Hace dos días, el Alcalde de nuestra capital presentó a bombo y platillo un plan estratégico industrial para Ávila. En principio, no es malo que los peperos, fervientes aduladores de "madrecita, madrecita,no nos cambies que así tenemos finca privada", hayan pensado que sin industria su finca privada se va al garete. El problema viene cuando lees y estudias el plan. Según nuestro Alcalde, Ávila tiene que llegar a 100.000 habitantes en 15 años. Ya empezamos mal, a éstos les ha entrado el afán de grandeza. Nosotros creemos que Ávila capital tiene que crecer hasta unos 70.000, más o menos, pueden ser 80. A partir de ahí, vienen los problemas de las ciudades grandes: más delincuencia y más inseguridad ciudadana, más presión urbanística, y de eso no estamos cortos ahora, más incomodidades para sus habitantes y menos tranquilidad y una vida menos saludable.
Estos,y ahora incluyo a los firmantes (socialistas, comunistas y sindicatos chaperos) todo lo piensan en dinero: a más habitantes más impuestos que recaudar, pero nunca piensan en humano... es decir, en las personas, en el pueblo. El crecer hasta las dimensiones que quieren, trae más perjuicios que beneficios. Pero, fijaros, si se les da más cancha a los anejos, y a los pueblos de alrededor de Ávila, es decir, que el Ayuntamiento haga crecer a sus anejos, y que se intensifique la política para que los pueblos cercanos a la capital crezcan de población, la riqueza de la ciudad aumentará de manera considerable, porque habrá que poner más servicios, recordemos que los especialistas están en Ávila, las oficinas y toda la administración está en Ávila. Luego habría que mejorar las comunicaciones con los pueblos cercanos (carreteras, tren, autobuses, etc.), pero la Capital no sufriría el mal de las grandes ciudades,beneficiándose de sus ventajas, puesto que estamos hablando de poblaciones que distan de Ávila no más de veinte kilómetros.