ARTÍCULO DE PEDRO CONDE SOLADANA SOBRE NUESTRO "ARRIBA ESPAÑA": EL GRITO. EXCEPCIONAL.
EL GRITO
He aquí un grito que parece desterrado hoy al corazón y a la garganta de unos cuantos que seguimos amando a España porque no nos gusta.
Un grito que nació en otro trance moribundo de esta vieja nación a la que sus ángeles tutelares parece que cíclicamente se le convierten en demonios aniquiladores. Un grito de rabia y rebelión que nació en las calles de España cuando en ellas se vociferaba ¡viva Rusia! Un grito que surgió para esperanza y justicia de aquellas masas del pueblo español que desperadas por su miseria y su incultura ponían los ojos en un paraíso proletario que nunca pudo existir. Hoy lo sabemos; y un muro derrumbado de ignominia es el testimonio de la gran estafa al proletariado universal. Este ¡arriba España! es también un grito que nació contra una derecha secularmente cerril, torpe y egoísta que plantaba la bandera de la Patria sobre el monte de sus intereses. Y, a la vez, contra una izquierda dogmática, demagógica y sectaria que empinaba la suya, su bandera, sobre el hambre, la miseria y la ignorancia de las masas desposeídas e ignoradas para un proyecto de vida en común.
¡Arriba España!, es un grito de abajo a arriba, nunca al revés; como se construye la casa, desde los cimientos al caballete; un grito desde la entraña y la soberanía de un pueblo que ha formado nación con capítulos imborrables y señeros en las páginas de la Historia propia y universal. El grito de un pueblo al que de faltarle a uno solo de sus individuos su trozo de patria, su pan, su trabajo, la cultura que le es debida o la justicia que le ampara, tiene que rebelarse contra sí mismo. Un grito sin una sola exclusión; ni siquiera la de aquellos inmigrantes que deseen conocernos y compartir ese proyecto de vida nacional en común, hoy también europeo.
Quienes seguimos elevando ese grito al cielo queremos que ni un solo compatriota deje de estar orgulloso de aquello de que ser español sea una de las pocas cosas serias que se puedan ser en el mundo. También lo dirá un buen francés, un buen inglés, un buen alemán…de sí mismo; pues adelante y arriba porque ser europeos y universales es a la vez uno de nuestros títulos.
Hay que rescatar este grito de ¡arriba España!, sin complejos, sin vergüenzas, aunque más de un sinvergüenza y canalla lo haya utilizado para ocultar tras él sus sucios intereses.
Bien está gritar ¡viva España!; pero, qué quieren que les diga, a mí siempre me pareció más flojito, menos completo, y mucho menos abarcador que un rotundo, vibrante y dimensional ¡arriba España! Porque ¿quién no quiere ver a su Patria arriba, en lo más alto, en lo más sublime, en lo más abundante en honor, dignidad, pan, cultura y justicia? Pues eso.
¡Arriba España!, es un grito que tiene carne porque nace del pueblo que es la encarnación de la Patria. No es un grito metafísico o puramente sentimental aunque el sentimiento sea el que queda confortado hasta el hondón del alma después de haberlo lanzado a los espacios.
De mí puedo decir que nunca di ese grito sin que en mis deseos y sentimientos dejara de abarcar a todo el pueblo español con su riqueza histórica y plural; y con mucha más fuerza y razón por aquellos de mis compatriotas que por sus condiciones de vida se encuentran en el último escalón de la sociedad. Por ellos, y aún más y más fuerte, grité siempre ¡arriba España!
Y es en estos momentos en que esta España, nuestra Patria, se halla en un estado crítico, casi comatoso, reducida a esa humillante situación por aquellos que fueron elegidos para guiarla en su periplo hacia el futuro y que la están llevando por una derrota que conduce al abismo, es, digo, cuando desde la sima de su desgracia debemos salir a la calle otra vez para gritar ¡arriba España! Grito con el que hay que provocar a su Genio, el Genio de España, hoy amodorrado, para que despierte en defensa de su propio ser y existencia.
España ¡arriba!, despierta de esa siesta, de ese sopor de sobremesa abundante, en el que te están dejando caer unos insensatos, sedicentes gobernantes de tu pueblo. ¿Sabrá este Presidente de Gobierno, de cuyo nombre abomino al acordarme, por mala fortuna paisano mío, salido de unas urnas ensangrentadas, qué y quién es España? No podemos consentir que la estulticia de esos gobernantes actuales haga que el pueblo español ignore tan rica, compleja, aguerrida y propia Historia.
¡Arriba España!, también y más que nunca ahora que unos enemigos de esa Historia, de su cultura, de su tradición, de su ser, esencia y existir, quieren volver a someternos a la civilización coránica, después de haber sido derrotados definitivamente hace quinientos años por aquellos nuestros católicos reyes que unieron flechas y yugos como símbolo de la lucha y el trabajo de un pueblo capaz de crear una cultura universal con nombre propio: la Hispanidad
