importante incremento extra, que puede ser del 8%. Éstas son subidas por encima de la media que, debido a ese error de cálculo, ronda el 4%. Es muy frecuente encontrar subidas de esta cuantía en toda la geografía española, desde el A Coruña hasta Andalucía, pasando por el País Vasco o Castilla y León. El impacto para las finanzas familiares no se ha hecho esperar: municipios bilbaínos estiman que cada familia pagará 30 euros más este año, lo que dejaría la factura total local que pagan los hogares en cerca de 400 euros, en concepto de la contribución urbana, impuestos al automóvil, el consumo de agua, el alcantarillado, la recogida de basuras, la depuración y otros servicios. En definitiva, todas esas tasas e impuestos ordinarios que suben por encima del nivel de vida. |
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